Opinión

Lo de “guerrillero heroico” es el caviar de esta suerte de títulos nobiliarios que cualquiera de esos vagos, extorsionistas y depredadores quisieran para sí. Pero ya saben, es un privilegio del que solo goza el argentino que fusiló cubanos, a quienes la elite comunista llamó gusanos.
Nuestras fuerzas armadas no se diferencian en mucho de la población civil. Allí y acá hay de todo. Honestos y bandidos, patriotas y “realistas”, buenos y malos. No se debe generalizar. La Operación Libertad ha trazado una ruta de tres pasos. Debemos concentrarnos, por ahora, el primero que es el final de la llamada usurpación
Hay quienes hablan de una virtuosa memoria de los pueblos y la exaltan como un bien incuestionable. Sin embargo, las sociedades olvidan, más de lo que deberían, y terminan por tropezar irremediable con las mismas piedras.
La aparición de Guaidó a través de las redes, en compañía de un Leopoldo a quien se le nota muy tenso, con ojos desbordados -no es para menos- y junto a un grupo de oficiales y soldados de la Fuerza Armada, marca, como lo creo, un antes y un después en el decurso del esfuerzo emprendido para la transición de Venezuela hacia la democracia. Guaidó le asesta un golpe noble al usurpador y a su régimen, en la espina dorsal.
Ha sido de tal magnitud el daño causado por el modelo agrícola del socialismo del siglo XXI que desde el 2008 al cierre del pasado año la caída en la producción de café es de aproximadamente 70% debido a una menor superficie cosechada y menor rendimiento por hectárea.
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