Martes, 09 Enero 2018 00:00

Boicot oficialista a la negociación empuja a Venezuela a una mayor conflictividad social

 
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Las acciones del Gobierno, así como su vocería, apuntan a minar el diálogo para seguir avanzando en su sistema autoritario Las acciones del Gobierno, así como su vocería, apuntan a minar el diálogo para seguir avanzando en su sistema autoritario Foto cortesía

El autoritarismo con el que el Gobierno inicia el 2018, y el repudio respectivo de la comunidad internacional, dibujan a un régimen empecinado en mantener su conducta habitual de minar los procesos de diálogo con los que suelen cobrar oxígeno: un panorama oscuro para el país ante un régimen que avanza sin una oposición de contrapeso y con unas elecciones presidenciales en puerta.

@Ramses_Siverio

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“El que más necesita resultados de la mesa de negociación es el Gobierno”

 

La entrada del 2018 trajo consigo un nuevo halo de incertidumbre sobre el proceso de negociación entre el gobierno de Maduro y la oposición. Los primeros acuerdos en República Dominicana, asomados por el presidente de esa nación, Danilo Medina, el pasado 16 de diciembre, parecen haber llegado a un punto de estancamiento a juzgar no solo por las declaraciones de las partes involucradas y los mediadores, sino por sus acciones políticas que apuntan hacia derroteros inciertos para el destrabe del conflicto político y la crisis humanitaria nacional.

Las campanadas sonaron temprano este año, con un nuevo pronunciamiento del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, pidió a la comunidad internacional endurecer sanciones al régimen venezolano que lo obligue a negociar, incluso, una salida democrática por vía electoral.

“El camino diplomático que queda por delante es el camino de las sanciones y creo que tiene que haber sanciones cada vez más duras que permitan que el régimen venezolano estructure, permita, un proceso electoral claro, la construcción de un sistema electoral garantista”, dijo Almagro el pasado 4 de enero a un reducido grupo de medios en la sede de la OEA, en Washington.

“Aún hay espacio para la vía diplomática que en este momento implicaría negociaciones serias para la democratización de Venezuela y el aumento de sanciones contra los personeros del régimen y/o el aparato del régimen”, insistió.

Los asomos de Almagro, aunado a la respuesta del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, 24 horas luego, con la sanción de nuevos cómplices del régimen de Maduro, vaticinaban ciertas reticencias del oficialismo a avanzar en el proceso de negociación. Bien por su indisposición de cumplir con los acuerdos parciales alcanzados, mas no difundidos, o por su negativa a llegar a un consenso con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Estas reticencias ya se asomaban desde finales del año pasado, cuando el miembro de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC), vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y representante de la facción más radical del chavismo, Diosdado Cabello, aseveró que no habría ninguna negociación ni cambiaría nada con respecto a las exigencias de la oposición.

Para entonces, también apunto que Jorge Rodríguez “tiene toda la autoridad otorgada por el presidente no para negociar, sino para dialogar”.

Estas palabras, aunadas a las del ministro de Comunicación e Información y representante del Ejecutivo en la negociación, Jorge Rodríguez, quien no solo calla ante las declaraciones de Cabello, sino que intenta hacer mella en la oposición al hablar de la pelea de perros que a su juicio tendría la disidencia puertas adentro sobre la vocería en la mesa de negociación, apuntan a la tendencia histórica del oficialismo de trabar las negociaciones que en un principio promueven.

Escepticismo internacional 

Los ecos de la incertidumbre no vienen solo del régimen. También desde los mediadores internacionales. Verbigracia, los cancilleres de México y Chile, Luis Videgaray y Heraldo Muñoz, respectivamente, manifestaron el domingo si participarán en la nueva fase de la negociación.

Videgaray dijo que, entrambos, enviaron una carta al presidente dominicano, Danilo Medina, en la que manifestaron su inquietud por las recientes actuaciones del Ejecutivo nacional.

“Hasta diciembre vimos un diálogo serio entre el gobierno y la oposición y está previsto que participemos en la tercera ronda. Sin embargo, hemos visto decisiones del gobierno no coherentes con la mesa de negociación. El canciller de Chile y yo enviamos una carta al presidente Medina en la que exponemos esta situación. Creemos que solamente a través de la negociación política se podrá llegar a una solución pacífica de la crisis extraordinariamente grave que hay en Venezuela, una crisis del orden democrático y una grave crisis social”, señaló Videgaray.

Este último reafirmó su postura este lunes al inaugurar la XXIX Reunión de embajadores y cónsules., cuando recalcó que seguirán participando de la negociación “siempre cuando las condiciones sean idóneas”, a la vez que recordó que el conflicto ha de solucionarse por la vía diplomática y no a través de la fuerza interna o externa.

Tales declaraciones, con especial acento en “las recientes actuaciones del Ejecutivo nacional”, solo confirman el alejamiento del Gobierno nacional de la postura asumida en la mesa de negociación, o peor aún, de los mentados cuatro primeros acuerdos alcanzados a mediados de diciembre y jamás difundidos a falta de un “acuerdo permanente entre las partes, según declaraciones del presidente dominicano, Danilo Medina.

Otro indicador de una negociación minada intencionalmente por el gobierno. “Algo huele mal en Dinamarca”, diría Shakespeare.

La MUD en su laberinto 

La negociación pinta un panorama oscurecido ex profeso por el régimen. Solo que, intencionalmente o no, la oposición también entra en esa misma vorágine. Una Mesa de la Unidad Democrática (MUD) atomizada luego de sendos reveses políticos en el segundo semestre de 2017 (instauración de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, derrota en elecciones regionales y municipales), con aciertos y errores, permanece en la mesa no sin ciertas discordias.

El punto de honor sobre este caso corresponde al diputado Timoteo Zambrano, quien renunció a su investidura como parte del proceso del diálogo con el gobierno ante las querellas internas que, a su juicio, lo salpicaban como “colaboracionista del régimen”.

  Lcapitulara actitud del Gobierno, con el avance del autoritarismo y sus recientes declaraciones, apunta a su tendencia histórica de trabar las negociaciones que en un principio promueven.  

En una carta pública, el parlamentario aseguró que tales señalamientos estuvieron acompañados del desaconsejo dentro de la coalición a su candidatura a la presidencia de la Asamblea Nacional.

“Censurado como he sido, por algunos de los que nos sentamos juntos, en la delegación para la negociación en República Dominicana, debo, por coherencia sentirme censurado también en esa tarea y por tanto renunciar a ella. La coherencia así me lo exige, y así nadie pensará que un colaboracionista se sienta entre las filas de la oposición. Hablemos claro pues y dejémonos de pantomimas. Deseo fervientemente un acuerdo por Venezuela. Deseo el éxito en la negociación de República Dominicana, lo merecen los venezolanos”, manifestó.

En esa misma misiva sostuvo que “el verdadero liderazgo es no engañar, es no presumir y no acusar en vano para ocultar otras carencias. Es triste ver capitanes de micrófonos que lucen mansos en encuentros bilaterales a puertas cerradas”.

Las querellas dentro la MUD son otro factor que deteriora la negociación; más que en su viabilidad, en la posibilidad cierta del uso de este mecanismo para dirimir las diferencias, llegar a acuerdos y destrabar el conflicto político. Mientras más monolítica sea una de las partes, mayor posibilidad de obtener réditos de una negociación.

Más que oraciones para el diálogo 

Entretanto, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) hace lo propio y, si bien apuesta por un proceso de diálogo, también exige condiciones que garanticen su efectividad.

Así lo recalcó su presidente el domingo, monseñor Diego Padrón, quien afirmó que el diálogo “es válido y necesario y se justifica en la medida en que contribuya a cambiar la calamitosa situación actual. No obstante este proceso no tiene el voto del pueblo, porque el pueblo no tiene confianza ni en los actores ni en la consistencia de los resultados”.

Sin embargo, recalcó que el mejor deseo es que la negociación llegue a un acuerdo creíble y lograr unas elecciones presidenciales limpias con un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), pues considera que, en caso contrario, si no se llega a un acuerdo, “aumentará la desilusión en la gente y se desatarán los demonios del poder”.

Con un régimen boicoteando la negociación una vez más, sin una oposición sólida que les genere contrapeso y costo político a sus acciones recientes, como la cruzada contra comerciantes y el sector productivo nacional, con unos mediadores cada vez más escépticos del alcance de una negociación en esas condiciones, la negociación pinta un panorama turbio antes de haber reiniciado este 2018. Un escenario que sin duda favorece a un régimen atornillado por la ANC, por unos poderes públicos serviles al Ejecutivo nacional, una Fuerza Armada Nacional plegada a sus órdenes y un control social creado a través de una emergencia humanitaria que amenaza al país.

Así pinta el ajedrez político en la primera quincena del año. Las alarmas no pueden ser más rojas.

 

 Piñera se suma a la resolución
de la crisis nacional

Santiago de Chile.- El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, calificó este lunes de gravísima la situación por la que atraviesa Venezuela y se comprometió a colaborar para resolver la crisis en el país.

“Miramos con mucha preocupación y con mucha solidaridad lo que está ocurriendo en Venezuela, porque está viviendo una crisis gravísima, política, económica, social y humanitaria”, dijo Piñera tras un encuentro con la destituida fiscal venezolana Luisa Ortega, de visita en Chile.

“El compromiso que yo tengo con el pueblo venezolano, y que lo he expresado públicamente muchas veces, es hacer de Venezuela lo que esté a nuestro alcance dentro del marco del estado de derecho para colaborar a recuperar la democracia, las libertades y el respeto los derechos humanos”, agregó el líder conservador, quien asumirá la presidencia el 11 de marzo.

Piñera, que se impuso en la segunda vuelta del 17 de diciembre al oficialista Alejandro Guillier, consideró fundamental que el gobierno del presidente Nicolás Maduro “abra las puertas a elecciones libres, transparentes y que den garantías a todos”.

Además, demandó la libertad de todos “los presos políticos, (que) se restablezca el estado de derecho y también que se logre la unidad de todas las fuerzas democráticas en Venezuela”.

Por su parte, la ex fiscal Ortega dijo que le había planteado a Piñera la situación de miles de venezolanos que han debido dejar el país, además de solicitarle “la colaboración, la ayuda” para Venezuela.|DPA
 
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