El plástico se acumulaba en una laguna de la universidad, por lo que un grupo de estudiantes impulsó la estrategia, a la que se suma el reciclaje y la disminución del uso de este material en estos procesos.

Sin pitillo, por favor es el nombre de la campaña implementada en la Universidad Católica Andrés Bello, campus Guayana (UCAB), desde octubre de 2019 para reducir el uso de pitillos en algunas bebidas comercializadas en los cafetines de la casa de estudios, ubicada en Puerto Ordaz.

“Comenzamos con algo muy pequeño, pero la idea es ir sensibilizando e ir aumentando la iniciativa, la idea es que los estudiantes, profesores y el personal se sensibilice y poco a poco ir creando conciencia para pasar a otra etapa”, afirmó Florencia Cordero, coordinadora de sustentabilidad ambiental de la institución. En la primera fase de implementación, solo se dispensan pitillos para bebidas en latas y botellas de vidrio.

El mayor problema del plástico recae en que es un material muy duro que tarda décadas en degradarse, se dispersa muy fácil y aunque existan iniciativas para reusarlos o reciclarlos, el mayor porcentaje -alrededor de 13 millones de toneladas- termina en los océanos afectando de forma mortal a los animales. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “si no se toman medidas, para el 2050 existirán cerca de 12 mil millones de toneladas que serán repartidos en vertederos y en el océano”.

     
La mayoría de estos productos están diseñados para ser desechados después de un solo uso, afectando así al medioambiente

La reducción del uso de plásticos es una iniciativa que cobra fuerza en el mundo entero. En Latinoamérica, países como Chile, México, Antigua y Barbuda han prohibido el uso de bolsas plásticas; mientras que Colombia suprimió en 2016 la producción de bolsas menores a 30x30 cm y se asignó un impuesto para el resto. Autoridades colombianas declararon a la ONU que se ha logrado reducir el consumo de estos empaques en 35%.

La idea en la UCAB Guayana comenzó por un grupo de estudiantes quienes vieron que los pitillos, aunque eran arrojados a la basura, terminaban acumulándose en la laguna El cisne de Anauco, por el desplazamiento generado por la brisa. El depósito de plástico era un riesgo para las terecayas y peces que habitan en este lugar.

“Con esta campaña se logra disminuir basura, hay menos afectación de los animales de la laguna; con esto queremos iniciar el compromiso de la universidad con relación a la disminución del uso del plástico. No nos queremos quedar solo con la reducción del uso del pitillo sino avanzar en otras actividades”, resaltó Cordero.

Uno de los planes de este año es afianzar más esta iniciativa, por lo que se espera que los estudiantes de Ingeniería Industrial diseñen un prototipo de pitillo elaborado con materiales biodegradables, para así sustituir el material plástico.

La coordinación de Sustentabilidad Ambiental de la UCAB Guayana desarrolla campañas y proyectos teniendo como premisa el desarrollo sustentable que, de acuerdo con la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo para la ONU, es el proceso de “satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

Este enfoque hacia la sustentabilidad se ejecuta desde finales de la década de los años 90 y fue promovida por el padre Luis María Ugalde, quien fue vicerrector académico desde 1986 a 1990 y rector de la casa de estudios desde 1990 hasta 2010.

Además de la reducción del uso de pitillos, la institución trabaja en un programa de recuperación de papel desde 2013. Se lleva un control de la cantidad de resmas de papel que se le entrega a cada departamento con la idea de disminuir su uso y sustituirlo por herramientas digitales. Una vez las hojas se utilizan por ambos lados son depositadas en unos contenedores azules.

En contenedores amarillos, se colocan los desechos plásticos, que luego son recolectados por la Industria Santos Duque, que elabora productos a base de polímeros reciclados. “Esta empresa fabrica mangueras que pueden ser usadas en nuestro campus universitario o en las comunidades donde nuestros estudiantes realizan servicio comunitario”, comentó.

En las reuniones de personal, cada empleado debe llevar una taza o vaso para servir bebidas y está previsto ampliar esta iniciativa a la población estudiantil.
Que estas iniciativas se conozcan fuera de la universidad y se repliquen es uno de los principales objetivos. “A pesar de que son iniciativas muy locales en la universidad yo pienso que en la medida de que se sensibilice y forme a quienes hacen vida aquí serán portavoces de esa información y eso traerá un beneficio para la ciudad”, expresó Cordero.

Frenos a la iniciativa verde

Las iniciativas verdes no escapan de la crisis política, económica y social que atraviesa el país. La coordinadora de sustentabilidad ambiental explicó que no han logrado concretar la disposición final de los bombillos fluorescentes, que contienen mercurio.

 
Desde 2015, la UCAB desarrolla un sistema de gestión ambiental bajo la norma ISO 14001, que persigue disminuir el impacto ambiental al máximo, informó Cordero
 


“Cuando los bombillos se dañan no se pueden echar al basurero porque se parten y emiten gases que afectan la atmósfera y la salud, por ejemplo ahorita tenemos 3 mil bombillos en el depósito y debemos hacer una disposición final responsable de esos bombillos, pero en Ciudad Guayana no hay empresas recuperadores de estos bombillos, están ubicadas en Caracas y Anaco y los costos son sumamente caros”, explicó.

En cuanto a la planta de aguas servidas, que trata las aguas negras del Colegio Loyola y de la UCAB Guayana, el insumo principal es el cloro pero Cordero indica que no se consigue ni en la cantidad ni en las concentraciones que especifica la ley. “Debe ser un cloro granulado al 70% de concentración; si es líquido debe ser al 12%. Lo compramos con esas especificaciones pero cuando se hacen los análisis y las evaluaciones tienen el 3 o 4%”, precisó.