header

Director: David Natera Febres Ciudad Guayana, Sábado 18 de Mayo de 2013
Hora de Venezuela

Globovisión

Pescadores de hombres en Guayana PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 27 de Junio de 2012

Su credo es el actuar. No son indiferentes a lo que ocurre en su alrededor. Bien desde la preparación espiritual o del activismo social dan testimonio de que hay cruces que se cargan mejor, si Dios acompaña en el camino.

F14compartir. No separan las aguas del Caroní o del Orinoco como lo hizo Moisés en el Mar Rojo. No multiplican el pan ni transforman el agua en vino como Jesús en las bodas de Canaán. Pero son multiplicadores de la gracia de Dios ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?

Leonardo Suárez Montoya
lsuarez@correodelcaroni.com
Fotos Demetrio Karaindros

F14triadAfilos
F14VICTOR
F14LOPE
F14SAVITRI
F14LOLITA
F14CARLOS

Isa es una mujer coqueta. Le gusta hablar de lo que sea. Le gusta ser escuchada. Sonríe cuando le halagan su desparpajo en castellano pícaro. Luce su cabello rubio pintado. Guiñe un ojo. Tiene una piel blanca quemada por el sol, de tanto andar por la calle. Vuelve a sonreír. Su edad… la saben algunos, aunque algo muestra más de lo que aparenta. En una oreja tiene un zarcillo enorme y azul; en la otra… no. Es que se enganchó con algo y se le desprendió, explica con una fugaz timidez que cambia de inmediato por otra sonrisa. Es la primera en sentarse a la mesa. La última en callar. Le gusta que todo esté limpio. No hay lugar a otras interpretaciones, que además ella confirma: es la reina. Se siente como una. Actúa como tal. Es la hora del almuerzo, pero antes la oración para darle gracias a papá Dios: también piden por quienes no tienen qué comer.

“La yuca está buena”, insinúa Isa una orden velada. “Quiero más”, lanza a Carlos la petición imperativa. Carlos va sirviendo a los demás invitados y en lo que puede atiende el mandato de Isa; Carlos no ha podido cambiarse el uniforme de su otro trabajo. Como Isa hay otros 20, 25 comensales a los que atender.

Isa no sólo da órdenes para que le sirvan más. “¿No serán para el perro?” pregunta un ocupado Carlos mientras sirve el primer plato del almuerzo. La reina se toma el lujo de no responder. Está ocupada dando una entrevista. Isa también anima a sus compañeros. “A veces vienen tristes y yo los animo. Llegan decaídos... pero tú sabes hay que darles sabor”. Isa habla de su familia, con quien almuerza de lunes a sábado. También habla del picante y la sal que acaba de pedir.

No es una vida fácil: ir a almorzar con las demás 20, 25 personas es un claro recordatorio de ello. ¿Qué le gusta? “Aquí somos una familia” es su respuesta inmediata. “Aquí me ayudan mucho. Son dos almas de Dios. Soy muy querida. Siempre me ayudan con algo. Son una familia para mí”.

No es una confesión romántica en un paraíso. Si bien disfruta de manjares -de hecho sí lo son, la comida tiene un muy buen sabor- como la sopa caliente con abundante carne, el ocumo, el casabito, sus frases cortas dan señas de culpa propia, ajena o colectiva.

“Aquí estoy luchando para seguir adelante, para superar mi estilo de vida”. El arroz blanco humeante, un guiso con salsita que empapa el arroz y yuca con bastantes aliños… el segundo plato no calma los sinsabores de su vida, de lo que ella define como “mala conducta”, pero le recuerda a Isa que no está sola, que hay quien se preocupa por ella y aunque sea en la hora del almuerzo, la hacen sentir como reina, como persona.

LA SAZÓN

Savitri es una de las responsables de los manjares que Isa, Reinaldo, Yeison, Alfredo, Alexis, María y otras 20 personas degustan. Su castellano no es tan fluido como el de Isa. Savitri es guyanesa y posee una sazón que por momentos hace olvidar las atribulaciones de quienes van a disfrutar sus platos.

“Una vez yo vine y pregunté si querían mi ayuda. Mi familia es de la India y para nosotros la comida es un acto sagrado, es un momento para compartir con los vecinos, con la familia. Yo no estudié, pero vengo a apoyar. A pesar de todo en la vida, uno es fuerte”.

Puede pensarse que la comida no alcanzará en algún momento. Savitri explica uno de los secretos: “He aprendido que no es echar mucho, sino que se cocina con lo que hay”. Nunca le ha faltado un plato caliente de comida a nadie, así lleguen una hora después de terminado el festín.

Rendir la comida, que guste, que Isa pida repetir, que haya para un segundo y tercer y cuarto plato “es una cosa bendita”, concluye una Savitri satisfecha, una de las protagonistas de la fundación Me diste de Comer y cocinera en el comedor “Padre Alberto Hurtado”, de Unare II, el que atiende a indigentes de lunes a sábado.

ESPÍRITU FUERTE

“Hay vida eterna para todos” es una de las principales premisas que Triadáfilos repite con convicción. Sus amigos Víctor y Lope hacen eco de esta promesa. No es porque salga en la Biblia, es que es posible en la Ciudad Guayana, pese a la industrialización y al siglo XXI.

Tan empresa como CVG Alcasa -donde laboran Víctor y Lope- es la de proclamar el reino de Dios en la tierra. No para el cielo, no para una vida eterna después de la muerte. La promesa es aquí y ahora. ¿Para qué esperar el descanso eterno? Así lo creen este grupo de amigos. No proclaman una fe, ni una religión. Creen en Dios, claro, y en la espiritualidad que el hombre adquiere cuando lo conoce y pone en práctica lo que cree en su vida diaria. Ocurre en ese momento, como ellos dicen, una transformación: el hombre se vuelve consciente de que es capaz de cambiar para bien su entorno.

En Alcasa, donde trabajan, buscan demostrar que mientras otros buscan sacar provecho, sobornos, hay personas con criterio y conciencia.

Se llaman amigos, así se definen estos tres hombres que llevan más de 30 años y forman parte de la Organización Cristiana de la Paz (XOE, por sus siglas en griego, donde se originó este movimiento). Comenzaron en Upata y están ahora en Ciudad Guayana.

Este grupo de católicos, evangélicos, bautistas, ortodoxos y cualquier otro credo, también bienvenido, está conformado por más de 50 personas. También se llaman una gran familia. Comparten los domingos la lectura y discusión de la Biblia -de cualquier religión cristiana- y también sancochos, días del Padre y cumpleaños.

“Ves el cielo, la inmensidad del universo… es que no me cuadra, no es posible que Dios no haya planificado algo mejor para el hombre. El hombre es un ser que viene por un tiempito, nace, tiene un trabajo, crea una familia y se multiplica y después mueres. Eso jamás me cuadró. ¿Hay algo más que eso?”.

Sí. ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? 3 mil 200 kilómetros cuadrados de Ciudad Guayana es el regalo, la promesa y reino de Dios.

“El problema de Guayana no es político, no es económico, no es social, es espiritual. El hombre sufre, pelea, se mata porque le falta espiritualidad, nuestros corazones están vacíos. Así como el cuerpo necesita sangre, nosotros necesitamos transfusión de espíritu de bondad, de tolerancia, de perdón con la más grande facilidad, de paz”.

“¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?” pregunta el salmo 8. “Dios tiene un plan para el hombre”, contesta Triadáfilos. “Tenemos espíritu de Dios, el espíritu es lo que me califica como hombre, como humano”.

LA GRACIA DE SONREÍR

El reino de Isa es atendido por Carlos y Ana (también conocida como Lolita), las dos almas de las que habla Isa. “No es dar un plato de comida sólo por dar un plato”. ¿Qué puedo hacer yo? Se preguntaron hace 13 años y comenzaron a cuidar de la comunidad Warao en Cambalache, de niños. Con los indigentes empezaron hace cuatro años. “La comida es una atracción, para que se vuelvan a encaminar”.

Los recursos son escasos, pero lo que más necesitan son ciudadanos que quieran comprometerse y ayuden. Que sean sensibles a la realidad. “Sin duda vamos a seguir”. ¿Por qué? No es sólo porque ayudan, sino porque Carlos y Lolita creen que ellos también ganan: son más ciudadanos porque ayudan. “Nos permite prestarles atención. Yo me siento orgulloso… es un trabajo que nos corresponde a cada cristiano”.

“A mi edad, mi capacidad de trabajo está disminuida. El mejor regalo es trabajar en lo que están recibiendo (los indigentes, los niños y los waraos). Esa es mi gracia”. Lolita adorna sus palabras con una sonrisa: “Yo me siento realizada”.

“Hay gente que viene, saca dinero del bolsillo y se desentiende. A veces hablan de derechos humanos en Suiza… debe ser que no han visto Cambalache, que queda a 10 minutos de Orinokia. Queremos esconder las cosas”.

Isa es la última en irse. Su voz suena todavía. Da muchas vueltas. Hace más de una hora que el almuerzo terminó, pero se rehúsa a abandonar su reino, allí donde la escuchan, recobra dignidad, come con cubiertos, usa servilletas, empaca comida en una bolsa para llevar a… a donde sea que viva, donde la tratan como ciudadana.

 






Videos

35 años de Correo del Caroní
35 años de Correo del Caroní

19 años de TVGuayana
19 años de TVGuayana

tvguayana


© 2013 Correo del Caroní.
spacer