Trabajadores de la CVG continúan sin contar con el beneficio de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM), contemplado en los contratos colectivos y que por ley debe ser respetado. Lo que, para pacientes oncológicos en tiempos de cuarentena por el nuevo coronavirus, puede ser mortal.

@mlclisanchez 

Yonela Cedeño está desesperada. A su madre, Loreliz Pérez, le sucedió lo que para ella es una sentencia de muerte en un país con una emergencia humanitaria en la que los hospitales no tienen capacidad de respuesta: le rechazaron el presupuesto desde el seguro de Venezolana de Aluminio (Venalum), empresa para la que trabaja desde hace más de 30 años.

El presupuesto corresponde a la intervención quirúrgica que necesita, de la que depende su vida y por la que estaba esperando en la clínica Ceciamb. “No veo que nadie me ayude, me dé una opción, ni nada”, expresa Yonela, su hija, desarmada en lágrimas, “dejarla morir, sacarla de aquí, tirarla en el Uyapar y ya”.

Loreliz, de 56 años, lleva 30 años trabajando en Venalum. Ahora está en estado crítico, pues fue diagnosticada con Carcinoma de útero (un cáncer, CA), y además este lunes tuvo que abandonar la clínica Ceciamb porque su empresa rechazó el presupuesto para hacer la laparotomía exploratoria, un procedimiento quirúrgico necesario para determinar en qué fase está el cáncer, y en la que se toma una muestra de tejido, que luego será analizado a través de una biopsia.

   
El presupuesto que Loreliz necesita para la intervención y biopsia son 3.600 dólares. Tiene hinchazón y retención de líquidos | Foto cortesía

“Todo el mundo me está dejando sola con este problema”, comienza a decir su hija desesperada, con un hilo de voz, y con la nariz constipada de tanto llorar. “Nadie quiere responder por el tema de la cuarentena, pero mi mamá está en un cuadro demasiado crítico”.

Hasta hoy, según cifras oficiales, Venezuela registró 136 casos positivos del nuevo coronavirus, dos de ellos en el estado Bolívar. Hoy se cumplen tres semanas de cuarentena, y en el Hospital Uyapar solo se atienden un promedio de 12 pacientes en la emergencia, para evitar la congestión del recinto.

Como medida preventiva, este centro asistencial también debe dar de alta a pacientes aptos para ser dados de alta, a fin de despejar el área todo lo posible. Por lo que no se sabe cuánto tiempo podrá estar la madre de Yonela en la emergencia, a donde fue trasladada en una ambulancia costeada por Venalum. “Fue mi prima que trabaja en el Uyapar quien gestionó una cama para mi mamá, porque Venalum ni siquiera había tramitado eso”, indicó Yonela.

La madre de Yonela inició con una inflamación en el estómago. Su hija la llevó al gastroenterólogo y al ginecólogo. Pero estos no pudieron hacer nada por ella, pues no se podía ver nada en su interior, tenía líquido retenido: necesitaba una intervención. Durante el proceso, a Yonela se le hizo imposible conseguir ayuda de Venalum, “imposible el acceso, llamé a miles de números ahí, y nadie me pudo dar respuesta”, lamentó. Su madre en ese momento fue drenada en la Clínica Puerto Ordaz, procedimiento que su hija costeó por cuenta propia, pidiendo prestado.

La semana pasada, Loreliz estuvo ingresada en la clínica Ceciamb con la autorización de Venalum. “Yo esperando que aquí la pudieran intervenir y todo. Una vez realizados los estudios la ingresaron por la parte gástrica, cuando le hacen los estudios se encuentran que no hay nada”.

Pues el problema estaba en el útero, por lo que su madre necesitaría otro conjunto de exámenes e intervenciones que Venalum alegó no poder costear. “Buscamos un presupuesto y Venalum lo rechazó porque para ellos es demasiado dinero”, expresó su hija, trabajadora de Sidor. “Ningún seguro me atiende, Sidor no me da respuesta tampoco”.

El presupuesto que Loreliz necesita para la intervención y biopsia son 3.600 dólares. Tiene hinchazón y retención de líquidos. “A lo mejor en el Uyapar me dicen llévesela para su casa, y me tocará empezar de nuevo”. Yonela manifestó que no sabe cómo atacar la enfermedad de su madre porque no sabe qué tan avanzado está el cáncer. “He tenido que pedir prestado para solventar el tema de los medicamentos, la sangre la tuve que comprar”. La trabajadora de Sidor había comprado dos bolsas de sangre valoradas en 80 dólares cada una.

Deudas sin saldar

Mientras Loreliz resiste a la faena con un diagnóstico crítico en tiempos de cuarentena, Sidor y Venalum se debaten la responsabilidad. Yonela lleva 15 años trabajando en Sidor, empresa a la que también acudió para tratar de conseguir que intervengan a su madre quirúrgicamente. “Según Sidor, Venalum tiene que resolver, mi mamá tiene más de 30 años en Venalum”, expresó.

Hace más de un año que los trabajadores de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) no cuentan con el beneficio de Hospitalización, Cirugía y Maternidad (HCM), y de contar con él, lo hacen con un saldo irrisorio, todo esto a raíz de la centralización de todos los servicios a la administración de la CVG.

El representante de la comisión de salud del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares (Sutiss), Pablo Mantilla, explicó que esto se debe a que la estatal dejó de cancelar las facturas de las clínicas. “La deuda con las clínicas es demasiado elevada y tienen más de un año con esa deuda”, expresó.

“A la señora -Loreliz Pérez- la atienden para medio ayudarla ahí, pero después la mandan para un hospital y esa media atención genera una factura que igual ellos no pagan”, indicó el dirigente sindical.

“Yo lo que quiero ahorita es aliviar su dolor, que ella esté tranquila e hidratada, si puedo aliviarla con medicinas lo voy a hacer”, dijo Yonela. “Porque para intervenirla cómo, ¿vendiendo qué? Uno es un asalariado”. La sidorista se aferra a la posibilidad de, al menos, conseguir los medicamentos que en teoría el Gobierno facilita, “pero a mí me los venden en dólares, la Gobernación los puede dar, pero eso es un problema para que lo suelten”.

Loreliz requiere de Albúmina humana, por dos días seguidos, cada ocho horas, “yo solamente le voy a dar hoy”. La trabajadora de Venalum necesita Albúmina humana (4), Ketoprofeno intravenoso y Buscapina intravenosa.

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