El consultor y analista político Aníbal Sánchez considera que la transición no se impone, ni decreta; debe ser concertado políticamente; de lo contrario, podría conllevar a un aumento de la crisis, y condenar al país a un caos.

¿Por qué no se ha iniciado la transición democrática en Venezuela, pero sí un cambio? Para el consultor electoral y analista político Aníbal Sánchez, las razones pueden ser complejas y variadas, y no tienen que ver con la falta de condiciones sociales ni económicas; tampoco por la ausencia de la presión internacional ni nacional.

“La causa puede estribar en la falta de una alternativa transicional apetecible para los factores que la puedan precipitar. No existe una oferta pública que sea atractiva para los actores que sostienen a una coalición dominante en el poder, y aquí se estarían incluyendo a los militares”, señala.

Explicó que “así como en la política electoral es imprescindible que el mercado electoral te perciba como alternativa de gestión, para que puedan dar el brinco. En las estructuras de sostén de un régimen autoritario debe existir esa alternativa transicional que los induzca a aceptar los beneficios de un cambio político. Esta oferta pública debe ser un compendio político en el que debería abocarse la Asamblea Nacional, tiene que cubrir una oferta institucional en lo militar”.

Sin embargo, la propuesta de la amnistía demostró no ser suficiente, y cuando la rueda jurídica se tranca solo queda la política de manera que un pacto social sea lo suficientemente amplio y envolvente, para crear la figura jurídica que debe incluir el plano electoral, de manera que se permita la incorporación, se respeten los espacios y se permita la participación de esos herederos de un proyecto en salida.

“Esto para hacerlo creíble debe responsablemente no sólo ser planteado sino dibujado; aún bajo los temores de ser criticados como le ocurre al exgobernador Henrique Capriles”, añadió.

Sánchez considera que los militares, principal pilar junto con las instituciones del sostén del régimen venezolano, actúan y van a actuar corporativamente, como opina el también analista Luis Vicente León. Actualmente están en el sector petrolero, minero y alimentario, adicionalmente al comercio ilegal de otros productos.

“Con manejo de rentas que pueden significar más del 10% del PIB, sería irrisorio pensar que los militares van a dar un salto al vacío, no se puede pensar aún en un quiebre institucional sin antes comprender que su actuación sería en favor de sus propios intereses. Entiéndase no es que los militares apoyarán o no a Maduro, es que su supervivencia corporativa estaría en juego ante la crisis económica y social; algunos en el exterior han sido de la tesis que acentuando esta crisis en el sector ocurriría el quiebre; pero hasta ahora los militares no han actuado como le gustaría a la oposición, pero tampoco han hecho todo lo que le sirve a Maduro”.

Es por ello que se ha optado por el mensaje sobre fuerzas extranjeras y grupos irregulares en el territorio nacional. La estrategia del régimen de Maduro está clara: resistir, aunque varíe en sus tácticas “ha demostrado la disposición y la capacidad para hacerlo; pero en su seno saben que no garantiza gobernabilidad, ni acceso al financiamiento económico, no hay la capacidad para atender el colapso de los servicios básicos y los mecanismos para solicitar remoción de las sanciones internacionales”, lo que impide su sustentabilidad, y con ello la de los militares y sector chavista “que ven disminuidas sus rentas y parece ser una apuesta al vacío un proyecto político a futuro”.

Sobre Juan Guaidó, señaló que “se volvió un fenómeno político de masas, gracias a su conectividad e identificación; lo cual sorprende por los pocos medios de comunicación independientes; tiene el comportamiento de un outsider siendo un insiders, efecto explicado en las encuestas desde el 2018. Es tan fuerte su empuje sociopolítico que se ha traído a la oposición representada en la Asamblea Nacional, logrando esta un reconocimiento internacional y nacional”.

Después de tres meses, para otros parece más claro la necesidad de ir a unas elecciones justas y libres, lo que confirma para Sánchez la teoría: “de las crisis de gobernabilidad en medio de la conflictividad se sale por medio de la consulta popular”.

Antes de ver los mecanismos, la participación, es tener claro el tiempo y cómo llegar a ella; sin una negociación que genere una transición política con plenas garantías democráticas. Esta transición no se impone, ni decreta; por lo tanto debe ser concertado políticamente; de lo contrario, podría conllevar a un aumento de la crisis, y condenar al país a un caos.

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