Miércoles, 11 Febrero 2015 00:00

Estudiantes retoman la protesta ante recrudecimiento de la crisis

 
El estudiantado ha fungido como un actor que amalgama las fuerzas democráticas El estudiantado ha fungido como un actor que amalgama las fuerzas democráticas Foto William Urdaneta / Archivo

Un grupo de universitarios de Ciudad Guayana marchó hace hoy un año para expresar su descontento por el desempleo, la inseguridad, la escasez de alimentos, la inflación, devaluación, falta de papel y represión a sus compañeros en las ciudades andinas.

365 días después de la oleada de protestas estudiantiles que encarnaron el malestar social, entre febrero y mayo de 2014, la situación ha empeorado. El desabastecimiento ahora va desde alimentos, medicamentos, insumos quirúrgicos, higiene personal, repuestos hasta aparatos de computación; la inflación se enrumba a los tres dígitos, el déficit de dólares es mayor; la hegemonía comunicacional del gobierno creció con la compra de medios doblegados por la asfixia financiera; la venta de papel periódico fue monopolizado por el Estado; y la inseguridad ya no discrimina entre escuelas e iglesias. Por estos y otros motivos los jóvenes convocaron para este jueves -Día de la Juventud- a una movilización pacífica con la premisa ya aprendida que “derecho que no se ejerce es derecho que se pierde”. 

Banner12FHace un año, en la conmemoración del Día de la Juventud, una gigantesca movilización estudiantil, impulsada por un sector de la oposición que se identificó como La Salida, derivó en un tiempo de gran tensión política, protagonizada por una ciudadanía que expresaba su descontento social y, al mismo tiempo, la frustración por una cuestionada y muy cerrada contienda electoral que resultó en la ascensión al poder de Nicolás Maduro.

Hoy se cumple un año de aquella movilización que en Guayana tuvo uno de los centros más activos. La marcha y concentración en la Plaza Monumento CVG, en Alta Vista, se extendió hasta junio con trancas y vigilias en diferentes sectores de Puerto Ordaz, cuya respuesta por parte del Estado fue la represión. El objetivo de La Salida no era otro que el cambio de Gobierno, recogiendo como argumento el malestar generalizado por escasez, inflación e inseguridad.


La calle de hoy

Para este jueves fueron convocadas dos movilizaciones estudiantiles con motivo del Día de la Juventud. Los jóvenes adeptos al oficialismo tendrán una marcha que partirá a las 9:00 am desde el Instituto Tecnológico La Salle hasta la Universidad de Oriente (UDO).

A esa misma hora, el movimiento estudiantil tendrá su movilización que partirá desde dos puntos, la esquina del Santo Tomé de Unare y la Unexpo, hasta la Plaza Monumento CVG, lugar en el que el Movimiento Estudiantil Revolucionario Socialista Unido de Venezuela (Mersuv) tendrá presencia con una venta de azúcar a precio regulado.

El profesor de Filosofía del Derecho y Resolución de Conflictos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Marcos Carrillo, recuerda el 12 de febrero de 2014 con un punto de inflexión en el movimiento democrático.

Carrillo apoya la teoría de una resistencia pacífica como mecanismo de defensa contra gobiernos autoritarios. En parte, ese fue el camino que intentó seguir la sociedad civil y los estudiantes, quedando de lado los sindicatos que hasta ese entonces había sido la tradicional fuerza de protesta en Guayana.

En este sentido, el profesor dijo que a pesar de que la mayoría de los que hoy integran el movimiento estudiantil no ha conocido otro gobierno diferente al de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, “tiene todavía conciencia democrática y que hay que retornar a un Estado donde los derechos ciudadanos prevalezcan”.

Un nuevo rol
Muy a pesar del respaldo de la ciudadanía, de los cuatro meses de protestas y enfrentamientos que debilitó la figura del Gobierno nacional e internacionalmente, la división en el seno de la oposición sirvió para que el oficialismo se uniera en pro de mantenerse en el poder y criminalizar la protesta estudiantil.

Por un lado estaban quienes apoyaban a María Corina Machado y Leopoldo López con sus llamados a manifestar, lo que provocó que este último fuese encarcelado, mientras que la otra ala opositora se mantenía al margen de las convocatorias del movimiento estudiantil.

“El rol del estudiantado hoy en día es amalgamar a las fuerzas democráticas que no han terminado de fraguar sus esfuerzos para la defensa y el retorno urgente y definitivo a la democracia... Una de las estrategias que utilizan los gobiernos totalitarios es la de dividir a los actores políticos de oposición y eso fue exactamente lo que sucedió. Una parte de la oposición inclusive compró hasta el lenguaje que usó el gobierno por una lucha de poderes mezquina y subalterna”, explica Carrillo.

Secuelas en DD HH
Mientras la oposición permanecía dividida, el Gobierno criminalizó la protesta al punto de reprimirlas con los organismos de seguridad del Estado, violando la Constitución nacional y todos los estatutos en materia de derechos humanos (DD HH).

43 fallecidos y más de tres mil detenciones fue parte del resultado de la represión, por las que hoy reposan cientos de denuncias por violación a garantías fundamentales en diferentes ONG e instituciones del Estado. Ahí figuran casos emblemáticos de agresión física, verbal y un exacerbado abuso de autoridad, dejando ver el poco conocimiento de estos funcionarios para controlar manifestaciones.

El bloqueo informativo también se hizo sentir, pero ello contribuyó a que la comunidad internacional hoy esté al pendiente de lo que ocurre en Venezuela. “El gobierno está buscando un marco legal que sirva de excusa para usar armas letales en contra de la población civil; sin embargo, es muy importante recalcar que todo eso está siendo observado por organismos internacionales. El mundo no solo tiene la lupa por lo que ocurrió el año pasado, sino por cuentas en el extranjero y actos de corrupción. Esas acciones tarde o temprano serán juzgadas”, destaca Carrillo.


Rostros del 12F

De aquellas manifestaciones, fueron muchos los que se vieron afectados por detenciones, agresiones y sanciones arbitrarias.

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Ligia Delfín, dirigente estudiantil: “Nos demostramos a nosotros mismos que no estamos solos. Sí bajó el ritmo de la protesta, pero la lucha se mantiene... nos permitió aprender muchas cosas, ver los errores y prepararnos para la siguiente etapa de las protestas”.       Manuel Rodríguez, dirigente estudiantil: “Salí a protestar exigiéndole al Gobierno un cambio en su política económica y social, seguridad para todos los ciudadanos y respeto a las leyes y a todos los que por una razón u otra hemos disentido de la línea oficial del PSUV”.      

Mary Núñez, profesora: “La fuerza joven es la que mueve al país. Si algo no lo pueden lograr los jóvenes, no lo puede lograr nadie... Cuando yo era joven, éramos muchachos que no opinábamos... pero esta iniciativa despertó a muchos”.

Modificado por última vez en Jueves, 12 Febrero 2015 05:51