En el acto de instalación del VIII Congreso del Partido de los Trabajadores, el líder de Corea del Norte reconoció el fracaso de la política económica aplicada desde 2016 y prometió explorar nuevos caminos para dar un “gran salto adelante”.  

En un acto en el que participaron más de 5 mil personas, todas sin mascarillas y con el hermetismo propio de Pyongyang, comenzó el VIII Congreso del Partido de los Trabajadores, una reunión que el partido gobernante celebra cada cinco años para elaborar su plan económico y político quinquenal.

La reunión de la élite política norcoreana se realizó en un momento en el que, según la consultoría Fitch Solutions, Corea del Norte se acerca hacia su mayor recesión económica desde 1997. Fitch reporta que el PIB se redujo 8,5% en 2020. A esto se suma en cierre de fronteras por el coronavirus incluso con China, su mayor socio comercial y las inundaciones, consecuencia del paso de tres tifones, destruyeron grandes extensiones de cultivos.

“La manera más segura y rápida de abordar los múltiples desafíos que enfrentamos en la actualidad es hacer todos los esfuerzos posibles para fortalecer nuestro propio poder y nuestra propia capacidad de autosuficiencia”, dijo Kim.

En la transcripción de las palabras del líder, publicada por KCNA, no hay detalles sobre la estrategia económica con Seúl, ni se desvela ningún comentario sobre la elección de Joe Biden como presidente de Estados Unidos, o si se pretende reactivar las negociaciones con Washington para reducir el programa de armas nucleares, a cambio de aliviar las sanciones que asfixian la economía norcoreana.

El ambiente de este congreso fue distinto al de 2016. En ese momento Pyongyang invitó a un centenar de medios internacionales y sirvió para consolidar el poder de Kim, su imagen como líder y su programa de armamento nuclear. En esta ocasión se celebró con las fronteras cerradas por la covid, sin revelar la fecha precisa del comienzo hasta después de la ceremonia inaugural y con unas perspectivas inciertas.

Además de la expectativa por los futuros proyectos y de que Kim reconociera que sus políticas económicas del quinquenio fracasaron, llama la que en medio de una pandemia mundial, miles de políticos se puedan reunir codo con codo en un espacio cerrado sin mascarillas.

Según el régimen, el país no ha registrado ningún caso de coronavirus y se han realizado más de 12 mil pruebas.

Lejos parece que queda aquella promesa de construir un “país socialista altamente civilizado” que hizo Kim en un discurso en mayo de 2016. “La gente disfrutará de unas condiciones para llevar una vida rica y altamente civilizada al contenido de su corazón”, dijo entonces. (Con información de El Mundo y El País de España)

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