header

Director: David Natera Febres Ciudad Guayana, Jueves 23 de Mayo de 2013
Hora de Venezuela

Globovisión

Las franquezas del barbero Franco PDF Imprimir E-mail
Domingo, 18 de Marzo de 2012

Franchesco Dilillo, conocido como Franco, aprendió un oficio que nunca le gustó, el de barbero. Intentó olvidar su habilidad con la tijera y el peine para experimentar en otros negocios, pero no funcionó.

Natalie García

Nació en Italia, en un pueblito del sur cerca de Nápoles. Desde jovencito su papá le inculcó a distancia el oficio de ser barbero y, es así, como a los 15 años ya cortaba cabello y arreglaba barbas.

Poco después llegó a Venezuela a reencontrarse con su padre ya radicado en el país. Con el tiempo abrió su propia barbería en El Tigrito, estado Anzoátegui.

Así empezó Franchesco Dilillo. Hoy en día, tiene una trayectoria de 43 años ininterrumpidos en Guayana, al frente de la barbería Tony, en el Centro Cívico.

“Franco” como le dicen sus amigos, intentó una vez dejar de ser barbero y para ello se compró un hotel con restaurante en El Tigrito. No fue un buen negocio. Tuvo que venderlo y volver a sus pinitos: cortar cabello; pero esta vez en Puerto Ordaz, donde le habían ofrecido un puesto en la barbería Tony, que ya tenía años de trayectoria.

Resignado a seguir rasurando mechones, decidió invertir en el negocio junto a un conocido, que al poco tiempo deshizo la sociedad y vendió su parte cansado de afeitar. Dilillo confiesa que “nunca le gustó” ser barbero pero no tuvo la valentía suficiente para hacer otra cosa. El destino le ha enseñado que su camino está entre tijeras y peines.

Continúa aún a su edad en el oficio, con la satisfacción de haber sido el barbero del ministro de la CVG Leopoldo Sucre Figarella, y de personalidades de la política local y nacional; pues una vez el ex presidente Raúl Leoni estuvo sentado en su silla roja, la misma donde hoy sienta a la clientela.

A Leoni lo llevó el doctor Américo Babó, quien también se afeitaba allí con “Franco”. En la actualidad, las personalidades de la ciudad acuden a “confesarse” en la butaca, un acto de camaradería mientras le cortan el cabello.

Si hay algo que le disgusta a Dilillo es que lo llamen “extranjero” cada vez que se queja de cómo ve a Guayana. “Si algo yo critico es eso. Yo me hice aquí, aquí vivo pero no me gusta lo que veo. Dicen que esta es una ciudad planificada, pero ya no veo esa planificación”.

- ¿Por qué se quedó tantos años en el oficio si no le gusta?
- Bueno, dónde iba a parar yo. Él (su ex socio) tuvo más valentía que yo, yo me quedé y tengo 43 años. Ya uno se acostumbra, a estas alturas con esta edad (risas), pero yo lo pensé una vez, me compré el hotel restaurante y eso no funcionó. Ahorita me encuentro satisfecho.

El ministro Sucre, el doctor Raúl Leoni, presidente de Venezuela, en esta misma silla donde yo estoy sentado, lo trajo el doctor Américo Babó. Han venido todos. Andrés Velásquez que sigue viviendo.

Aquí todavía vienen personalidades.

- ¿A qué se debe el éxito de la barbería?
- A la constancia de uno, la atención. Eso de permanecer en un negocio la gente va conociendo a la persona, que vida lleva y eso vale mucho. Uno que se porta bien.

- ¿Trasquiló alguna vez a alguien o tiene alguna anécdota que recuerde?
- (Risas) Nunca corté a nadie. Quizás alguna vez hubo algún atraco. Pero de anécdotas chistosas recuerdo cuando vino Raúl Leoni y me dijo ‘si no tiene Jean Marie Farina no me eche nada’, y en aquella época se usaba ésa, era una colonia famosa.

- ¿Después de tantos años, la barbería es rentable?
- Estamos sobreviviendo, la cosa no está muy buena. Se trabaja para subsistir. Yo no he visto a ningún barbero rico, rico de riqueza; no que tenga 20 mil o 30 mil bolívares en el banco, me refiero a que haya construido centros comerciales.

Este es un trabajo decente, y nosotros lo hemos mantenido a la altura de la pulcritud y por eso la gente tiene 20, 35 años cortándose el pelo conmigo.

- ¿Quisiera regresarse a Italia alguna vez?
- Después de tantos años. Aquí formé familia, me casé con una venezolana, tengo cinco hijos venezolanos, que ya están casados, tengo siete nietos. Mis amistades están aquí, la verdad no me iría.

- ¿Ningún hijo quiso ser barbero?
- Ninguno, y creo que es mejor. Gracias a Dios viven muy bien. Pero aquí estamos.

 






Videos

35 años de Correo del Caroní
35 años de Correo del Caroní

19 años de TVGuayana
19 años de TVGuayana

tvguayana


© 2013 Correo del Caroní.
spacer