Opinión

Las contramedidas que comentamos tienen como propósito, justamente, ponerle coto al robo de los dineros públicos venezolanos y a las violaciones sistemáticas y generalizadas de derechos humanos que ejecutan el mismo Maduro y los suyos.
Lo de que el elector es alguien muchas veces egoísta que no ve más allá de sus narices, eso lo sabían los sofistas demasiado bien, y esa era su reserva respecto a las democracias.
En revolución un preso político jamás es presunto. La presunción de inocencia es letra muerta que solo sirve como ornato constitucional, y es absolutamente irrelevante cuando alguno de la cúpula podrida ha decidido meter en chirona a quien le dé su realísima gana.
Es hora de curarnos de espantos y espantapájaros. En la revolución, el hierro, el aluminio, el oro, la gasolina, el efectivo, la comida, las medicinas, han pasado a ser parte del manejo ilícito.
Los criterios de esta filósofa, quien prefería ser llamada teórica, sobre este espinoso asunto, reflejan no solamente un ejercicio del pensamiento sino una experiencia de vida.
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