En 2012 la producción de cemento superaba las 350 mil toneladas. Ocho años más tarde no alcanzan ni siquiera las 20 mil. Los trabajadores sobreviven revendiendo paletas con cemento entregadas por la empresa.

@g8che

Trabajadores de Venezolana de Cementos (Vencemos) también padecen las consecuencias de la desinversión de las industrias y el nulo mantenimiento a las plantas. Con una empresa produciendo a menos del 5% de su capacidad, se mantienen trabajando con salarios de 300 mil bolívares semanales, ni siquiera medio dólar.

“No nos alcanza ni para una harina PAN”, dijo Jhonny Linares, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Venezolana de Cementos (Sintracemex). Denunció que la empresa aumentó el saco de cemento a cinco dólares, mientras a los trabajadores les siguen pagando salarios que no alcanzan para sobrevivir ni para cubrir un saco del material que produce la industria.

El trabajador reclamó que los directivos de la empresa “no quieren hablar de contrato colectivo”, vencido desde hace una década.

Hermes Bastardo, secretario de organización del sindicato, afirmó que aunque se han negado a discutir el contrato e impusieron el memorando 2792 que destruyó las convenciones colectivas, se debe garantizar un salario de 250 dólares como mínimo para que los trabajadores puedan acceder a los alimentos.

La planta cemento ubicada en la zona industrial Matanzas pertenecía a la multinacional mexicana Cemex, expropiada por el gobierno de Hugo Chávez en 2008. Anteriormente producía más de 350 mil toneladas de cemento al año, pero este año la producción rondará las 16 mil toneladas.

Linares denunció que, desde la expropiación, la empresa no ha realizado los mantenimientos adecuados para garantizar la producción. “La planta Guayana está activa por los trabajadores”, afirmó, ya que, en ocasiones, son los obreros quienes han reparado las averías con insumos propios. “El Ejecutivo nacional tiene que invertir de una vez por todas en la industria del cemento”.

Sobrevivir con cemento

La empresa anteriormente garantizaba una paleta de cemento al mes a cada obrero, el equivalente a 48 sacos. Sin embargo, esto se ha venido reduciendo y este año nada más han recibido seis paletas. “Con eso es lo que está sobreviviendo el trabajador cementero”, dijo Linares.

Pese a ganar menos de dos dólares mensuales, cada paleta deben pagarla a 90 dólares, para luego revenderla y tener una ganancia que permita comprar alimentos. El secretario general recriminó: “Están matando a los trabajadores”.

El secretario de organización del sindicato resaltó que más allá de ser un beneficio, es un sacrificio hacer los trámites para conseguir las paletas, dado el bajo salario y los 90 dólares para acceder a los 48 sacos. “Es para poder llevar la comida a la casa”, dijo.

Considera que la empresa está en caída libre y que, pese a la baja producción, todavía no ha tocado fondo. “Es hora de que el trabajador levante la voz”, exclamó.

Además del salario, la empresa cementera no garantiza debidamente los beneficios de plan vacacional, útiles escolares, cesta navideña y dotación de equipos de protección personal. Bastardo afirmó que la empresa debe 22 dotaciones desde 2017.

De acuerdo con los trabajadores, son necesarias mejoras salariales que vayan acompañadas de inversión para recuperar la producción y las condiciones de vida de los trabajadores.

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