Domingo, 07 Diciembre 2014 00:00

Silencio estatal sepulta la justicia en Ciudad Guayana

 
Valora este artículo
(21 votos)
Las familias coinciden en subrayar como elemento común, tras el crimen, el desinterés de los organismos estadales para hacer justicia Las familias coinciden en subrayar como elemento común, tras el crimen, el desinterés de los organismos estadales para hacer justicia Foto Archivo

Desde el 17 de agosto, Correo del Caroní publicó 16 casos (escogidos aleatoriamente) de asesinatos para reflejar qué ha perdido el país y particularmente Ciudad Guayana con los homicidios de niños, prospectos de Grandes Ligas, inmigrantes trabajadores, jóvenes profesionales, policías honestos. Más de 5 mil 940 guayacitanos han perdido la vida en hechos de sangre desde 2005. La cifra de víctimas no se limita a los cadáveres; se multiplica con sus familiares y amigos, quienes cargan con el peso de la impunidad por el desdén con el que se topan en los organismos policiales, el sistema judicial y las amenazas de los responsables del crimen. De ellos, hay quienes están aún en el tránsito del dolor, otros han dado paso al perdón. El seriado Secuelas de la impunidad llega a su final. No así, el clamor unísono al Estado para recordarle su deber de garantizar justicia.

“Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado a través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes. La participación de los ciudadanos y ciudadanas en los programas destinados a la prevención, seguridad ciudadana y administración de emergencias será regulada por una ley especial”.

Ese artículo, el 55 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, fue el despiece de la primera entrega de Secuelas de la impunidad, sección que, inaugurada el domingo 17 de agosto de 2014, apuntó, a partir del relato de los familiares y allegados, también víctimas, a determinar qué perdió el país con estos 16 casos de personas que perdieron la vida de forma violenta.


De 16 casos presentados, solo en uno ha habido una sentencia en los tribunales. El resto de los expedientes se ha perdido entre enmarañados procesos, la indiferencia y el tiempo.

No fue, aunque parezca obviedad, algo fortuito: “Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado”. Persona. Protección. Estado. Tres palabras que, en la realidad del estado Bolívar, por no hablar de todo el país, antagonizan.

Persona. Protección. Estado. No fue precisamente eso lo que hubo luego de 520 homicidios en Caroní durante 2005. O en los 605, de 2006. O en los 677, de 2007. O en los 645, de 2008. O en los 631, de 2009. O en los 634, de 2010. O en los 565, de 2011. O en los 585, de 2012. O en los 592, de 2013. O en los 490 asesinatos en lo que va de este año, en la decimoséptima ciudad más peligrosa del mundo.

Razones para ser
Por eso, Secuelas de la impunidad: por la necesidad periodística de cotejar la perorata de esas 77 palabras del artículo 55, que son parte de eso que algunos rebuscados insisten en llamar Carta Magna, con lo que viven las familias de esas víctimas.

Cifras que quedaron y que persisten

- 16 ediciones tuvo secuelas de la impunidad.

- 13 de las víctimas eran hombres.

- 3 de las víctimas eran mujeres.

- 2 de las víctimas eran menores de edad.

- 1 caso ha tenido justicia.

- Ninguna familia ha tenido protección por parte del Estado ni asistencia económica.

Y lo que se encontró en el trayecto no se parecía a esas 77 palabras, pues entre los 16 casos (14 en Ciudad Guayana, dos en Ciudad Bolívar) la condición imperante era la ausencia de justicia por el asesinato en sí y de protección para las familias antes y después de la muerte violenta.

Los títulos pretendían denunciar eso: “Si no resolvieron el caso en un año, ya no espero que lo resuelvan”, “El malandro es quien dicta la ley y decides si vives o no”, “La otra muerte de mi hijo la viví al mendigar justicia”, “Aquí conmueve más que maten a un perro”, “Hay que tener dinero para obtener justicia”, “No creo que va a haber justicia para mi hijo”, “Dios me da la esperanza de que voy a ver su justicia” o “Confío en la justicia divina, porque no tengo real para pagar abogados”.

El deber de exigir
¿Y qué hubo? De todo: un niño asesinado por una bala perdida, una joven cuya vida terminó por los celos de un hombre, un prospecto del béisbol que cayó abaleado, un taxista ultimado por error, una madre que ha tenido que huir por las amenazas de quienes terminaron con su hijo, una mujer que fundó una organización para ayudar a los que, como ella, han perdido a un familiar por el hampa, o el joven que tuvo que esperar dos horas al lado del cadáver de su padre hasta que el Cicpc se lo llevara.

En un solo caso hubo justicia. O una condena, palabra que mejor viene al caso, pues esa familia siente que una pena de 10 años no compensa el crimen y el dolor tras el homicidio.

Ninguna familia ha sido asistida con ayudas sicológica y económica. Y qué importa eso, piensan algunas, si lo más básico no está: la atención oportuna en las organizaciones de investigación y de justicia.

Termina Secuelas de la impunidad. Pero en Correo del Caroní no se cierra esa lucha por los derechos humanos, ni las puertas a las familias de los asesinados en Ciudad Guayana, ni el seguimiento a los casos. El empeño pertinaz seguirá a favor del cumplimiento del artículo 55 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: exigir al Estado la protección para la persona.

Persona. Palabra, por cierto, que el Gobierno, más que hombre nuevo, militante, combatiente o camarada, debería encumbrar como prioridad. Persona. Quizás así la historia pueda ser otra. Persona. Bonita palabra. Persona: la dignidad en otro concepto.

     
 
Puede leer todos los casos en http://www.correodelcaroni.com/index.php/sucesos/secuelas-de-la-impunidad
 
     
Visto 14265 veces Modificado por última vez en Lunes, 08 Diciembre 2014 02:10

Autoridades académicas, estudiantes, ONG y entes públicos participaron en un foro que recalca que sin igualdad ni justicia, el des...

Los guayaneses pagan las consecuencias de la improvisación irresponsable con la que Francisco Rangel Gómez manejó el tema del tran...

La supervisora del Banco Bicentenario explicó que desde el miércoles experimentaron fallas en la plataforma. Las personas de la te...

Exigen a la jueza del Tribunal Primero de Juicio de Violencia contra la Mujer en Puerto Ordaz ceñirse a las pruebas contra el homi...

El tema central de esta XVII edición tiene como tema central el Arco Minero del Orinoco. Entre sus desafíos, intentan convertirse ...