Opinión

Diego Rojas Ajmad

Los monstruos señalan las fronteras de la razón y el orden. Ellos nos recuerdan, desde sus reinos de horror y asombro, que las cosas siempre pueden ser de otra manera. Insisten en aterrarnos, en erizarnos la piel, y sin embargo nos resulta imposible dejar de observarlos, de leer sus historias, abandonarlos. 

El Sanatorio de Epidauro, por dar un solo ejemplo, se concibió como un lugar para la curación y en él se encontraba el famoso Teatro de Epidauro, donde podían asistir catorce mil espectadores a presenciar tragedias como parte de su terapia.

Pareciera existir una profunda relación entre las situaciones límite y la escritura de diarios. El caso de Ana Frank es harto conocido: el esfuerzo de una niña judía por plasmar las angustiantes experiencias de persecución por parte del nazismo alemán se ha convertido en el emblema de la lucha por la supervivencia y la dignidad.



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El historiador Rafael Marrón González continúa su repaso de la vida del Libertador en su columna de esta semana. ...

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