Opinión

Los personajes del pícaro continúan sus andanzas en los kioscos y en los cantos y relatos populares de las calles, el llano y la montaña, subvirtiendo el orden y dando vueltas a la rueda del destino para que los poderosos reciban una buena dosis de su propia medicina.
Un librito azul en las manos de un demagogo es solo eso. Los títulos y los artículos no se materializan y se hacen realidad porque un prestidigitador de utilería los saque, como un conejo, de una gorra militar.
Después de haber botado a veinte mil trabajadores, Chávez emprendió toda una campaña propagandística sobre cómo la riqueza petrolera “volvería al pueblo” pero, la realidad es, que él y su camarilla debieron vender su alma al diablo para hacer que la empresa pudiese continuar sin los experimentados trabajadores.
La sociedad resiste. Está exhausta, ciertamente, pero en este 2019 es un cuerpo nervioso con instintos claros ante los espejismos de veinte años de engaños de promesas chavistamaduristas.
Venezuela se estremece y se desangra a consecuencia de los embates de las fuerzas de la violencia que, con todas sus máscaras y disfraces caídos, se abaten con toda la crueldad y perversión posibles sobre la humanidad de nuestra sociedad.
Template by JoomlaShine