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Mercedes Pulido de Briceño destaca el carácter autónomo de la población como incentivo de la participación ciudadana.
. La psicóloga social especializada en planificación y desarrollo cree en la irreverencia como mecanismo para proponer nuevas formas de participación en la sociedad, que permitan no solo la solución de problemas comunes, sino la inclusión de todos los actores.
Ramsés Ulises Siverio rsiverio@correodelcaroni.com
Todo comenzó con la visita del papa Juan Pablo II. Miles de personas se habían congregado en la ciudad para ver al siervo de Dios, todos juntos en una multitud que superaba los pronósticos más optimistas.
“Yo recuerdo que para todos era un asombro que la asistencia en Ciudad Guayana hubiera superado las 100 mil personas”, rememora la psicóloga social Mercedes Pulido de Briceño, quien ve este acontecimiento como un punto de quiebre en la sociedad guayanesa. Un hito trascendental en el desarrollo de la región. Un hecho histórico en el que por primera vez los guayaneses se vieron a sí mismos. Era el 29 de enero de 1985.
- ¿Y qué significa que se hayan visto a sí mismos? - Que existieron como comunidad. Que existieron como ciudadanos.
Desde entonces -explica Pulido- Guayana comenzó a verse como una región capaz de generar sus propias respuestas. Que comenzó a desarrollar su propia identidad. Que tuvo pertenencia y arraigo. Que sentó las bases para hacer ciudadanía a través de la participación de todos en busca del bien común.
- ¿Cómo ha visto el desarrollo de la participación ciudadana en Ciudad Guayana? - La participación hoy en día es irreversible y ahí tienes dos elementos que son importantes: el empoderamiento, es decir, la gente se siente con capacidad y “con derecho a”, al punto de que todo el mundo saca la Constitución para exigir sus derechos; y lo segundo es la visibilidad de los problemas. Hoy en día no se pueden ocultar los problemas, no solamente por los medios de comunicación, sino por las aspiraciones de la gente. Porque somos un país que está en transformación, y yo sí creo que esas aspiraciones cada vez más van a buscar normas y espacios compartidos.
En el caso de Guayana la participación se ha dado, indudablemente, pero Guayana está en plena efervescencia de buscar sus propios espacios y sus propios liderazgos. Tienen que hacer una transformación brutal porque le ha tocado los dos cambios: la crisis económica y la crisis industrial, y en ese proceso aún no tiene organizaciones propias locales porque Ciudad Guayana lo que tiene son tres generaciones.
En el área industrial ha cambiado la idea de la masificación industrial por la especialización y la complementación industrial. Uno de los cambios brutales es que se está pasando de una relación obrero-patrono a una relación de socios. La industria no puede funcionar sin sus obreros y los obreros no pueden funcionar sin una economía que tenga capacidad de transformación.
- ¿Se refiere al control obrero? - El control obrero, que en el mundo entero está en cuestionamiento. Aquí lo importante es tener diferenciaciones en las respuestas económicas y sociales: cómo integras la vida urbana con una sociedad de servicios, que es lo que viene hoy en día. Entonces, lo importante de la participación es que ahí es donde comienza el concepto de ciudadanía.
La ciudadanía no es solamente “tener derechos a”, estar presente, ser visible y exigir, sino tener corresponsabilidad con ello. Eso pasa porque yo no puedo ser indiferente, que tengo que tener propuestas para articular con los demás, que en el caso en Guayana es fundamental porque no solo deben articular servicios, sino darle estabilidad a una migración de personas. Por eso el problema de vivienda en Ciudad Guayana es brutal.
Otro elemento importante es que la ciudadanía implica no solo participación política, sino participación social, que es la que nosotros debemos construir. ¿Cuál es esa participación? En que tienen que generar organizaciones que den respuestas diferentes.
- ¿Cómo es eso de dar respuestas diferentes? - Que en educación, aparte de la educación masiva, tú tienes que dar opciones de especialización, opciones de tecnificación. De transformación de conocimiento, de investigación. Sino no se alimenta la educación.
- ¿Y que estas opciones no provengan del Estado? - Que no provengan del Estado, pero por el problema nuestro petrolero, tú no puedes evitar pensar que el Estado es el gran promotor de estas actividades. El problema es que el Estado debe ser promotor y no cooptar estas iniciativas. En ciudadanía lo más importante es presionar hacia un Estado que tenga la capacidad de brindarnos las oportunidades, no de imponernos las soluciones.
SOCIEDAD SINDICAL
- En una ciudad industrial como esta, donde el protagonismo social lo han tenido básicamente los sindicatos, ¿cómo es posible desarrollar una participación ciudadana mucho más diversa? - Eso no se decreta. Yo creo que el malestar que estamos viviendo en Guayana está demostrando que se asfixia la ausencia de oportunidades. Está demostrando que los sindicatos también tienen que transformarse, tienen que ir ahora a asociaciones porque todas las estructuras jerárquicas están en crisis. Las dos grandes estructuras jerárquicas que quedan en el mundo, como las Fuerzas Armadas y la Iglesia, también están en crisis. Y eso hace que tengas una vinculación con tu particularidad, con tu realidad inmediata.
Entonces, para que haya más participación no queda más remedio que ser persistentes y yo te voy a decir algo: ¿por qué en Venezuela no se ha logrado imponer un esquema totalitario absoluto en 13 años? Porque hay una experiencia democrática, porque hay una aspiración de autonomía, porque hay una aspiración de buscar sus propias soluciones. Dicho en criollo: porque al venezolano no le gusta que lo ninguneen.
- ¿Y a los guayaneses tampoco? - ¡Y a los guayaneses tampoco! Por eso Guayana tiene que caminar al proceso de integrarse internacionalmente, porque ese es uno de los puntos esenciales.
- ¿Integrarse más allá de la relación que tiene con el mundo a través de las empresas básicas? - ¡Exacto!
- ¿Y cómo puede ser esa relación? - Mira, una es a través de los medios de comunicación. Indudablemente son una base para eso. Aquí los medios comunican pero no comprometen, y los medios deben comprometer a la gente. La información no es solo para que la consuman, sino para ponerse a trabajar en eso.
El segundo punto es valorar la diversidad de Guayana. Guayana tiene una zona que ha crecido por sí misma, y hoy en día ya tú tienes una generación nacida en Guayana que tiene su identificación y su pertenencia. Entonces es ahí donde yo creo que comienza la relación de la región con el mundo no solo económico, sino con lo ecológico, en lo educativo.
Esas universidades, por ejemplo, tienen que hacer intercambios para que la gente pueda comparar, porque el problema del aprendizaje es que nadie aprende si no se compara con otro. Yo creo que la ciudadanía es un proceso que se está dando porque la gente comienza a decir: “yo sé lo que no quiero”, y a partir de ahí tiene que buscar qué es lo que quiere.
Los liderazgos tienen que aceptar que el liderazgo no es fácil. Liderazgo es tener metas, proyectos y dedicarte a eso. Un ejemplo de liderazgo lo tenemos en Venezuela con el sistema nacional de orquestas, que es el resultado de 40 años de lucha y de misión para articular las diferencias. No todo el mundo va a ser el genio de la música, pero sí van a tener vinculaciones entre sí.
- ¿Quiere decir que hace falta más perseverancia en Guayana? - Hacen falta alternativas, proponer alternativas. No quedarnos nada más con lo que me toca. Sino cómo cambio lo que me toca por lo que yo quisiera. El problema en Venezuela es que no somos asociacionistas. Nos unimos cuando queremos una meta: construir una escuela, reparar una calle, hacer una plaza, etcétera, pero después que la mantenga el Estado. Tenemos que cambiar eso. Tenemos que apropiarnos de lo que hacemos. Y yo creo que eso es muy importante y Guayana en ese sentido yo creo que tiene la expectativa, especialmente por esta experiencia de crisis de unos liderazgos muy fuertes para buscar alternativas propias.
IRREVERENCIA EN LA ACCIÓN
- Usted alguna vez dijo que los ciudadanos deben ser irreverentes, ¿mantiene su postura? - Sí, porque yo creo que uno de los grandes beneficios que ha tenido esta juventud al despertar eso de la irreverencia es: “OK. Las normas son así, pero vamos a cambiar esas normas. Vamos a hacer que esas normas signifiquen convivencia”. Yo no tengo por qué respetar a una autoridad que no se hace respetar. La irreverencia es: “las cosas se han hecho siempre así, pero pueden ser distintas”. Yo creo que eso es básico entenderlo. Ahorita los jóvenes tienen el manejo de la libertad. Probablemente no tienen el manejo de las consecuencias de la libertad, pero sí tienen la irreverencia de decir: “yo quiero ser distinto”. Y eso es fundamental.
- ¿Pero esa irreverencia en la que no se respeta la autoridad no es subversiva más bien? - Bueno, puede ser anarquía, pero de ahí tú tienes que dar espacios de discusión para que de ahí salgan nuevas formas de relacionarse y nuevas formas de vida. Es ver la irreverencia como un medio, no como un fin. Yo lo que no puedo es aceptar la sumisión como elemento continuo, como elemento de orden.
- ¿Su mensaje para los ciudadanos? - Mira, yo creo que los venezolanos tenemos que empezar a reconocernos. No reconocemos nada, ni a la gente ni lo que hemos hecho. La mayoría de mis estudiantes son hijos de inmigrantes que vinieron con una mano adelante y la otra atrás. Ellos dicen: “no se ha hecho nada”, pero ellos están en la universidad. ¿Qué cambios tuvo el país para que ellos llegaran a la universidad? Entonces uno de los puntos es reconocer lo que hemos hecho. Claro que las cosas pudimos haberlas hecho de manera diferente, y en un futuro podremos hacerlas, pero para eso debemos estar presente donde se tomen las decisiones, presentes en conocimiento, en apoyo, y en eso tan importante que es la búsqueda constante de lo que quieres para tu vida.
- ¿Pero si el venezolano no sabe lo que quiere? - No importa. Lo que no quiere es muy importante. Por eso estamos buscando alternativas.
Ordenar y organizar
Mercedes Pulido de Briceño no se preocupa porque Ciudad Guayana no haya seguido su modelo de planificación. Al contrario. Cree que toda planificación implica ajustes, simplemente porque “tener un plan no quiere decir que todo saldrá perfecto”.
Aun así insiste en la importancia de la participación colectiva para hacer los cambios necesarios en el sistema.
“Guayana hoy tiene la crisis industrial, y eso implica que yo no solo debo tener las empresas básicas funcionando, sino que esas empresas también tienen que transformarse en su producción. ¿Cómo se hacen si no tienen el apoyo de la comunidad? La comunidad debe entender qué buscan las empresas, y las empresas, lo que quiere la comunidad. Si no vas a seguir defendiendo privilegios, y así es imposible transformar la sociedad”. |
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