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Director: David Natera Febres Ciudad Guayana, Sábado 25 de Mayo de 2013
Hora de Venezuela

Globovisión

Reflectores sobre una cultura titilante PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 27 de Junio de 2012

El reportaje expone el rol fundamental del ciudadano en la proposición de alternativas culturales y el apoyo a las distintas corrientes artísticas que germinan en la ciudad.

F11Cultura1. Ciudad Guayana siempre ha brillado con luz propia, ya sea por su bonanza industrial o por su majestuoso paisaje selvático, pero las artes le han ofrecido a la gran urbe una oportunidad para encender los reflectores, darle play a la música e incluso poner el carrete a rodar en el proyector.  

Betty Lyon Bonucci
cultura@correodelcaroni.com
Fotos William Urdaneta

Estimado lector, le propongo un ejercicio de imaginación. Pensemos en aquella ciudad levantada gracias al impulso industrial: Ciudad Guayana; allí, además de minerales y materia prima, abundan talentos y expresiones artísticas que describen a este estado suroriental, cuya riqueza cultural ha logrado desbordarse por todos los rincones de la urbe, arropándola con un halo que la distingue de las demás.

Desde su fundación, las fábricas dominan la cotidianidad de este vasto paisaje industrial, ahora más humano debido a personas dispuestas a participar y proponer cosas nuevas.

Ya contamos con un festival de cine, la orquesta sinfónica regional crece y mejora cada día, las agrupaciones de danzas traen reconocimientos de todas partes del mundo y nuevos grupos de teatro se comunican con el público a través de historias. Sin embargo, el sistema aún tiene carencias.

La ciudad “planificada” no cuenta con un teatro confortable y accesible a todos. Los espacios para el esparcimiento son pocos, las salas de arte van en detrimento y, cada vez, hay menos apoyo de instituciones públicas y privadas.

SESENTA AÑOS ATRÁS

Ciudad Guayana no es una urbe como cualquier otra. Planos de ella se dibujaron sin parar, pero todos con miras a crear el emporio industrial que obligaba a voltear la mirada salpicada de petróleo a otro rincón del país.

Forasteros venían de todas partes en busca de mejores condiciones de vida, pero sólo le ofrecían metales y esperanzas.

De repente, las empresas se encargaron de financiar los espectáculos culturales, y los principales auditorios se encontraban dentro de ellas. Allí “comenzaron a aparecer las manifestaciones artísticas, sin las cuales el hombre estaría destinado a llevar una existencia completamente mecánica. Diversos artistas, algunos de la región y de otras latitudes comenzaron a hacer vida cultural en la ciudad. Surgieron diferentes agrupaciones y movimientos artísticos relacionados con la danza, el teatro y la música, que se encargaban de brindar a los guayaneses formación y alternativas de entretenimiento para disfrutar el tiempo libre en actividades alejadas del rigor de la vida industrial” 1.

F11Cultura3PANORAMA CAMBIANTE

Los planos de la urbe se iban materializando, Puerto Ordaz velozmente mientras que San Félix se quedaba rezagado. “El ámbito industrial fue desplazando poco a poco al humanístico, situación que quedó en evidencia por los contados espacios para la confrontación artística que fueron creados, muchos de los cuales se mantienen hasta hoy a duras penas, mientras que otros forman parte del recuerdo de quienes pudieron estar en ellos” 2.

Aun así, para el actor de teatro José Collazo, “independientemente del hecho empresarial, el hecho cultural siempre se ha mantenido en la historia de la humanidad. Sea con apoyo o sin apoyo de los estados, la manifestación cultural es un hecho humano”, y así lo demuestra la historia.

Collazo ha sido uno de los artífices detrás de la rutina cultural que se desarrolla en la Casa de la Cultura Héctor Guillermo Villalobos, ubicada en Los Olivos.

Cada sábado, a partir de las 7:00 de la noche, artistas por separado o en grupo ofrecen su talento ante un público que si bien no es muy grande sí se mantiene. Ante esto Collazo asegura que “más que falta de difusión de las actividades, es el haber agregado ese elemento cultural al hecho empresarial, o sea que no es de ahorita, no es una cosa de hace dos años, es algo que está en la historia de Ciudad Guayana”.

“Yo lo pensé como una alternativa (…) se ha presentado danza, se ha presentado teatro, se ha presentado la orquesta sinfónica a través del Ensamble Klaricuerdas… La idea fundamental es crear un punto cultural permanente, para romper la rutina del centro comercial, para romper la rutina alcohólica. Claro, no es evitar esto, porque es imposible, pero si es, más que todo, para tener un espacio para los que tenemos esa iniciativa hacia el hecho cultural y para que la gente pueda compartir”, acota.

El movimiento cultural comienza a cobrar fuerzas y nuevas generaciones asumen la batuta, agrupaciones como Colectivo Guayana Alternativa, bajo la dirección de Rosana Sánchez, o el Grupo Libélula, con Karina Flores al frente, comienzan a emitir sus propuestas, “pero también han existido Juan Pagés, Federico Espina, Ricardo Roldán… y otros grupos que se han mantenido; y ahora estamos un grupo de personas que no somos nuevos en el área pero estamos dando apoyo”, afirma Collazo.

Para aliviar un poco la inquietud de los cultores, en Gaceta Oficial del estado Bolívar ordinaria Nº 984, publicada el 15 de diciembre de 2011, se encuentra la promulgación de la Ley de Cultura del estado Bolívar.

Sin embargo, para el momento de la publicación, cultores con muchísima experiencia en la zona, como Mario Pereira, destacaron la necesidad de una ley municipal. “Se trata de que el pueblo cultural asuma su rol, que se cree una institución autónoma, con la participación del Estado, pero no con el total poder de diseñar y ejecutar, seguimos pareciendo un preescolar, donde alguien de arriba decide y ejecuta”, señaló el titiritero a principios de enero.

VALOR ARTÍSTICO

En el caso de las artes plásticas la situación es aún más compleja. Los espacios para las exposiciones artísticas son aún más escasos y la irregularidad en las programaciones de la Sala de Arte Sidor o en el Ecomuseo del Caroní no mantiene al público en la expectación.

La región “ha sido el escenario en el que decenas de personas fascinadas con el hecho artístico han intentado promover sus creaciones con muy poco éxito. La historia señala que es necesario que quienes han deseado hacer arte en esta tierra deben considerar la idea de emigrar para poder obtener notoriedad. Los nombres Jesús Soto y Alejandro Otero así lo demuestran” 3.

Con altos y bajos la Sala de Arte Sidor ha logrado mantenerse. Artistas regionales como Edixo Primera, Asdrúbal Velásquez, Ismael Rojas, Oscar Presilla o Nelson Hernández han logrado exponer sus obras durante varias semanas, ofreciendo una alternativa recreativa al público guayanés. Sin embargo, una sala no es suficiente para dar cabida a tantos artistas, ni para que los mismos puedan obtener una ganancia valiosa de su trabajo. “El meollo del asunto radica en el trabajo de las empresas públicas y privadas, y de los mismos artistas plásticos y su capacidad para demostrar la disposición a contribuir con soluciones” 4.

Un problema que mantiene ocupados a los investigadores es que “se ha dicho que esta parte de la ciudad (Puerto Ordaz) es aluvional. Fue haciéndose sobre la base de un proyecto industrial cuyas consecuencias más evidentes son la falta de arraigo, de identidad, de pertenencia al nicho de vida que toda ciudad representa, simbólica y concretamente” 5, quizás por ello cuesta tanto que se confíe ciegamente en las nuevas propuestas.  

F11Cultura2CARRETES Y PROYECTORES

A pesar de esa subordinación al quehacer empresarial, la ley de cultura estipula a los entes gubernamentales como máxima institución para velar por el desarrollo cultural del ciudadano. Pero la falla de esa ley es poner a esperar al ciudadano, cuando desde él mismo pueden surgir propuestas novedosas. El Festival de Espiritualidad en el Cine Venezolano (Fescive), es uno de esos ejemplos.

La propuesta del festival no surgió de algún organismo estatal, sino de ciudadanos con ganas de elevar a Guayana a la par de ciudades que utilizan esas iniciativas para promover el turismo y así activar la economía, fiel ejemplo de ello son festivales como el de Mérida, Cannes, Toronto o La Habana…

La idea del padre Néstor Briceño, respaldada por el profesor Alfredo Calzadilla, tiene como objetivo “ver al cine venezolano con otra mirada. Aprovechar este boom que estamos teniendo, y que ciertamente estas películas nos están presentando modelos de vida que nos identifican como venezolanos, cada una de ellas, sea Hermano, sea Habana Eva, sea La Hora Cero, todas nos están planteando situaciones que vivimos normalmente, por supuesto, a través del entretenimiento”, explicó Calzadilla.

Es en la variedad de las propuestas en donde está la clave del crecimiento, sobre todo considerando lo joven de la ciudad y la amalgama de culturas que se han establecido en ella. Claro, la urbe necesita más espacios, pero de nada servirían esos espacios si los artistas locales no tienen ganas de innovar, ni tienen el apoyo del público o si las iniciativas no van más allá de ser iniciativas. Culturalmente, Guayana está creciendo, pero necesita una mano. 

Referencias              

1. Tesis de grado Fundación La Barraca: 35 años de teatro en Ciudad Guayana de Luis Gabriel Ramírez. Enero 2010.

2, 3, 4. Tesis de grado Las artes plásticas en Ciudad Guayana como sustento: testimonio de sus protagonistas de Marcos David Valverde. Septiembre 2009.

5. Texto de Roger Vilain en el libro Pensar la ciudad.

 






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