Lunes, 08 Diciembre 2014 00:00

“Quiero una Venezuela donde los jóvenes no tengan necesidad de irse”

 
Núñez ante la situación actual: “La única cola que hacíamos era para ir al estadio a ver los juegos. Estábamos acostumbrados a comer lo que queríamos, no lo que se podía” Núñez ante la situación actual: “La única cola que hacíamos era para ir al estadio a ver los juegos. Estábamos acostumbrados a comer lo que queríamos, no lo que se podía” Foto William Urdaneta

Un “malentendido” de la autoridad única de Educación en el estado Bolívar casi le cuesta una suspensión indefinida a Mary Núñez, profesora de Química del colegio Monte Carmelo. Su “delito”, si es que cabe el término, fue haberse acercado a una protesta cercana al colegio para sugerir a los manifestantes que no interfirieran en el paso a la institución.

Pese a la solución del malentendido, y de unas explicaciones y disculpas que nunca llegaron de parte de la máxima autoridad educativa, Mary aprendió a ser más precavida con el uso del uniforme, pero la mayor lección que percibe, sin lugar a dudas, fue el despertar, la madurez y la preocupación ciudadana que vio en sus alumnos durante las manifestaciones. “Lo que se logró fue despertar a una juventud que necesitamos, porque es la generación de relevo”, afirma.

En su clase no se habla de politiquería. Su materia se concentra en enseñar química, aunque no por esto niega el espacio para la discusión y el debate de otros temas. Pero ahora su vida cambió. Ahora debe ser más precavida, no porque haya cometido algún delito, sino por acusaciones tras una “equivocación” durante las protestas estudiantiles.

Mary Núñez, profesora de Química del colegio Monte Carmelo, fue una de las afectadas tras la sanción aplicada a instituciones privadas por vinculárseles con las protestas estudiantiles durante febrero y marzo de este año.

Todo empezó con una protesta cerca del colegio, en el semáforo del McDonald’s, donde un grupo de personas manifestaba en contra del gobierno. Formaban parte de esa sociedad que se unió en respaldo a los estudiantes.

“Eso fue un lunes. En el colegio no nos habíamos dado cuenta de la cuestión, sino cuando van unos papás que fueron a retirar a los muchachos y vemos el alboroto. Los representantes fueron a retirarlos porque había gente protestando en el semáforo”, recuerda.

“Ese día salía a las 2:30 de la tarde. Salgo con mi uniforme, como todos los días, porque no llevaba ropa para cambiarme, y veo en el semáforo a un grupo de muchachos; decido acercarme para decirles que no interfieran con el paso al colegio y que tuvieran cuidado. Es cuando se me toma una foto donde aparezco con el uniforme del colegio”, agrega.

MontecarmeloTras conocerse la sanción a los colegios privados, representantes se reunieron para manifestar su rechazo a la medida. Foto Wilmer González / Archivo

La “confusión”
A la siguiente semana fue llamada por el director del colegio informándole sobre la visita del Ministerio de Educación para notificar sobre dicha foto, donde se afirmaba que la profesora estaba protestando. El hecho no fue más allá de un llamado de atención, previo acuerdo con las autoridades educativas.

“El director me leyó el acta que ellos hicieron, yo la firmé, y hasta allí había quedado. Como dos semanas después, me llama el profesor Roger Sandoval (subdirector del colegio), yo estaba dando clases, era como la una de la tarde. Me informa que debo de retirarme del aula, que no puedo continuar dando clases porque tengo una medida de suspensión de actividades”.


Aunque la medida sancionatoria fue revocada al siguiente día, la docente admite que este hecho la hizo cambiar para ser mucho más precavida, ver el lado positivo de esa iniciativa tomada por los estudiantes, y afirmar que los hizo despertar y preocuparse por los problemas del país.

La medida consistía en una suspensión de 60 días continuos, los cuales eran prorrogables. Su sueldo no estaba suspendido, pero no podía estar en el colegio. Debía presentarse lo más pronto posible en la Zona Educativa de Ciudad Bolívar para aclarar la situación.

Junto a ella aplicaron sanciones administrativas a los colegios Monte Carmelo, Nazareth e Ibero Americano, incluyendo la remoción de sus directores. La autoridad única de Educación en el estado Bolívar, Brizeida Quiñones, justificó la medida alegando “situaciones irregulares que violentan el desarrollo educativo de los alumnos”.

Las reacciones de rechazo por parte de alumnos, representantes y la sociedad civil en general fueron inmediatas. Al día siguiente, las instituciones implicadas amanecieron abarrotadas de padres manifestando su descontento y planteando las acciones que tomarían para desestimar la decisión de la autoridad única de Educación.

Representantes recogían firmas para llevarlas a las autoridades educativas, afirmando que se trataba de medidas arbitrarias. Sin embargo, en la tarde de ese mismo día, el 8 de mayo de 2014, se dio a conocer que las sanciones habían sido revocadas.

“Al día siguiente fui a llevar a mi hija al colegio y me conseguí con una asamblea de representantes. Me entrevisté con un abogado laboral, y cuando me preparo para ir a Bolívar al día siguiente, me consigo con el subdirector y me dice que me estaba llamando el adjunto al ministro para informarme que la medida había sido revocada”, evoca.

El director general de supervisión del Ministerio de Educación, Pedro Uzcátegui, fue quien se comunicó con los directores de las instituciones para disculparse por lo ocurrido, alegando que se había tratado de una confusión y que desconocían sobre tales sanciones, por lo que podían reincorporarse a sus cargos. Quiñones no aclaró entonces el porqué de los procedimientos.

ColegioLa sanción incluía la remoción de los directores de los colegios, medida a la que el ministerio llamó “confusión”. Foto Wilmer González / Archivo

Apoyo incondicional
Pese al amargo momento, la docente destaca el apoyo que tuvo de compañeros de trabajo, alumnos, padres, representantes y ex alumnos. “Hubo mucha gente que me apoyó, no me lo esperé”.

“A las cosas malas hay que verle el lado bueno. Lo bueno que pude ver es que sí se cuenta con el apoyo cuando uno hace bien su trabajo y tiene la conciencia tranquila, no hay nada que lo pueda inquietar. Nada de lo que estaba escrito allí (la sanción) fue verdad, en ningún momento saqué a alumnos a la calle, ni les dije que protestaran”, acota.


“A las cosas malas hay que verle el lado bueno. Lo bueno que pude ver es que sí se cuenta con el apoyo cuando uno hace bien su trabajo y tiene la conciencia tranquila, no hay nada que lo pueda inquietar. Nada de lo que estaba escrito allí (la sanción) fue verdad, en ningún momento saqué a alumnos a la calle, ni les dije que protestaran”.

Sin embargo, ahora es más precavida, pues aquella foto en la que aparecía con el uniforme del colegio en una manifestación fue una parte de los alegatos para la sanción; otro de los argumentos fue el SOS humano que alumnos de 5° año decidieron hacer en el patio central del colegio.

“Sí es verdad que los muchachos hicieron mal… cuando vemos que se empieza a formar la S, la coordinadora salió a decirles que se levantaran. El temor era porque se estaba haciendo dentro del colegio y tenían el uniforme, y podían decir que se estaban usando a niños discapacitados para eso”, dado que entre los participante se incluían dos jóvenes con discapacidades.

Profesores y coordinadores conversaron con los alumnos, a fin de evitar que este tipo de manifestaciones se dieran dentro de la institución, conscientes de que ya había una juventud despierta queriendo alzar su voz.

La fuerza joven
A su juicio, las protestas estudiantiles sí tuvieron resultados positivos.

“La fuerza joven es la que mueve al país. Si algo no lo pueden lograr los jóvenes, no lo puede lograr nadie… Cuando yo era joven, éramos muchachos que no opinábamos… pero esta iniciativa despertó a muchos. Ahorita hablas con un muchacho de 13 o 14 años y te habla de política con propiedad. Lo que se logró fue despertar a una juventud que necesitamos, porque es la generación de relevo. De la tendencia política que sea, necesitamos gente que estudie y que quiera echar este país adelante”, asevera.
___________________________________________________________________________________

¿Cuál es la Venezuela que quiere para su hija?

“Yo quiero que mi hija crezca en una Venezuela donde haya oportunidades, donde no haya que hacer colas para todo, porque no estábamos acostumbrados a eso. La única cola que hacíamos era para ir al estadio a ver los juegos. Estábamos acostumbrados a comer lo que queríamos, no lo que se podía”. Así es como la profesora Mary Núñez visualiza a ese país de cambio que todavía reclama gran parte de la población.

“Yo quiero una Venezuela donde la educación sea primordial, donde para poder aspirar a algo tengas que estudiar... Una Venezuela donde podamos ser felices, como éramos antes y no lo sabíamos. Yo quiero una Venezuela donde los jóvenes no se vayan… tengo cantidad de ex alumnos que están fuera del país, yo quiero que los muchachos digan 'yo me quedo aquí porque vale la pena'”.

Modificado por última vez en Miércoles, 11 Febrero 2015 22:44

Ha pasado un año desde la sentencia de desacato del TSJ y desde entonces todos los actos del Parlamento no han tenido materializac...

“¿Quieren batalla? Vamos a darle, pues. Aceptamos el reto de la derecha fascista. A ver hasta dónde aguantan estos cobardes”, prof...

Larry Devoe, representante del Gobierno, solo defendió, en el 161° Periodo de Sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Huma...

El docente jubilado de la Universidad de Carabobo fue privado de libertad bajo los supuestos delitos de “traición a la patria e in...

La mayoría opositora del Parlamento, luego de escuchar a las familias de los presos políticos, aprobó el proyecto de acuerdo para ...