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Habitualmente una voz disidente, el artista plástico Alexis Sequini no podía actuar de una manera distinta ante un panorama tan figurativo en lo caótico como abstracto en cuanto a su futuro y que, de paso, lo involucra a él como una de sus cabezas visibles en el plano regional: la cultura nacional.

Marcos David Valverde Foto Antonio García Jr.
Cuando el sol de las 3:15 de la tarde del último jueves se cuela entre las ventanas de su taller, se destapan, de una decena, las primeras dos latas de cerveza. Al fondo canta Maelo… ¿Qué? ¿Cómo que cuál Maelo? El único Maelo, chico, el “Brujo de Borinquen”, el “Sonero mayor de Puerto Rico”: Ismael Rivera. Lo que venga después es falacia pura, viejo. No hay que agarrar para otro lado.
Bueno, lo cierto es que en ese mismo contexto, el protagonista muestra una minucia de la totalidad de sus creaciones, mientras varias fotografías del tan sacerdote como irreverente Santiago Ollaquindia (a quien él reprodujo, por cierto, con un busto que reposa en una iglesia de Los Olivos) miran inertes desde varias perspectivas.
Pero, ya va, antes de seguir tiene que buscar algo. ¿Qué trae? Pues es el catálogo de la exposición de Asdrúbal Velásquez en el Museo de Arte Moderno Jesús Soto: “Esta es la exposición de Asdrúbal. ¿Crees que esto es un catálogo? Primero el texto. Esto da pena. Le haces un homenaje a este señor con esto que da vergüenza, con recursos tan pobres. ¿Cómo es que un museo con categoría internacional, como es el museo de Soto, va a hacer una exposición con este tipo de catálogos? Igual que el Ecomuseo: son peores los catálogos”.
Ese es apenas una frase que podría definirlo en rotundidad: sin desparpajos, sin filtros superfluos, sin eso que llaman pelos en la lengua o, más concretamente, eufemismos para simpatizar con Dios y con el Diablo. Pues no: lo que hay que decir, se dice. Así lo piensa y así lo ejecuta, tal cual, desde su resquicio en la Escuela de Arte Armando Reverón, en Villa Colombia, el artista plástico Alexis Sequini.
- Siempre hablas de mediocridad. ¿Así catalogas o resumes el hecho cultural en Bolívar? - Sí, es mediocre.
- ¿Por qué lo ves así? - Porque, mira, hay una confusión muy arrecha con todo esto. Con ese discurso socialista se piensa que tiene que haber una amplitud y mezclan todo: la cultura popular y la de las élites. Eso lo tienen mezclado y no hay objetivos claros. Alguien decía que siempre hay una élite, y no puedes poner a Escarrá a competir en un campo de fútbol con la Vinotinto, o al tipo de Datanálisis a cantar en una ópera porque no tiene voz para eso. Entonces, mezclan obras mediocres con obras que no lo son y eso es lo que ocurre. Después sacan catálogos, que es importante, pero que son un desastre porque no tienen ningún asidero: entonces mezclan a una señora que pinta flores en su casa con otras vainas. Eso es parte de lo que está pasando en este país.
- Es decir, la falla fundamental está en la conceptualización, que termina en un batiburrillo. - Sí, porque es un discurso populista. Ahí está la Sala de Arte: antes, dentro del currículo de los artistas, era importante exponer allí, y ahora bajó de categoría. No hay un trabajo de curaduría ni nada: es expón, monta los cuadros y ya, y los catálogos son de muy baja calidad. Tú lo que ves con mayor calidad son las salas privadas, como la Mendoza. Todo se ha venido abajo y aquí en Bolívar, igual. El Ecomuseo, que es un espacio de calidad, ahora es una zona roja. De hecho, las puertas automáticas no sirven…está en caída.
Revisando - Ahora, ¿la cuestión es que sí hay buena intención pero no hay conocimiento? ¿O la idea es mantener a los artistas sumisos? - Sí, por supuesto, y ahí caemos en la discriminación. Así como uno puede decir que la inseguridad en este país es producto de una política de Estado, porque para mí eso es producto de una política de Estado, aunque no decretada. En cuanto a la cultura es más o menos lo mismo: hubo un momento que se decretó que no iba a haber exposiciones individuales porque lo individual no cabe en la idea del socialismo.
- Y es una idea absurda. - Claro, porque en el socialismo sólo cabe lo colectivo. Otra cosa es la incapacidad, porque ponen en la dirección de los museos a gente que no sabe. Parece que no hay autonomía.
Fíjate tú la altura que tenía Venezuela: entre los años 66 y 68, cuando el Pop Art se dispara, ya en Venezuela se hacían exposiciones en el Museo de Bellas Artes donde estaba Andy Warhol. ¡Estábamos a la altura de lo que estaba pasando en el mundo! ¿Ahora qué? ¿Los cuadritos de los próceres, que es una vaina recalcitrante?
- ¿Qué opinas de eso? - Que es de muy baja…
- ¿Calaña? - Calaña. Eso no quiere decir que no se debe tomar en consideración para unos cuadros a los próceres. Ahí está Alirio Palacios que hizo una serie de cuadros sobre Simón Bolívar. Sí, eso está, pero no esa vaina épica.
- Es el arte no como elemento cuestionador y de disidencia… - ¡De propuestas!
- Vendría siendo como la Venezuela heroica, de Eduardo Blanco: la epopeya y los héroes. - Lo más dramático es que te utilizan a Tito Salas. Tú no ves nada creativo ahí: es realmente mediocre.
En todo contexto - Ahora, nos estamos circunscribiendo a las artes plásticas, ¿pero la sumisión no aplica para todas las artes? Y, en este punto, es necesario destacar la relación del Estado con el Sistema Nacional de Orquestas presente en los actos del Gobierno. - Claro. Eso se ha mantenido en todos los gobiernos y yo no sé si es una especie de convenio que hacen con el Gobierno para que no le corten el dinero. No voy a decir que se plegaron, pero sí pretenden tenerlo como bandera del “Gobierno bolivariano (con voz burlona)” cuando es algo que tiene vieja data.
- Exactamente 38 años. - Sí, entonces tú te preguntas qué quieren hacer. Esta gente todo lo somete a su ideología que, de paso, es un arroz con mango. Como decía Adriano González León: ninguno de esos tipos llegaba a tener la posibilidad de dar un discurso porque eran dirigentes de muy baja calaña dentro de los liceos. Y los posteriores tampoco. O sea: eran dirigentes muy bajos esos que están en el Gobierno.
- Es decir, hoy más que nunca se ve lo portátil del país. - Sí, exacto, hoy más que nunca. Eso le queda perfecto. Yo tengo la esperanza de que esto cambie, pero ahorita menos, con (Nicolás) Maduro y Diosdado Cabello: eso es vergonzoso, porque esos tipos lo que hacen es estar en acusaciones y amenazas.
Mira, aquí había una revista que se llamaba Reventón, donde estaban metidos Pablo Antillano, Raúl Fuentes y Richard Izarra. Era una revista muy agresiva en la época de (el primer gobierno de Rafael) Caldera. Todos ellos salieron huyendo del país porque tenían órdenes de detención y, fíjate tú, ¿sabes quién los saca del país? El presidente del Congreso. (Arístides) Calvani, que era canciller, ayudó a sacarlos. ¿Quién va a buscarlos en el exilio? El que escribe los domingos, que fue canciller…
- (Simón Alberto) Consalvi. - ¡Consalvi! Consalvi los fue a buscar, y esos carajos eran todos de izquierda, y el que los rescata de Pinochet es Consalvi. O sea, había un trato de dignidad porque estos individuos eran de altura. Estos no: lo que hacen es buscarte para matarte. ¿Qué puede esperar uno?
¿Y ustedes qué? - En toda esta situación de la cultura, ¿no hay también una posición cómoda de los artistas? - Es que no hay apoyo realmente. Mira, se hace una especie de censo a los artistas para saber qué les regalan, pero no hay una política en serio. No quiero decir que antes la había, pero ahora es peor.
- En cuanto al arte regional, uno ve siempre que en todo lo que tenga promoción, mala o buena, hay un denominador: el agradecimiento a Francisco Rangel Gómez. - Eso es de vieja data, pero hoy en día lo afincan más. Yo me acuerdo una vez que nosotros estábamos haciendo unos micros en 35 milímetros de actividades artesanales. Cuando se le presentan los tres programas a la gente de Corpoindustria, lo primero que dicen es que tiene que tener el nombre de la gestión de Luis Herrera. Esto es igual: todo lo que hacen es en función de una propaganda. No creen de verdad en esto. Tienen una partida porque tienen que tenerla y tienen un director de Cultura, pero ese director de Cultura, ¿qué hace? Entonces, si hay una propuesta de algo interesante de parte de la comunidad, no le paran. Son políticas que ellos hacen pero no las tienen claras.
- ¿Pero no crees que ha contribuido la sumisión de muchos artistas? - ¡Sí, sí! Es cierto.
- ¿Entonces todo apunta a la burocratización del arte? - Sí. Es que, mira, en la medida en que existen carreras de arte en las universidades es para desarrollar a un individuo que maneja, conoce y estudia a las artes en todos sus sentidos, y esos son los que tienen que desarrollar las políticas, no el artista. La sumisión vendría porque el artista no protesta en la calle y no expone en la calle, pero eso es una cuestión individual. Los únicos que tienen esa posibilidad son los grupos de teatro. El artista, el escultor, trabaja de forma individual. Entonces, el que tiene que promover eso es el Estado, no para regalar, sino para construir culturalmente a un país.
- ¿Es un error de parte de un creador cultural decir: “gracias a la gestión de fulano”? - Claro que es un error porque es deber del Estado.
- Eso, además, apunta a mostrar al gobernante como alguien que saca los fondos de su bolsillo. - Esa vaina de convertirlo en pancarta me parece una exageración. Dígame eso que hace este señor, José Ramón López (alcalde de Caroní), que hasta en las construcciones pone su nombre en alto relieve.
- En el caso del terminal… - En el terminal, en las escuelas, ¡en todo!
¡Ay de ti, estética! - Lisa Blackmore, para la revista Exceso, escribió un trabajo titulado: “Feísmo: el legado estético de la revolución”… - Así es, y eso es lo que hacen con todo esto que te vengo diciendo. Este Gobierno exacerba el feísmo. Esto no es ni siquiera lo feo, sino lo mediocre y lo obsceno. Los regímenes de socialismo real, en la Unión Soviética, produjeron un arte espantoso. Queda en la historia como algo horrendo: esa exaltación de la grandeza termina siendo bien feo. Los pintores y artistas, como (Wassily) Kandinski, tuvieron que salir corriendo, porque predominaba la imposición.
- En 2009 dijiste que lo que impera en Ciudad Guayana, en cuanto a lo artístico, es la torpeza. ¿Cuatro años después piensas igual? - En arquitectura están apareciendo elementos nada cuestionables, como el hotel Eurobuilding y algunos edificios residenciales que aparecen con forma diferente. Lo demás se quedó en aquello de la “ciudad planificada”, planificada de un pedazo a un pedazo, porque de resto se ha burlado todo. Una de las contribuciones que pudiera tener la Alcaldía es que todo edificio debería tener un elemento escultórico y pictórico. Eso lo hay en otros países como una obligación. Por eso te digo: son políticas, y es una de las cosas que han ocurrido en Medellín: los bulevares con esculturas, donde la gente tiene un vínculo con la obra.
- ¿No será que se menosprecia al arte en sí y su capacidad para mejorar la vida? - Bueno, aquí tenemos un gran problema: la escultura de Alejandro Otero dentro de las empresas debería estar en la ciudad, pero si tú quieres ver la escultura, que está en Bauxilum, tienes que pedir un permiso. ¡Eso no puede ser!
- ¿En qué ha quedado la CVG (Corporación Venezolana de Guayana) en todo este contexto? - En nada. Todos sabemos que eso no tiene nada, es un fantasma. De verdad es un fantasma, porque la CVG fue la que exigió esas esculturas para la ciudad, pero ya no quedó para nada. ¡Si le montaron por encima un Ministerio!
Yo no sé, chico, pero el problema es la falta de seriedad de la gente que ponen en esos entes, que es más por filiación política.
- ¿Estas declaraciones podrían generarte consecuencias? - ¿Que me marginen?
- Sí. - ¡¿Más?!
- ¿Ya te sientes marginado? - No me siento marginado porque tampoco he estado peleando por ocupar espacios. Yo creo que, de alguna manera, ya por uno estar en esto y participando en la opinión política, sí ha habido puertas que se cierran. Y no tienes pa’ qué decirlo: uno lo sabe.
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La suficiencia del arte
- Alexis Sequini comenzó sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas a los 13 años.
- Estudió Cine en el Ateneo de Caracas.
- Protagonizó exposiciones fotográficas en Italia y Noruega.
- Visitó Ciudad Bolívar por primera vez a comienzos de los años 70.
- Se mudó a la región al día siguiente del triunfo de Chávez en diciembre de 1998.
- En Ciudad Guayana ha desarrollado, a la par, la escultura y la pintura, entre muchas otras formas de arte.
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