Opinión

Han sido dos décadas de penitencias encadenadas, invasión de la intimidad de nuestros hogares a través de la tiránica hegemonía comunicacional, cierre de emisoras y televisoras, persecución a dueños y periodistas de la prensa escrita, la misma que apagó sus rotativas y se vio obligada a migrar a versiones digitales.
Hay quienes no confían mucho en Bachelet por su filiación ideológica y política. Otros sostienen que en función de lo que vio no puede hacer otra cosa que condenar el régimen de Maduro y reclamar una “basta ya” en Venezuela.
Sin temor a equivocarnos podemos decir que Páez fue un hombre temeroso de las luchas inevitables que libró consigo mismo y con los protagonistas que enfrentó en las distintas etapas de su vida pública, pero pocas veces lamentó lo que para él siempre fue inevitable.
La profesora Luisa Teresa Lanz de León acaba de cumplir 91 años y sigue yendo al colegio a diario. Está activa y lúcida como en sus mejores momentos. Su impronta e influencia la llevan miles de personas que tuvieron el privilegio de ser sus alumnos.
La relación de la prensa con el poder y quienes lo ejercen -sobran ejemplos en Venezuela, hasta 1998- es muy dura y conflictiva. Quiérase o no el periodismo tiene por norte inexcusable controlar y escrutar al mismo poder y denunciar a quienes abusan.
Template by JoomlaShine