El Pentágono confirmó el ataque y aseguró que tomarán “todas las medidas necesarias” para proteger a su personal.

La base aérea de Al Asad en la provincia iraquí de Anbar, que alberga tropas estadounidenses, sufrió en la noche de este martes un ataque con misiles lanzado por Irán en respuesta a la muerte del general iraní Qasem Soleimani, fallecido en un ataque estadounidense en el aeropuerto de la capital iraquí, Bagdad.

En concreto, ha sido la Guardia Revolucionaria de Irán la que ha asumido la autoría del ataque, según ha recogido la cadena de televisión iraní Press TV. Tras el mismo, la Guardia Revolucionaria advirtió a Estados Unidos que “cualquier nuevo acto” o “más movimientos y agresiones” generarán “respuestas más dolorosas y aplastantes”.

La advertencia contra Estados Unidos, país al que se han referido como “Gran Satanás” y “régimen sanguinario y arrogante”, se extiende también “a todos sus aliados”, según un comunicado que ha recogido la agencia de noticias Tasnim.

Así, avisan “a todos los aliados de Estados Unidos que dieron sus bases a su ejército terrorista, cualquier territorio que, de alguna manera, se convierta en el punto de partida de actos hostiles y agresivos contra Irán, será un blanco”. En este sentido, la Guardia Revolucionaria agregó que no consideran que el “régimen sionista de Israel esté separado del régimen criminal estadounidense”.

El Pentágono, por su parte, también confirmó el ataque, efectuado con “una docena de misiles”, según un comunicado del portavoz del Departamento de Defensa estadounidense, Jonathan Hoffman, que aseguró que “está claro que los misiles han sido lanzados desde Irán”.

En este sentido, indicó que el Departamento de Defensa “ha tomado todas las medidas apropiadas para salvaguardar” a su personal y que las bases que albergan tropas estadounidenses en Irak han estado en “alerta máxima” en referencia a las afirmaciones de Teherán de atacar a Washington en respuesta a la muerte de Soleimani.

Asimismo, precisó que, según se evalúe la situación, se tomarán “todas las medidas necesarias para proteger y defender al personal de Estados Unidos”.

Previamente, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, confirmó que Estados Unidos es “consciente” del ataque y aseguró que el presidente, Donald Trump, ha sido “informado, está vigilando la situación de cerca y consultando con el equipo de seguridad nacional”, según indicó a través de Twitter.

La muerte de Soleimani

Soleimani murió junto al número dos de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), Abú Mahdi al Muhandis, y varios milicianos iraquíes y militares iraníes en un bombardeo ejecutado por Estados Unidos en el aeropuerto de la capital de Irak, Bagdad.

Washington argumentó que llevó a cabo el ataque “para proteger al personal estadounidense en el extranjero”, a raíz de las protestas contra su Embajada en Bagdad en protesta por otro bombardeo en el que murieron 25 miembros de las FMP.

Los bombardeos contra las FMP fueron ejecutados en respuesta a la muerte de un contratista estadounidense en un ataque con proyectiles contra una base militar situada cerca de Kirkuk.

El Gobierno iraquí condenó estos ataques por parte de Estados Unidos y ha recordado que las FMP son un elemento fundamental en la lucha contra Estado Islámico. En este sentido, denunció que los bombardeos fueron llevados a cabo de forma unilateral y violando los acuerdos alcanzados con la coalición internacional que lidera Washington en la lucha contra los yihadistas.

Por ello, el Parlamento iraquí aprobó el domingo una moción que exige la expulsión de las tropas estadounidenses del país y obliga al gobierno a comprometerse a hacer público cualquier acuerdo que alcance en el futuro para la presencia de asesores y formadores militares extranjeros.

Durante la jornada del lunes, el Ejecutivo iraquí limitó las actividades de la coalición internacional y las redujo a los trabajos de entrenamiento y asesoría, prohibiendo sus movimientos por tierra y aire.