El drama es complejo y de mucha gravedad, pero ante la falta casi absoluta de confianza, la posibilidad de nuevas tareas y conexiones, tiene que superar la vocinglería pública.

@OttoJansen

La oscurana parece total, no hay resquicio de luz que los ojos o el espíritu puedan percibir. Igual, la claustrofobia se toca, avivada desde los sectores sociales más necesitados con reflejos exhaustos ante la posibilidad cierta de pánicos colectivos. “Sin soluciones inmediatas lo que viene es un largo tormento”. Comenta un escéptico vecino. Esta sensación de animal acosado, sin embargo, no es de exclusividad de las mayorías; la clase política dominante también titubea por la incertidumbre, aun con sus gastadas maromas (como las fantasmales elecciones de concejales). La demostración se encuentra en el vacío que exhibe la revolución ante la anarquía agigantada, como ocurrió con el ataque armado al Centro de Coordinación Policial donde murió un funcionario, en Nueva Chirica, en San Félix, Ciudad Guayana, hace unos pocos días. El atolondramiento del gobierno al ser pescado in fraganti con lo que ahora en pleno desarrollo ocurre en el municipio Gran Sabana, entre las comunidades indígenas que defienden sus territorios, y los cuerpos de seguridad del Estado en operativos poco claros. Este nuevo capítulo regional es variante de masacres y enfrentamientos sangrientos que vienen sucediéndose con complicidades militares y gobierno por la explotación minera. Diciembre, mes de celebración del nacimiento de Cristo y de tradiciones familiares es un túnel de interrogantes sobre la capacidad de aguante para los próximos meses en una Venezuela donde hay que empuñar, más que nunca, firmeza, ideas libertarias y coraje redoblado ante las tenazas de la revolución bolivariana. Pero también, ante el coro de voces de intereses propios y ante el extravío de muchos. La aridez del desierto aúlla y la sobrevivencia que no permite exquisiteces, exige templanza única.

Plantarse ante los retos

Apenas unos días después del asesinato de dos peloteros profesionales, emboscados por la delincuencia que hoy arrasa con la vida de quienes se arriesgan transitar por la vialidad nacional, contando, por supuesto, con indiferencia de las autoridades. Impacto trágico que es probable no haya tenido medición en la ebullición diaria de la panorámica venezolana se efectuó un nuevo proceso electoral. Elecciones de concejales, cuestionadas, con resultados previstos y sin sorpresas por las condiciones impuestas con las que viene actuando la revolución para legitimar su poder indefinido. Estos comicios son eslabón de otro ciclo donde el cálculo del régimen es entronizar la inutilidad de estas instancias, ya hace bastante rato inoperativas. El inicio de este ciclo, representa por igual a la población el comienzo de la etapa de ajustes a la determinación de no claudicar, debido al desmantelamiento opositor, que en el estado Bolívar es descomunal; originado tanto por la judicialización de la política, persecuciones y cárceles como por el desgaste (evidente del discurso de los actores de Guayana) y errores de actuaciones (fundamentalmente del ámbito nacional) que hace que la posibilidad de alternativa, ni siquiera como rechazo aparezca a estas alturas en el sentimiento de las comunidades. Esto queda retratado en la abrumadora abstención de los últimos procesos electorales en los municipios guayaneses.

El drama es complejo y de mucha gravedad, pero ante la falta casi absoluta de confianza, la posibilidad de nuevas tareas y conexiones tiene que superar la vocinglería pública. No hay en la sociedad suicidio político, no existe expectativa fanatizada en las mayorías por la opción de invasiones extranjeras. No hay postura de abstencionismo, tal como lo dicen algunos. Si cada elemento de estos existe, en todo caso, no tiene ninguna atención de parte de la población cuyo único deseo es salir de Maduro y del régimen que les aplasta. Es desde la sociedad civil, desde su anónimas expresiones (sorprendentemente numerosas en el estado Bolívar) con distintos niveles de desarrollo que la actual dinámica económica, social y política enfoca la responsabilidad de perseverar en la organización efectiva y eficiente de la resistencia democrática.

El mal tropieza con su sombra

“… aun en los tiempos más oscuros tenemos derecho a esperar cierta iluminación, […] que […] puede provenir menos de las teorías y los conceptos que de la luz incierta, titilante y a menudo débil que algunos hombres y mujeres reflejarán en sus trabajos y sus vidas bajo casi cualquier circunstancia”. Prólogo a Hombres en tiempos de oscuridad. Arendt, 1992, que cita en el trabajo: “Hannah Arendt ante la literatura: Un episodio del Pensamiento Estético en Tiempos de Oscuridad” el profesor Fernando Romo Feito, Universidad De Vigo. Párrafos que interpreta: “Lo que advierte tanto contra optimismos banales como contra el escepticismo. No, se trata de mantenerse alerta en todo tiempo, sin minimizar sus dificultades”. Sirve la reflexión en estos días de protestas de las comunidades por el pernil decembrino, oferta del gobierno que como en años anteriores se convirtió en pasto de engaños, en virtud que en paralelo el ministro de la Defensa, general Padrino López, manifestaba: “no nos dejemos, queridos hermanos, compañeros (…), quebrantar por las tentaciones del diablo que siempre andan por allí tratando de socavar la integridad moral”, exhortó Padrino durante una ceremonia de ascenso de unos 2 mil oficiales de rango medio en Caracas. El ministro se hizo eco así de las denuncias de Maduro sobre planes para generar un quiebre en la Fuerza Armada que, asegura, son alentados por la oposición y países como Colombia y Estados Unidos, que tildan al presidente venezolano de dictador. La Patilla, 30 de noviembre. Las palabras son el tañido de lo que serán para toda la sociedad los próximos movimientos de la cotidianidad nacional. El ministro indica la fecha del 10 de enero y deja la atención latente sobre preocupaciones que no tienen que ver con reclamos populares por la comida navideña. Los venezolanos saben de sobra dónde andan los demonios que ahora se espantan de sus sombras. Días de adviento: con las precariedades del país y con el grosor del estoicismo, las prosas del siempre recordado poeta, Jesús Rosas Marcano, son la mejor oración: “El niño se alumbra con velas de cera/ para que en su mesa no caiga goteras / y con lamparitas de aceite de anubia/ pa’ que no le quite el sueño la lluvia / el niño se alumbra con velas de cera/ para que en su mesa no caiga goteras/ y con candilitos de hilachas de estopas/ pa’ que la llovizna no enfríe su ropa…”

Ojala pueda conseguirse alguna forma de unidad que es aspiración unánime, pero la realidad indica que la tarea del rescate democrático es gigantesca por lo que el tiempo de disquisiciones sobre el punto parece haber expirado. No van a parar las persecuciones, lo vemos y lo sabemos, además de las víctimas que acostumbra el gobierno que viene con enormes resoplidos violentando cada centímetro del espacio venezolano que le permita mantenerse. Hoy sin fervor y sin pueblo la fuerza, el aparato policial es la etapa de perfeccionamiento que debe continuar, así lo han comprendido los lideres rojos, aconsejados por los datos de las salas situacionales revolucionarias.

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