Nunca había sentido la escuela tan amenazada como ahora, señala Luisa Pernalete en su más reciente columna. “Por el camino que vamos, habrá que cerrar escuelas en zonas populares”, alerta.

¿Y cuántos niños vinieron hoy al colegio? Menos que ayer y menos que la semana pasada… Esto nunca nos pasaba. El año escolar comenzaba con cierta pereza, arrancaba lentamente, pero ya en octubre los salones estaban llenos y afuera la gente pidiendo cupo. Este año, el 6 de noviembre, en Fe y Alegría teníamos inscritos 96.833 y el año pasado teníamos 110.000, según datos que se van recabando semana tras semana, nada de datos inventados.

Ese dato lo dio la profesora Noelbis Aguilar, directora nacional de escuelas de Fe y Alegría en la rueda de prensa del pasado 25 de noviembre. En la zona Guayana, teníamos 18.284; hace 10 años teníamos más de 18 mil, lo recuerdo, era la responsable… Tal vez cuando escribo estas líneas hay algunos más inscritos, pero no se trata solo de los que han formalizado su inscripción, ¿y la asistencia efectiva? Me gustaría conocer los números de las escuelas públicas. Sigamos con Fe y Alegría.

“Fuimos a la escuela Kennedy -Petare-; en el turno de la mañana casi no había alumnos. En ese colegio ofrecemos almuerzo, como los niños no tienen para desayunar en sus casas si saben que en la escuela no hay desayuno tampoco, pues no van…”, me dijo la profesora Yamelis. Da dolor ver salones vacíos… Los niños faltan principalmente por falta de alimentos, hasta la FAO reconoce hoy que hay muchas familias con inseguridad alimentaria en este país.

Faltan alumnos y ahora también faltan maestros. En Fe y Alegría que nos enorgullecíamos por la permanencia del personal, ahora temblamos cada lunes, ¿cuántos renunciarán esta vez? Las fechas de mayor “deserción” de maestros son las que siguen a un período de vacaciones: septiembre, enero… y ahora también después de cada cobro de quincena. Los maestros sacan sus cuentas: no da ni para los pasajes.

Un docente 1, con 33 horas a la semana y con título de educación superior, está ganando Bs. 249.714,45 como sueldo base mensual. Con todas las primas, Bs. 424.551,40. Al cambio de hoy, unos $ 6,24 - ¡6 dólares! Y la diferencia entre un docente 1, la más baja del escalafón, y el docente VI, la más alta, es menos de 1 dólar. El docente VI debe tener postgrado y más de 20 años de servicio. El bono alimentario es de Bs. 150 mil.

Cuando escribo esto, un cartón de huevos en Barquisimeto está entre Bs. 100 y 110 mil, y un litro de leche de larga duración ya va por Bs. 40 mil. “No podemos darle un helado los fines de semana a nuestros hijos”, comentaba el profesor Rafael Peña, en la rueda de prensa ya mencionada ¿Un helado puede considerase un lujo para un profesional? Todo es un lujo para un maestro hoy. No pongo aquí los salarios de docentes en América Latina no sea cosa que se piense que estoy estimulando renuncias y migraciones forzosas, solo apunto que somos los educadores peor pagados en esta región.

Sin maestros no hay escuela, solemos insistir, porque por todos lados hay un drama: falta de agua para poder tener las escuelas limpias; falta la electricidad, entonces tampoco se podrían prender los equipos para la administración, ni los ventiladores para los salones, ni las computadoras del taller de informática; los transportes escolares se han ido acabando y cuando los alumnos viven un poco retirados, entonces no hay transporte para que lleguen, ni los estudiantes ni el personal. El transporte público prácticamente no existe y el que está privatizado depende de los pagos de los usuarios. Saque la cuenta, no hay manera de pagar transporte para ir y venir del trabajo con esos salarios.

Añada usted la inseguridad, ¿cuántas escuelas han robado en este año? ¿cómo se reponen equipos? ¿cómo se reponen los alimentos que roban del comedor?

Por el camino que vamos, comentaba en esa misma rueda de prensa la hermana Maribel de un colegio de Petare, solo tendrán educación los de alta posición socioeconómica… Y se le arruga a uno el corazón, porque la hermana tiene razón. ¿Cómo pedir más actos de heroísmo a los maestros? “Renuncié llorando”, me dijo Leici, quien fuera directora de un colegio de Fe y Alegría de Barquisimeto. Me consta que quería a su escuela, iba hasta los sábados a las actividades especiales. Fe y Alegría invierte recursos, tiempo en la formación de su personal, sustituirlo no es cosa fácil, y un educador no se improvisa en 10 fáciles lecciones.

Sí, la hermana Maribel tiene razón, por el camino que vamos, habrá que cerrar escuelas en zonas populares. Ya hay liceos que han reducido turnos, por falta de alumnos y por falta de docentes -

Llevo 45 años en medio de escuelas, chamos, maestros y madres, nunca había sentido la escuela amenazada como ahora. Hemos pasado trabajo, sí, pero no esta situación de educación en emergencia compleja. ¿Cuándo lo van a reconocer las autoridades, últimas responsables de la educación del país? ¿No les duele la educación? ¿Y la Prioridad Absoluta de los derechos de los NNA? ¿Quién va a pagar la falta de presente y de futuro de estas generaciones?

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