El secretario general de Sintraferrominera señaló que en lugar de partidizar, hay que politizar, con el objetivo de formar a los trabajadores para luchar por sus beneficios legales.

El secretario general del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera (Sintraferrominera), Rubén González, se reencontró este jueves con la dirigencia sindical en Guayana, con la que prometió seguir en la lucha por las reivindicaciones laborales en cada una de las industrias de la región.

“Sigo dando la pelea porque lo que hacemos es decirle al Gobierno nacional que cumpla con la Constitución, los contratos colectivos y la Ley Orgánica del Trabajo. Todo esto se suscitó por la eliminación de tablas salariales”, recordó González, quien hizo un llamado de conciencia colectiva a la dirigencia sindical.

“Hago un llamado a toda la dirigencia sindical para que busquemos una unidad de conciencia colectiva, para lograr el objetivo. ¿Y cuál es el objetivo? El bienestar general de los trabajadores”, afirmó.

Insistió en que no representa ni al oficialismo ni a la oposición, sino a todos los trabajadores. “No podemos partidizar el movimiento sino politizar, una cosa es partidizar y otra politizar. Partidizar es hacer solo lo que diga el partido, politizar el movimiento es dotarlo de toda la información constitucional para que esté claro en sus beneficios”.

Sobre el tema de las elecciones del 6 de diciembre, reiteró que lo que observa es la poca transparencia y objetividad en el proceso convocado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), empezando por los rectores nombrados por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

Sostuvo que a cambio de su indulto y liberación no le exigieron nada a cambio. “La dignidad no tiene precio, no me pueden dar la libertad para chantajearme”, afirmó González, y reiteró que no cometió ninguno de los delitos militares por lo que lo condenaron a cinco años y nueve meses de prisión.

Salud tras las rejas

El dirigente sindical relató también sobre los padecimientos de salud durante su encarcelamiento en La Pica. Incluso, asegura haber sufrido síntomas de COVID-19.

“Eso eran unos fuertes dolores, cinco, seis, siete días, casi que no podía comer, dolores en los riñones, infecciones de orina, hipertensión, la tensión se me subía 210/115. Me sacaron de emergencia, me llevaron a un módulo, me dieron medicamento y no se me bajaba la tensión. Me vieron tan mal que el médico dijo: a este hombre hay que hospitalizarlo. Me mandaron para el hospital de Maturín... no tenían tensiómetro para tomarme la tensión, y buscando una cama para ver dónde me ponían, porque los cuartos no tenían espacio. Decían: busquen dónde lo acomodan en una colchonetica en el pasillo”.

En la rueda de prensa le acompañaron dirigentes del sector siderúrgico y aluminio, la mayoría de la Intersectorial de Trabajadores de Guayana, una organización que busca retomar la organización del movimiento de trabajadores.

El caso de Rubén González, considerado un preso de conciencia, tuvo repercusión internacional, con organizaciones como Amnistía, la Organización Internacional del Trabajo y la Oficina de Naciones Unidas para la defensa de los derechos humanos se pronunciaron en pro de la libertad del dirigente sindical.

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