Opinión

Foto Minci
Maduro debería apartarse para poder echar las bases del futuro inmediato desde el presente. Tendrá que hacerlo por las buenas o por las malas. No tiene más opción. Lo peor que puede resolver es pretender quedarse sobre la base de la violencia física e institucional.
La transición tormentosa que esta vez cierra su ciclo treintañero para abrir otro con la contracara del Chávez-Carujo, lo hace de manos de un personaje joven e inédito como lo fuera el primero, extraño hasta ayer para la mayoría de los venezolanos, Juan Guaidó.
Un traductor es un mercader de palabras e ideas. Es quien posibilita el intercambio entre las culturas y hace realidad aquella biblioteca infinita soñada por Borges.
Es menester recordar que en estas mafias revolucionarias reina la ley del silencio -su omertá, con sus pactos y códigos- que es inquebrantable para mantenerse en o cerca de la cúpula. Dígalo ahí, Mario Isea. Así lo afirma nuestra columnista Diana Gámez
Los guayaneses cuentan los minutos con convicción, acompañando como lo han hecho permanentemente las propuestas de democratización y el desarrollo de acontecimientos que marque el final de la era revolucionaria que ha depauperado a la región.
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