Imprimir esta página
Lunes, 07 Diciembre 2015 00:00

La derrota de la izquierda borbónica

 
El vacío del comando de campaña y el rostro de Maduro confirmaban la derrota del gobierno El vacío del comando de campaña y el rostro de Maduro confirmaban la derrota del gobierno Foto cortesía

Durante 17 años he reseñado derrotas electorales de consecuencias cada vez más letales para los venezolanos, quienes caímos más y más bajo a medida que una cúpula borracha de poder se sumerge en un aquelarre dolarizado de odio y corrupción. En tanto, ese pueblo que mencionan a cada momento, por activa y por pasiva, se hunde en la miseria, en el hambre y en la violencia, mientras el cogollo prohíbe la realidad mediante una necrológica sobredosis de propaganda.

Lo ocurrido el 6 de diciembre demuestra que la hegemonía comunicacional ha fracasado, en su intento de seguir engañando a los venezolanos con sus andanadas de cuñas y cadenas, engranadas en su fría y calculadora maquinaria propagandística. No le dejaron resquicio a los sectores democráticos, obturaron cualquier vía que permitiera la libertad de expresión a la disidencia, al tiempo que nos saturaban con ofertas engañosas, mentiras, falsedades, insultos e irrespetos.

Todo se aquello se les derrumbó el domingo. Dos millones de votos de diferencia y una mayoría calificada no son una pendejada, constituyen evidencias palmarias que se les acabó su cuarto de hora. Es el voto que evidencia su fuerza para recuperar una democracia plena, y construir el camino para salir de este régimen despótico y nepótico.

Después de escuchar la pieza oratoria del locatario miraflorino, reiteramos que el régimen que nos desgobierna es, sin lugar a dudas, lo que se llama una subespecie de la izquierda borbónica: “esa que no aprende pero que tampoco olvida”. Siguen remachando -como un mantra- lo de la guerra económica y lo de la contrarrevolución como la causa de todo lo que ocurre en Venezuela. Están de espaldas al país, no aprenden de sus monumentales errores, han puesto una torta gigantesca y jamás han asumido su responsabilidad. Esta boliburguesía encochinada es una calamidad peronista: porque es incorregible, testaruda, recalcitrante e intensa.

Modificado por última vez en Miércoles, 09 Diciembre 2015 07:11