China lucha por controlar la expansión del virus que ya ha causado más de 100 muertes en este país. EE UU exhorta al gigante asiático a mantener una postura “transparente”. Europa evalúa proponer medidas de carácter global.

 La nueva cepa del coronavirus se ha esparcido por el mundo produciendo graves daños en la humana. Sin embargo, las potencias del mundo hacen seguimiento y plantean estrategias para poder controlar la expansión.

El coronavirus, que se originó en la ciudad de Whuam (China), ataca directamente las vías respiratorias causando síntomas que incluyen fiebre, tos, dificultades para respirar y en casos más graves puede causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal e, incluso, la muerte.

El virus ya ha afectado a más de 5.500 personas en China, con un saldo de 131 muertos hasta la fecha. Además se ha expandido a más de 10 países del continente asiático, de América, Europa y Oceanía. Entre ellos: Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Australia, Corea del Sur, Tailandia, Singapur, Malasia, entre otros.

Hasta ahora se ha demostrado que todos los contagiados han tenido contacto con personas portadoras del virus que provienen de China. Este es el primer caso registrado de coronavirus que se puede transmitir entre humanos.

Ante esto, el presidente chino, Xi Jinping, ha indicado que su país ha estado trabajando incansablemente con un equipo especial para la prevención y control del virus. Además, ha manifestado la disposición que tiene de trabajar junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para así “salvaguardar la salud pública regional y de todo el mundo”.

Ante la rápida propagación del coronavirus, la OMS decretó nivel alto ante la amenaza que implica. Esta organización solo había utilizado este término con epidemias que implican una reacción mundial, como lo fue la H1N1 en 2009, el virus zika en 2016 y la fiebre del ébola en 2018.

Estados Unidos quiere cooperar

El secretario de Sanidad de Estados Unidos, Alex Azar, ha instado a China a mantener una postura abierta y ser completamente transparente. A su vez Azar ha ofrecido la asistencia del equipo estadounidense para ayudar a controlar el virus y evitar mayores consecuencias a futuro.

En este sentido, el secretario ha señalado que la posibilidad de introducir restricciones al viaje deben estar sobre la mesa dado que el “virus podría constituir un riesgo muy grave para la salud pública”.

“Estamos continuamente preparándonos para la posibilidad de que la situación empeore”, ha aseverado Azar durante una rueda de prensa. “Los estadounidenses no deben temer por su propia seguridad. Parte del peligro que corremos es que no sabemos todo lo necesario sobre este virus... Pero eso no evita que nos preparemos y respondamos”, expresó.

Por su lado, Canadá, Francia y Alemania han confirmado que sus casos no son de gravedad pero han empleado medidas sanitarias internas para restringir el contagio. Asimismo, continúan en constante estudio del virus para así, plantear medidas globales. (Con información de DPA)

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