Jueves, 29 Diciembre 2016 00:00

El sobreviviente Nicolás Maduro

 
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Transitar noticioso entre la miseria y la esperanza en 2016

 

La instalación de la Asamblea Nacional, el 5 de enero de 2016, impregnó al país de un sabor de esperanza para la mayoría de los venezolanos, muy a tono con lo que habían sido las elecciones del 6 de diciembre de 2015 cuando se eligió el nuevo Parlamento de mayoría opositora.

La promesa de un cambio político, social y económico reposaba en la Constitución, en el cumplimiento de las leyes y en un escenario sin violencia a juzgar por la decisión de los venezolanos en las urnas.

Gravitaba la salida de Nicolás Maduro del poder, en parte, por la determinación de algunos líderes opositores que planteaban varios mecanismos: renuncia, la asamblea constituyente, una enmienda constitucional y el referéndum revocatorio, siendo estos últimos los que tomaron más fuerza para forzar el cambio político inmediato en Venezuela.

Ante un escenario de ingobernabilidad, Maduro y el buró político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) decidieron cerrar las vías con una receta macerada en tiempos de Hugo Chávez Frías cuando el carismático líder colonizó dos poderes públicos estratégicos: el Judicial y el Electoral.

La táctica del oficialismo significó apelar al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para maniatar la nueva Asamblea Nacional, que desde enero es controlada por la oposición luego de 10 años de dominio chavista.

“Desde que en 2004 el ex presidente Chávez y sus partidarios en la Asamblea Nacional llevaron a cabo un copamiento político del Tribunal Supremo de Justicia, el Poder Judicial ha dejado de actuar como un poder independiente del gobierno”, afirmó Human Rights Watch (HRW) en su informe anual 2015.

Maduro gobernó todo el 2016 en medio de una fuerte escasez de alimentos y medicinas que no fue resuelta y reconocida con tibieza.  

“Más de 5 mil protestas y más de 670 saqueos en los primeros nueve meses, destacando que 72% de las protestas ha sido para exigir derechos, económicos, sociales y culturales (DESC) y de ese total el 28% en rechazo a la grave situación de hambre e inseguridad alimentaria que persiste y se agudiza en el país”, registró el Observatorio de Conflictividad Social.

La grave escasez de alimentos ha obligado al venezolano a olvidarse de su dieta diaria de vegetales, frutas y proteínas. Algunos hacen una o dos comidas diarias y hay quienes están comiendo de la basura, pero el presidente repite al cansancio que es una guerra en contra de su gobierno por parte de la extrema derecha.

Mientras el ciudadano de a pie subsistía entre miserias y migajas de un sistema fracasado, Maduro intentaba aferrarse al poder en un clima de adversidades sociales. El presidente entonces afianzó más su relación con los militares e hizo correr su gobierno a un régimen más autoritario, lo que para que algunas organizaciones no gubernamentales (ONG) se trata ya de una dictadura del siglo XXI.

Esto se le hizo fácil por tener todos los poderes a su favor, menos el Poder Legislativo, al que pudo pisotear de mil maneras confabulado con el TSJ, pues todas las leyes aprobadas desde la AN el Poder Judicial las anulaba.

Por momentos se asomó la posibilidad de un golpe contra la asamblea, pero el mazazo literal no hizo falta toda vez que la Sala Constitucional anuló de facto al Poder Legislativo e incluso llegó a asumir funciones propia del Parlamento como la designación de los rectores del CNE.

No quieren elecciones

Con los resultados de las elecciones parlamentarias del 2015 quedó demostrado que la popularidad que había mantenido el Gobierno nacional desde el mandato de Chávez estaba mermando. Maduro no estaba dispuesto a medirse en un escenario electoral con una amplísima probabilidad de derrota. 

  Maduro

Maduro reedita sus promesas: expansión económica para 2017 | Foto Prensa Miraflores

 

Por lo cual utilizó el Poder Electoral y Judicial a su favor para mantenerse en la presidencia. El mayor abuso en este sentido fue la anulación del referéndum revocatorio por supuestas fallas en la primera recolección de firmas.

Con una sentencia, inconstitucional, por parte de la Sala Constitucional del TSJ, quedó anulado el revocatorio que promovía la oposición para generar el cambio político prometido para este año.

Sumado a esto, como lo dice la Constitución, este año correspondía elecciones gubernamentales, pero contrario a lo establecido, el CNE las postergó para el primer semestre del 2017, extendiendo el mandato de los gobernadores por seis meses más.

La suspensión del revocatorio y de las elecciones gubernamentales, dos de las cartas que se jugaba la oposición para materializar el cambio político, produjo al cierre del año viejo una sensación de desesperanza e incertidumbre en la ciudadanía.

Diálogo golpeado 

Gracias a la mediación del Vaticano, Unasur y ex presidentes, se logró instaurar la mesa del diálogo en Venezuela, entre el Gobierno y la MUD, lo que ayudó a Maduro a limpiar la imagen de dictador que tenía ante la opinión pública internacional.

La MUD fue con una agenda a la mesa del diálogo, principalmente exigiendo que se estableciera un cronograma electoral, con las elecciones gubernamentales, el revocatorio o elecciones generales adelantadas, objetivos que no fueron logrados.

Maduro fue el primero en patear e incumplir con los acuerdos a los que llegaron en las reuniones del diálogo, desde bajarle al discurso agresivo hacia el sector de la oposición, pasando por las liberaciones de los presos políticos. A pesar de todo, la MUD ha logrado mantenerlos sentados en una mesa de diálogo que busca resolver la crisis institucional que se vive en Venezuela.

El presidente logró limpiar su imagen a nivel internacional, pero sigue manteniendo un lenguaje y acciones autoritarias, arraigándose a un Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, dando a demostrar que los militares ayudan a Maduro a mantenerse en el poder.

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