UCAB organiza encuentro virtual Conviviendo con enemigos invisibles: Ansiedad y depresión, con la psicóloga Estrella Pinto, para el fomento de herramientas que contribuyan al bienestar físico y mental durante la cuarentena.

Sobrellevar la cuarentena a causa de la pandemia de COVID-19 es un gran desafío para un país que afronta una crisis económica y la decadencia de los servicios básicos.

Con el fin de brindar acompañamiento ante las crecientes preocupaciones de la sociedad, este viernes se llevó a cabo la videoconferencia Conviviendo con enemigos invisibles: Ansiedad y depresión, una iniciativa de los centros de estudiantes de Economía y Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello.

El webinar estuvo a cargo de la psicóloga y profesora universitaria, Estrella Pinto, quien conversó sobre estos trastornos mentales y cómo abordarlos durante el confinamiento. La especialista señaló que la pandemia despertó angustias, primeramente por los contagios y las implicaciones en la salud, pero también por la separación física con seres queridos y la imposibilidad de cumplir con rutinas que permitían a las personas estar tranquilas.

Pinto señala que el confinamiento es “potencialmente traumática” por lo brusca, incontrolable y amenazante que es para el bienestar físico y psicológico, de modo que considera “normal” que aparezcan preocupaciones y síntomas de desmotivación.

Aseguró que aparte de la pandemia, la falta de servicios básicos como agua, gas, gasolina y electricidad en el país puede hacer sentir sobre exigidos a los ciudadanos dado lo complicado que es resolver hasta los problemas más sencillos. “En muchas casas la gente está crispada, están irritables, peleando más, agobiados por el tema del agua, la falta de la gasolina”, expresó.

La experta indicó que la pandemia mantiene a las personas sufriendo pequeños duelos por la imposibilidad de cumplir placeres sencillos, compartir con seres queridos y la reducción de los ingresos económicos. Recalcó que en estos momentos de pandemia, el bienestar en el hogar es vital porque en estas circunstancias es cuando las personas se deben apoyar entre sí y no generar mayores conflictos que agraven el sentimiento de malestar actual.

Entender las emocionalidades

“Nadie puede pretender estar por encima de estas circunstancias tan complejas y difíciles. Todos somos susceptibles de vernos afectados en algún grado”, indicó Pinto. Para la especialista, la pérdida de experiencias sensoriales, afectivas y humanas como caminar, compartir con amigos o contactar la naturaleza pueden generar tristeza y desmotivación.

“La salud mental no es sinónimo de invulnerabilidad, en todo caso es la capacidad de usar nuestros recursos y hacerle frente a problemas como los actuales”, advirtió. La docente universitaria expuso que una persona puede sufrir síntomas aislados como tensión, dificultad para respirar, desmotivación, agobio, taquicardia, sobresalto, estado de alerta, irritación o dificultad para concentrarse y eso no significa que padece una enfermedad.

Insistió en que sufrir trastornos completos de ansiedad y depresión no quiere decir que alguien esté enfermo porque, hasta ahora, no se ha podido comprobar que sea el resultado de alteraciones físicas en el cerebro. Señaló que esta creencia evita que las personas puedan preguntarse qué los afecta y qué pueden hacer para solucionar esos problemas.

“No es normal que uno permanezca inalterable frente a circunstancias extraordinarias que golpean duramente”, aseguró Pinto. Para la psicóloga es natural experimentar procesos de duelo con pérdidas significativas y con sentimientos de tristeza o angustia.

¿Qué hacer?

La psicóloga alertó que no se debe patologizar indebidamente reacciones de malestar cuando la situación que implica la pandemia y el difícil contexto en el que viven los ciudadanos es perjudicial en sí. Sugirió aceptar las afectaciones emocionales para poder entenderlas y aplicar acciones que ayuden a mejorar el estado emocional.

Piensa que estos síntomas sirven para alertar cuando algo no están bien y necesita atención. Recomendó hacer planes reales para trabajar, estudiar o cumplir asignaciones, pero sin sobrecargarse ni exigirse más de la cuenta. “Todo el día haciendo mil cosas para justificar que se está aprovechando el tiempo no es bueno, es una exageración”, aseveró.

“Lo que puedan controlar, contrólenlo, eso ayuda a contrarrestar un poco el sentimiento de incertidumbre”, dijo. Pinto sugirió dedicar tiempo al aprendizaje para apartar el pensamiento -por momentos- de realidades duras como las de la pandemia. Invitó a formar grupos de apoyo con herramientas tecnológicas para trabajar, estudiar y compartir con familiares o amigos desde la distancia. “Si están todos juntos será más sencillo hacerle frente al sufrimiento y a la sensación del desamparo”, explicó.

La especialista recalcó lo importante de desarrollar hábitos diarios para poner en orden las ideas: preguntarse cómo se sienten para evitar acumular pensamientos que puedan generar tristeza, angustia o ansiedad. “Si uno intenta observarse, conocerse, ver qué cosas le están pasando, a qué uno es susceptible, uno puede tener más herramientas para hacerle frente”.

Apuntó que se pueden escribir en papel hechos preocupantes como forma de desahogo para al final de la semana ser releídos y lograr una reflexión que permita avanzar en cada sentimiento. A su vez, insistió, que suprimir lo que se siente puede generar problemas físicos y adicciones que solo buscan sacar a las personas de la realidad en la que vive.

Entender y buscar ayuda

La psicóloga alertó que no se debe abusar de los pensamientos positivos y creer que solo con voluntad se puede mejorar la situación emocional de las personas. “Eso no basta, y a veces incluso hace daño” y agregó que es signo de desconocer lo que padecen las demás personas.

Piensa que en la sociedad hay mucha estigmatización sobre los problemas psicológicos y la terapia porque siempre se quiere forzar un estado de bienestar, por ello, insistió en que hay que dejar de generar prejuicios y abrir espacios para que las personas puedan hablar de sus problemas y frustraciones.

Como último, resaltó que dependiendo de las características y la magnitud del trastorno, hay situaciones que no pueden manejarse sin asesoría. Indicó que en estas ocasiones se debe buscar ayuda de especialistas que puedan guiarlos ante problemas emocionales mucho más graves.

Bitácora para asesoría

Desde el inicio de la pandemia, distintas organizaciones activaron números de teléfonos para prestar apoyo psicológico a distancia. La federación de psicólogos de Venezuela atiende de lunes a miércoles en los teléfonos 0412-4163116 y 0412-4163118.

Psicólogos sin Fronteras y Cesap reciben casos de lunes a viernes desde las 8:00 am hasta las 4:00 pm a través del correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o por medio de su línea telefónica 0424-2925604.

La Sociedad Venezolana de Psiquiatría tiene a disposición una vía de comunicación por mensajería instantánea, de 9:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, por el número 0426-5196618, mientras que Fundación Humana trabaja las 24 horas y puede ser contactado por: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y 0412-9250173.