El Día de las Madres también es el Día de las Comadres, y este país, en emergencia humanitaria compleja, complejísima, necesita de todas ustedes.

 

Queridas comadres:

“Madres sólo hay una”, se suele decir, pero yo sé que en esta país, “madre hay más de una”, y eso gracias a la cantidad de “comadres” que veo en todas partes.

Ya se sabe: “Comadre” es esa persona de confianza, que siempre está al lado de la madre. Comadre es la que ya ha aceptado ser “madrina”: segunda mamá. Las comadres ahijamos a los hijos de otros. ¡Eso es lo que ustedes, comadres, están haciendo! Y eso a mí me anima. Y no hablo solamente de la Madres Promotoras de Paz (MPP) ese programa creado en Fe y Alegría para ofrecerlo al país, y pueda contribuir a la prevención, reducción y erradicación de diversos tipos de violencia y promover la convivencia pacífica. Esas son “comadrees panas”. Pero están también muchas más: enfermeras, mujeres de ONG, maestras, vecinas que convierten en hijos a cualquier niño de la cuadra. Veamos algunos casos para que todos nos llenemos de ánimo.

Comadre es esa enfermera que acompañó a Naky a otra clínica a tener su tratamiento contra el cáncer que le aqueja. “Ella es de otra clínica, pero me la encontré a donde tuve que ir a unas sesiones. Me emocionó su dedicación”. O sea: la enfermera ahijó a Naky. Yo también me conmoví escuchando la historia.

Comadres son todas esas mujeres de Prepara Familia, esa ONG extraordinaria que acompaña y defiende a los pacientes del J.M. de los Ríos. No sólo se ocupan de estar pendientes de los hospitalizados, de su salud, les celebran sus cumpleaños; también acompañan a las madres de los pequeños, rezan por ellas y con ellas, defienden sus derechos, se arriesgan, les acompañan en el dolor cuando muere alguno. ¡Son comadres a tiempo completo! ¡Qué bueno que existen! Son comadres valientes y perseverantes.

Comadre es la señora Balbina, vecina del municipio San Francisco. Todos los niños de la cuadra le dicen tía y le piden la bendición como lo hacen con sus “madrinas”, pues está atenta de los que no han comido, les presta su patio para jugar -donde seguro que hay mangos-. ¡Dios la bendiga a ella también!

Comadres son todas las maestras que están preocupadas y ocupadas de sus estudiantes, no sólo de enseñar las competencias de su grado, también preguntan si comieron; están especialmente atentas de los “niños dejados atrás”, pendientes del que no vino ayer, para saber la causa y procurar que vuelva… De esas tengo una lista como la de la guía telefónica. Incluyo a las Directoras que ahíjan a todos sus alumnos.

Comadres, por supuesto todas ustedes, mis panas, de los grupos de MPP. Les confieso que cuando siento que ya no puedo más, me acuerdo de ustedes y se me pasa, como la ranita René. ¿Cómo no animarme cuando llamo a Del Valle, de San Félix, y me cuenta la última? Como la que me contó esta semana: “Estamos firmando un nuevo grupo de MPP, en el estado Sucre, cerca de Irapa. Allá vive una familia mía. Yo voy de visita y aprovecho para la formación. Son de una parroquia diocesana” y acto seguido, me mandó una foro con las nuevas 12 comadres. “Me llevo mi libro, y las reúno. Muchos abrazos te mandan”. ¡Imaginen mi sonrisa después de esta conversación.

¿Cómo ni animarme cuando Jasmín, Caracas, me cuenta cuántas de ustedes se están apuntado para ayudar a formar nuevos grupos en las escuelas que aún no lo tienen; cuando me comenta que hay comadres, como Gabriela, Nélida y Marbelis (Colegio Virgen Niña de Fe y Alegría) que están supliendo a las maestras que han renunciado, y que están pensando en estudiar Educación, “Los niños no se pueden quedar solos”, y ahí están de “maestras emergentes” ahí y en otros centros.

Comadre también fue Josefina, la administradora del Colegio Felisa Urrutia (Cagua), que ahijó niños de la catequesis, vecinos de su cuadra, aconsejaba a estudiantes de su escuela. Murió el mes pasado, 28 años de madrina de cuanto niño o niña la necesito.

En fin, comadres, el Día de las Madres también es el Día de las Comadres, y este país, en emergencia humanitaria compleja, complejísima, necesita de todas ustedes.

¡Dios las bendiga!

Luisa, comadre de todas.