Martes, 23 Enero 2018 00:00

“Debemos rescatar del espíritu de unidad del 23 de enero”

 
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“El gobierno de Pérez Jiménez siempre se entendió como el gobierno de las fuerzas armadas, pero fue desde las propias fuerzas armadas que se le asestó el golpe” “El gobierno de Pérez Jiménez siempre se entendió como el gobierno de las fuerzas armadas, pero fue desde las propias fuerzas armadas que se le asestó el golpe” Foto cortesía runrun.es

El rector de la UCAB, José Virtuoso, llamó, a 60 años del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, a valorar el sistema de libertades por encima de las ilusiones románticas de los caudillos.

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El rector de la Universidad Católica Andrés Bello, Francisco Virtuoso, dijo que es necesario rescatar del espíritu de unidad del 23 de enero.

El sacerdote, quien ofreció declaraciones en compañía del director del Centro de Estudios Políticos de la UCAB, Benigno Alarcón y del historiador Elías Pino Iturrieta, sentenció que sobre el 23 de enero se ha construido una suerte de mitología.

“Hay que decirlo: el 23 de enero fue en esencia una insurrección militar; no constituye un movimiento civil que fue a sacar al dictador de Miraflores. Todo lo contrario, fue un movimiento de descontento militar, luego secundado por la ciudadanía y los partidos de la época agrupados en la Junta Patriótica. Este movimiento se gestó en rebeldía ante un régimen que se fue haciendo cada vez más personalista, más intervencionista, más controlador y que terminó molestando al alto mando que le había dado apoyo. El gobierno de Pérez Jiménez siempre se entendió como el gobierno de las fuerzas armadas, pero fue desde las propias fuerzas armadas que se le asestó el golpe, porque el régimen se fue haciendo cada vez más castrador incluso contra los mismos militares, quienes resintieron tanto intervencionismo”.

Virtuoso afirmó que al derrocamiento del régimen que gobernó Venezuela entre 1948 y 1958 se le ha dado un carácter de “gesta popular” que no es del todo cierto.

“Debemos rescatar del espíritu de unidad del 23 de enero. Después de esa jornada se fue generando un proceso por el cual ocurrieron varios fenómenos asumidos colectivamente. A lo largo del año 58, la sociedad civil, los sindicatos, los estudiantes, los empresarios y los políticos de distintas tendencias hicieron un frente común en contra de movimientos militares que pretendían retomar el control del país. También se desarrollaron acuerdos sociales y un pacto de gobernabilidad entre los partidos, que mostraron una voluntad de concertación para definir el rol del Estado, la forma de gobierno y la participación ciudadana. Ese proceso de acuerdo, de pacto, de negociación, es muy pertinente para el momento en el que vivimos. En este momento en el que está planteado el cambio político en Venezuela es fundamental construir una unidad que no solamente sea táctica sino estratégica, de lucha, de espíritu y de valores, en donde los partidos  y todas las fuerzas de la sociedad se activen en defensa de la democracia. Esa es la tarea pendiente hoy en Venezuela”.

Un hito

Pino Iturrieta calificó el momento como un hito que permitió el retorno de la civilidad a Venezuela.

“Es una exageración decir que fue el bravo pueblo el que derrocó al tirano. La gesta civil es de poca importancia en el 23 de enero. Fue en los cuarteles donde ocurrió todo. Sin embargo, esos hechos dejaron como legado el entendimiento de las élites para acordar una visión conjunta para la resolución de las dificultades. Gracias al 23 de enero se produjo la rectificación de la manera unilateral y encontrada de ver los problemas de la sociedad que habían llevado a cabo los incipientes partidos desde la muerte de Gómez. Todos entendieron cómo su rivalidad había conducido al derrocamiento de Rómulo Gallegos en 1948. Después de una dictadura de 10 años, el 23 de enero abrió paso a un proceso histórico de entendimiento pero también de anhelo de una Venezuela mejor, que significó el apuntalamiento de una sensibilidad unitaria para evitar el retorno de cualquier movimiento militar”.

Benigno Alarcón afirmó que al igual que hace 60 años, el gobierno se encuentra en una situación de muchísima inestabilidad debido a  su pérdida de autoridad frente a los ciudadanos y a su creciente uso de la fuerza.

“En la medida que el gobierno no tiene legitimidad se hace más dependiente del uso de la fuerza y de los sectores que la aplican. Eso genera una estabilidad muy precaria porque requiere acuerdo entre esos actores (militares, policías, jueces, fiscales) que mantienen al gobierno en el poder. Cuando ese acuerdo se resquebraja, se genera el caldo de cultivo para que otros actores entren a escena y busquen una salida. Semanas antes del 23 de enero, nadie se imaginaba que el gobierno de Pérez Jiménez llegaría a su final. Pero apenas el equilibrio perdió su centro vimos cómo ese régimen terminó de caer”. (Dirección de Comunicaciones UCAB | runrun.es)

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