Opinión
Damián Prat C.

Damián Prat C.

Voz habitual de la denuncia, referencia nacional sobre la información guayanesa y desgañitado fanático de los Leones del Caracas, de lunes a viernes esboza a la Ciudad Guayana que muchos quieren ocultar en Público & Confidencial.

“Esa claque en el gobierno ya no tiene pueblo pero usa muchos resortes de poder, la violencia uniformada y la de los grupos paramilitares. Usa la gran corrupción y las tropelías”.

El premio de periodismo Gabriel García Márquez es un poderoso aliento para perseverar a pesar de todos los atropellos, el hostigamiento, las amenazas y el cerco del poder corrupto. Es el fruto de haberse atrevido a no ceder, a mantener el compromiso histórico con Guayana y Venezuela.

El régimen entró en una severa crisis de gobernabilidad que tratan de parapetearla con represión y tropelías.

 La MUD, sus candidatos, cientos de miles de activistas organizados y ese pueblo mayoritario han vencido todos los obstáculos y ventajismos del poder para quebrar la voluntad democrática del pueblo venezolano.

En enero de 2016, se paraliza todo en Sidor. No hay más acero. Muchos trabajadores, la gran mayoría, comenzaron a reclamar y presionar. Finalmente lograron que saliera un pago y llegara “alguito” de refractarios, mientras Maduro y sus ministros hacían varios shows-cadenas mentirosos.

El quiebre de las empresas básicas, el repunte de las importaciones de productos que producíamos y la inigualable corrupción del chavismo hacen necesario un cambio político por la vía del revocatorio.

El revocatorio se puede hacer, aun usando los plazos máximos de cada parte del reglamento, hacia mediados de octubre. Solo si las cuatro señoras psuvistas del CNE inventan nuevos obstáculos, nuevas normas, se burlan de su propio reglamento, podría retrasarse. Sin los trucos y trampas de marzo, de abril y mayo, en agosto se estaría haciendo la votación. Pero como retardaron todo lo que ya hemos mostrado, para mediados de agosto debería convocarse al Firmazo donde se requieren 4 millones de voluntades.

Incapaces de rectificar, Maduro y los grupos en feroz disputa por el poder dentro del gobierno, inventaron “vender productos por número de cédula” o con “captahuella”. También invadiendo comercios. Cada vez que inventaban una de esas, decían que “esta sí es la solución a la escasez”.

La Constitución plantea en su artículo 23 que “los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional…”, es decir que la Carta Democrática tiene rango constitucional y es de obligatorio cumplimiento. No son ningún “injerencismo” extranjero.

Hay hambre. No es un decir ni una exageración. Hay hambre como nunca conocimos. Para millones de familias los ingresos no alcanzan.



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