Con el ánimo remozado, con más raciocinio que vísceras, el movimiento estudiantil de Ciudad Guayana tomó las calles de Puerto Ordaz para ratificar su compromiso de lucha pacífica por un cambio de gobierno en el país. Alejados de pretensiones temerarias que apostaban a salidas inmediatas, y con plena convicción de mantener su lucha política, los universitarios se apoderaron del asfalto con la sabiduría de quien aprende de sus errores. De quien se sabe protagonista de un momento político, pero conscientes de la necesidad de organización y claridad en los objetivos para alcanzar la anhelada meta: el cambio de gobierno ante una crisis que no ofrece soluciones.