Nisbel Bolívar, con casi 30 años de servicio en Sidor, denunció la suspensión de su salario desde el 30 de septiembre. La empresa alega inasistencia, sin embargo, esta no garantiza el servicio de transporte.

“Él se fue a luchar. Él dice que quiere morir luchando”. Así lo manifestó Carolina Martínez, esposa de Nisbel Bolívar, quien este lunes 12 de octubre protestó con una huelga de hambre en el portón I de la siderúrgica, en protesta por la suspensión de su salario desde el 30 de septiembre.

“Me obligaron a esto. Mi familia se está muriendo de hambre, mis hijos se están muriendo de hambre. Me retuvieron el pago el pasado 30 de septiembre, por eso tomé esta decisión, porque yo digo una cosa: yo no voy a morir en la casa, prefiero morir aquí luchando con las botas puestas, eso lo sabemos los sidoristas (...) Basta ya de tantas violaciones y atropellos, de quedarnos de brazos cruzados. Nos quitaron los juguetes de nuestros hijos, el plan vacacional, el HCM, se mueren nuestros compañeros y nuestros familiares a las puertas de la clínica, y ahora nos quitan el pago”, denunció Bolívar a través de un audio difundido entre los trabajadores.

Nisbel Bolívar, de 51 años, es padre de cuatro hijos de 7, 8, 15 y 21 años. La menor, aseguró su esposa, presenta desnutrición. “Tenemos a la niña desnutrida. Tuve que ir a donde una amiga porque no tenía nada para comer. A veces no le puedo comprar su leche y su pancito. Dan ganas de llorar”.

El salario mensual de Bolívar es de aproximadamente 7 millones de bolívares. Con ese monto apenas compran algunos artículos de la canasta alimentaria, entre ellos: tres paquetes de harinas, una mantequilla y un litro de aceite. El consumo de proteína es nulo, aunado al hecho de tener electrodomésticos y equipos electrónicos dañados, como la nevera, el televisor y el aire acondicionado.

En horas de la tarde, Nisbel Bolívar confirmó a Correo del Caroní que decidió levantar la huelga de manera provisional, luego de que la empresa se comprometiera a pagarle la quincena del 30 de septiembre y la que corresponde al 15 de octubre. De llegar esta fecha y no cumplirse lo acordado, aseveró que retomará la protesta.

“El miedo que tengo es no poder darle nada de comer a mis hijos, como ya me pasó. Nunca pensé que trabajando en Sidor iba a comer arroz solo, pero pasé dos días sin comer nada, el 5 y 6 de octubre”, lamentó.

Sin garantía de transporte

La empresa alega inasistencia por parte del sidorista. Sin embargo, no es la primera vez que trabajadores denuncian que la estatal no garantiza el servicio de transporte. Bolívar debe trasladarse desde Ciudad Bolívar para cumplir con la jornada.

Por derecho contractual, la empresa debe garantizar el transporte desde planta hasta su casa o la zona más cercana, pero esto dejó de cumplirse. De una flota de unas 120 unidades de transporte, se redujo a menos de una docena, por lo que la empresa decidió que un solo autobús cubriera varias rutas. Al no darse abasto, decenas de trabajadores no pueden beneficiarse de este medio y muchos recurren a movilizarse por cuenta propio, incluso, en vehículos no aptos para el transporte de pasajeros.

Aun así, los trabajadores son obligados a cumplir con cierta cantidad de horas semanales y asistir a la empresa, pese a tener las fichas desactivadas. La amenaza ante reclamos y denuncias, es precisamente, la suspensión del salario y no disfrutar de beneficios, como la caja de alimentos del CLAP o un bono que reciben los que están en el plan de contingencia.

Los contratos colectivos de las industrias de Guayana se convirtieron en letra muerta cuando en agosto de 2018, junto con la reconversión monetaria de Nicolás Maduro, eliminaron las tablas salariales e incumplieron todo lo establecido en las convenciones colectivas.

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