El dirigente sindical de Alcasa sale en defensa de Jesús Vergara, quien pasó de ser dueño de una farmacia (Lala) a convertirse en uno de los mayores comercializadores de aluminio.

“Los trabajadores, dirigentes sindicales, políticos, medios de comunicación, hasta de las empresas públicas y privadas de Guayana, debemos apartar a un lado nuestras diferencias políticas, para juntar nuestras voluntades en función del pronto inicio de la recuperación de las empresas básicas, que hasta hoy pareciera que no está en la agenda de los jerarcas de la CVG que vinieron con el objetivo de apagar nuestra Guayana”, así lo expresó el dirigente sindical de Alcasa, Henry Arias.

Aseguró que la crisis de las estatales ha tocado fondo y que será necesaria la participación de todos los sectores en Guayana.

“Yo debo aclarar que si se trata de acusar a alguien en particular, debemos revisar la historia de las empresas en los últimos 30 años y sus antecedentes llenos de errores e improvisaciones, porque me atrevo a decir que todos hemos puesto razones de peso que terminaron por hundir nuestras naves y nos llevaron hasta esta crisis”, consideró.

A su juicio, descarta que un empresario en particular pudiera interesarle quebrar a las empresas que durante años le brindaron calidad de vida a los trabajadores, directos e indirectos, “que formaban parte de este pujante parque industrial”.

Aunque sin mencionarlo, el dirigente se refiere a un reportaje publicado por el medio de investigación Armando.Info acerca de la asociación del empresario y fundador de Fundación Lala, Jesús Vergara, en la comercialización del aluminio.

“Un cúmulo de errores, descuidos, ensayos y vicios de todo tipo fue acrecentando y llevando a las empresas hasta esta situación, y me atrevo a hablar si fuera necesario también de los errores cometidos por la dirigencia sindical en cualquier debate. Pero lo que no podemos es callar y dejar de decir las grandes verdades por echarle la responsabilidad a un empresario en particular y con saña”, sostuvo.

“Genocidio empresarial”

Insistió en que se deben reencontrar a trabajadores, técnicos, profesionales, compañías prestadoras de servicios y clientes de las productoras de materias primas, como hierro, acero y aluminio.

“En muchos rincones de nuestra Venezuela, trabajadores y empresarios esperan porque Guayana vuelva a encender sus chimeneas para retornar a sus puestos de trabajo. Hay que conocer bien sobre el daño sin precedentes que realmente causó el genocidio empresarial de Guayana a muchos trabajadores y empresarios”, sostuvo.

Arias denunció que todos los ensayos que han implementado los administradores de la CVG han llevado a la ruina a las industrias básicas.

“Venezuela contaba con dos reductoras de aluminio instaladas en Guayana, con una capacidad instalada de 1.301 celdas reductoras que producían 600 mil TM de aluminio primario con aproximadamente 28 mil trabajadores, incluyendo a jubilados y pensionados; todos estos profesionales del aluminio, con el esfuerzo de su trabajo fueron capaces de generar a nivel nacional 50 mil plazas de empleos más para los trabajadores de la industria nacional de transformación del aluminio producido en Guayana. Pero hoy la gran mayoría están apagadas y lanzaron a los trabajadores a la calle porque se vieron obligados a bajar sus santamarías por falta de materia prima”, sentenció.

Actualmente es poca o nula la producción en las empresas básicas de Guayana, mientras el régimen se preocupa por aumentar la militarización e implementar cuarteles de milicias en ellas. Los trabajadores, por su parte, sufren una pobreza extrema tras perder sus beneficios por la violación a las contrataciones colectivas. Los reclamos, lejos de una respuesta oportuna y satisfactoria, se ha centrado en la persecución y hostigamiento militar. (Con información del equipo de prensa Henry Arias)

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