Domingo, 26 Octubre 2014 00:00

“Hay que tener dinero para obtener justicia”

 
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Iris Yépez es una madre que entiende el dolor desde cuatro dimensiones. Carga con el desconsuelo propio por la muerte de su hija y con el quebranto de sus hijos, que perdieron a su hermana, y con la tristeza de sus nietos, que quedaron huérfanos. El principal sospechoso, sobre quien reposa una orden de captura, fue la pareja por 10 años de Indira Franchesca Yépez. De Indira saben que la vieron hasta el 28 de diciembre de 2012; luego, que su casa en Upata fue vendida, que sus hijos fueron abandonados tras recorrer el país con su padre; y finalmente, que sus restos estaban en el patio de su antigua casa en Chirica (San Félix). La falta de respuesta de las autoridades y el desconocimiento de las razones del asesinato terminan de concentrar el profundo sufrimiento de Iris.

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La habitual alegría de Indira Franchesca Yépez la extinguió el hombre con quien compartió sus últimos 10 años de vida. Las manos de Juan Carlos Rodríguez García no sólo extrajeron el último aliento de la joven, sino que también se llevaron la felicidad de toda una familia.

“Sólo una madre que ha perdido un hijo puede entender lo que yo estoy viviendo. Sólo un hermano que perdió a un hermano entiende lo que pasan mis hijos. Sólo un hijo que ha perdido a sus padres puede entender lo que viven mis nietos”, solloza Iris al recordar a su hija.

La amargura se acrecienta cuando en su mente revive aquel 28 de diciembre de 2012, el día que vio con vida por última vez a su niña. Ese día, Juan Carlos la fue a buscar a Upata con el pretexto de ir al centro de San Félix a cambiarle un vestido a Patricia, la hija mayor de la pareja.

“Yo le pregunté que si él no podía ir solo, como había hecho otras veces. Ella me respondió: Vuelvo mañana mami, y él me dijo: Suegris, venimos el 31 (de diciembre) o el 2 (de enero) para hacer una parrillita. Pero nunca más supe de Indira… porque él la mató”, relata Iris sobre el día en que el luto marcó a su familia.

Comienza el calvario
Pasaron los días y no se tuvieron noticias de Indira Franchesca, de su esposo o de sus cuatro hijos. Cuando los hermanos de la joven vinieron a Ciudad Guayana descubrieron que la casa que ella y Juan Carlos tenían en el sector 5 de Julio de San Félix había sido vendida el 23 de enero de 2013.

“En marzo recibimos una llamada anónima para decirnos que él la había matado el 30 de diciembre… pero nunca lo confirmamos. El 3 de abril nos llamaron para decirnos que él había dejado a los niños en una iglesia evangélica en el barrio donde vivían”, relata Iris con tristeza.

Ya al cuidado de su abuela, los pequeños contaron que su papá les había dicho que su mamá se había ido mientras ellos dormían y desde entonces viajaron por varias partes de Venezuela: Valencia, estado Carabobo, Uracoa, estado Monagas, y Piacoa, estado Delta Amacuro.

Poco más de un mes después, el 5 de mayo, otra llamada anónima le reveló a la familia de Indira el destino final de la joven: el patio de la casa que su pareja había vendido. Con picos y palas fueron al inmueble y cavaron menos de 50 centímetros antes de hallar el cadáver.

A8Mama2Iris Yépez, la mamá de Indira Franchesca, viaja mensualmente a Ciudad Guayana para ver cómo van los adelantos del caso por parte del Cicpc. Foto José Leal / Archivo

Esfuerzos en vano
“Todo este proceso ha sido fuerte para nosotros. La extrañamos mucho (…) todo ha sido terrible su pérdida, las hembras han sufrido muchas depresiones y los tres varones llevan su dolor por dentro, como hacen los hombres… pero a Marvin Eduardo le ha pegado más que a todos”, solloza Iris.

Sin el más mínimo esfuerzo para contener el llanto, la mamá de Indira Franchesca comenta que extraña “su alegría, su sonrisa, su forma de ser, lo divertida que era… era dicharachera. Sobre todo extraño su presencia. Extraño todo de mi hija. Me arrebataron su sonrisa”.

Lo que más le duele es que en más de una ocasión intervinieron para que su hija dejara a su esposo, a quien el 13 de abril de 2012 le puso una orden de caución por haberla agredido verbal y físicamente… sin embargo, el incidente fue olvidado y a los pocos días ya estaban juntos de nuevo.

“Cada vez que peleaban y ella se venía a Upata, nosotros le decíamos que se quedara acá o que se fuera a Maracay con su prima… pero estaba enamorada de ese hombre y siempre regresaba con él. Ella le decía a su prima que tenía miedo de Juan Carlos… pero siembre regresaban”, apuntó con rabia.

A8Pareja2Indira Franchesca Yépez y Juan Carlos Rodríguez García tenían más de 10 años como pareja. Foto Wilmer González / Archivo

Ayuda psicológica
El crimen no sólo afectó a los mayores de la familia, como Iris o los cinco hermanos de Indira Franchesca, sino también a los más pequeños. Tras quedar al cuidado de su abuela, los niños comenzaron a preguntar sobre su mamá y su papá, por lo que a Iris no le quedó de otra que decirles la verdad.

“A las dos mayores ya les dijimos qué pasó, le explicamos que su mamá está en el cielo porque su papá la mató. Ellos lloraron y en su inocencia nos preguntaron que por qué lo hizo, pero esa respuesta no se la pudimos dar porque ni nosotros la conocemos”, revela entre lágrimas que no acaban.

Después de darle la noticia a Patricia, de 10 años, Juanyelis, de 8, Juan David, de 5 y John Deivi, de 3, la familia decidió ponerlos en tratamiento psicológico para evitar que las secuelas del hecho les afecten su niñez. “Para todos ha sido duro, pero no queremos que eso los afecte”, comenta Iris.

Tras una breve pausa, agrega que “a los niños los hemos llevado al psicólogo para que vayan entendiendo lo que pasó y no sientan odio cuando crezcan y entiendan la magnitud de lo que hizo su papá. No queremos que lo odien porque el odio mata y enferma a la gente”.

A8Sitio2El cadáver de la joven madre fue localizado el 5 de mayo de 2013 en el sector 5 de Julio de San Félix; estaba enterrado en el patio de la casa donde vivió con su esposo e hijos. Foto Wilmer González / Archivo

Inacción policial
En diciembre de 2013, a seis meses del hallazgo del cuerpo de Indira Franchesca, el Tribunal 2° de Control emitió la boleta de captura 075-2013 contra Juan Carlos Rodríguez García; sin embargo es poco lo que han hecho los cuerpos policiales para ubicarlo y capturarlo.

“Hay que tener dinero para obtener justicia; lamentablemente, hoy en día el dinero lo mueve todo. Ya vamos para dos años y no tenemos una respuesta positiva. Cada 15 o 20 días voy al Cicpc para ver qué ha pasado y siempre es la misma respuesta: que no hay nada nuevo”, lamenta.

También revela que ella misma alertó de la solicitud al Sebin, Guardia Nacional Bolivariana, Policía estadal y municipal; pero sólo en el segundo organismo, específicamente en el Destacamento de Seguridad Urbana (Desur), se comprometieron a darle captura al homicida.

“Nosotros por nuestros propios medios somos lo que estamos asumiendo su búsqueda… hemos estado montándole cacería en los sitios donde nos dicen que lo han visto, pero es como una liebre y se escapa. Así ha sido desde que comenzó este calvario”, indica Iris.

“¿Por qué lo hiciste?”
El poco interés de los cuerpos de seguridad para capturar a Juan Carlos ha hecho que Iris deje todo en manos de Dios. “Él tiene que aparecer algún día. Sabemos que se la pasa en San Félix como perro por su casa, pero no hemos podido verlo nosotros mismos”, asegura la mamá de Indira Franchesca.

Luego revela que ella le prometió a su hija buscarlo hasta por debajo de las piedras. “Quiero hacerlo, así sea sola, para que ella descanse en paz. Yo no le deseo mal a nadie, pero él tiene que pagar por lo que le hizo a mi hija y a mis nietos… les robó la vida, les robó su futuro”, lamenta.

También agrega que el día en que sea detenido Juan Carlos, ella quiere enfrentarlo para hacerle sólo una pregunta: ¿Por qué lo hiciste? “Quiero saber la respuesta… tengo que saber por qué la mató si ella lo amaba y él decía amarla ante Dios y ante los hombres”, solloza Iris.

Advierte que aunque no sabe cómo va a reaccionar de poder tenerlo cara a cara, es imperativo para ella saber la respuesta a su interrogante… la pregunta que Patricia, Juanyelis, Juan David y John Deivi le hicieron en una oportunidad y ella no supo ni qué ni cómo responder.
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Las cifras de la violencia guayanesa

592 homicidios se cometieron en Ciudad Guayana en 2013.

427 asesinatos se han registrado en Ciudad Guayana en 2014.

22 personas ultimadas en lo que va de octubre de 2014.

51 fueron los asesinatos en octubre de 2013.

4 muertes violentas se cometieron entre el 19 y el 26 de octubre.

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