Jueves, 30 Noviembre 2017 00:00

“La negociación es solo un instrumento que, bien utilizado, suele dar excelentes resultados”

 
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La sociedad venezolana tiene recelos justificados con este intento de diálogo La sociedad venezolana tiene recelos justificados con este intento de diálogo Foto William Urdaneta

A un día para el comienzo de las negociaciones, la sociedad democrática venezolana se mantiene expectante: esta vez, ¿funcionará el diálogo entre la oposición y el régimen? No se atreve a emitir sentencias Marcos Carrillo, profesor de Filosofía del Derecho y de Resolución de Conflictos en la UCAB. Pero confía esta vez más que en otras porque lo que él llama las fuerzas democráticas tienen metas definidas y, lo más importante, esta vez han escuchado a la sociedad civil. El camino está más despejado esta vez.

@marcosdavidv

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Ley y concierto. Porque Marcos Carrillo es abogado y músico. Por tanto, él, profesor de Filosofía del Derecho y de Resolución de Conflictos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), recomienda que en este proceso de diálogo impere el respeto a la ley máxima, que es la Constitución, y que haya concierto entre las partes. Lo demás, insiste, es el arte de la política.

- ¿Esta vez el venezolano sí puede esperar resultados efectivos del diálogo?

- Eso va a depender de cómo las fuerzas democráticas manejen esta coyuntura. En principio, lo que veo es que hay cuestiones complicadas. Hay un tema fundamental que es el tema CNE, que lo que plantean las fuerzas democráticas. Sin embargo, no se puede negociar aisladamente el CNE sin negociar lo de la ANC y el TSJ, porque cualquier acuerdo al que se llegue con el CNE puede ser vulnerado por estas dos instituciones. Yo creo que tiene que haber un acuerdo global institucional y eso lo veo bastante complicado. 

- ¿Por qué fracasaron las negociaciones anteriores? Y en ese sentido, ¿cuál fue la culpa de la oposición?

- Ha sido algo sistemático del Gobierno: las negociaciones de 2002, 2014 y 2016 fueron fracasos para las fuerzas democráticas y no para la dictadura. Porque la dictadura ha ido con un objeto claro: mientras la oposición ve la negociación como un proceso para llegar a acuerdos, la dictadura lo usa con muchos fines: ganar tiempo, ganar legitimidad, deslegitimar al contrario, aparentar, conseguir información, etcétera. Esto pareciera que las fuerzas democráticas no lo han tenido claro a pesar de que el Gobierno lo ha reiterado sistemáticamente. Siempre que hay llamado al diálogo por parte de la dictadura es porque ha sido en un momento de suma estrechez, bien sea política, económica o social. Entonces, es más que evidente que la dictadura utiliza la negociación para ganar un respiro. En el fondo, lo que ha pasado es que las fuerzas democráticas tienen que preguntarse si deben o no negociar y qué buscan con la negociación y qué busca la dictadura de la negociación. 

- Entonces no hay diálogo franco por parte de la dictadura: no le interesa sacar al venezolano del atolladero social en el que se encuentra.

- En negociación la gente busca defender sus intereses. Los hace compatibles con los de la otra parte. Es una relación ganar-ganar. Pero acá entiendo que la dictadura ve que gana cuando el otro pierde. En estos procesos, la dictadura lo que ha hecho es ganar tiempo para seguir aferrada al poder. Si no hay una enorme presión nacional e internacional por parte de las fuerzas democráticas veo poco probable que la dictadura vaya a cambiar la estrategia que le ha funcionado para mantenerse en el poder.

¿Qué falló?

- ¿En qué radicó la flaqueza opositora durante el diálogo de 2016?

- Falta de preparación desde la forma de sentarse en la mesa de negociación y la forma de plantear las peticiones y en los acuerdos alcanzados: los acuerdos de 2016 fueron pobrísimos. Realmente, creo que pareciera que no han tenido objetivos claros ni han generado ese elemento fundamental que es una presión fuerte. Creo que el proceso de negociación ha sido manejado bien por la dictadura para sus propios fines. 

- En esta oportunidad, la oposición ha consultado varios sectores de la sociedad, como los académicos y los universitarios. ¿Síntoma de madurez?

 

ComillasAMARILLASEs más que evidente que la dictadura utiliza la negociación para ganar un respiro. En el fondo, lo que ha pasado es que las fuerzas democráticas tienen que preguntarse si deben o no negociar y qué buscan con la negociación y qué busca la dictadura de la negociación”.

 

- Eso es importante, pero más importante es tomar en cuenta esas opiniones. Por ejemplo, la academia fue clarísima diciendo que no se puede reconocer a la ANC. Viniendo de lo más granado de la intelectualidad venezolana, ese es un principio que debe mantenerse en este proceso de negociación. Hacer lo contrario es ir contra la Constitución, porque nos debilitaría y nos dejaría muy mal frente a nuestra principal fortaleza en este momento, que es la comunidad internacional. Unánimemente, occidente ha rechazado la ANC. Entonces, si las fuerzas democráticas la reconocen, dejarían muy mal parados a los aliados de occidente que han tratado de proteger la democracia venezolana. 

- ¿Cómo va a lidiar la oposición que desconoce a la ANC con la oposición que se juramenta ante ella?

- Aquí tiene que haber un movimiento firme e inequívoco de la oposición. Es claro que la ANC es un grupo inconstitucional, al margen del sistema jurídico venezolano y reconocerlo es reconocer a la dictadura. No es el interés del proceso de negociación llegar a acuerdos con la finalidad de convivir con la dictadura y bajo la dictadura. En todo caso, la finalidad es generar acuerdos para una transición hacia la democracia y en donde los simpatizantes de la dictadura puedan tener garantizados espacios de respeto y de participación política, siempre que no hayan cometido violaciones a derechos humanos. 

Lo que viene 

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“Es claro que la ANC es un grupo inconstitucional, al margen del sistema jurídico venezolano y reconocerlo es reconocer a la dictadura”
 

- Con este panorama, ¿qué perfila para 2018?

- Hay incertidumbre sobre lo que debería ser una certeza absoluta: cumplir el mandato constitucional de elecciones presidenciales limpias, y resulta que es una de las cosas que hay que negociar con este régimen. Ahora, eso no tiene ningún sentido si no hay un CNE independiente sobre el que no esté pendiendo un par de espadas de Damocles como las que hemos descrito anteriormente (ANC y TSJ). Todo dependerá de la calidad del acuerdo al que se llegue.

- ¿Son descabelladas las exigencias de la oposición?

- No solo no son descabellados, es que lo único que se está pidiendo es que se cumpla con la Constitución. Por ejemplo, el reconocimiento de la Asamblea Nacional, que es un órgano electo de acuerdo con la Constitución y que tiene unas funciones establecidas en la Constitución que no se pueden vulnerar; por ejemplo, liberar presos políticos que tienen boletas de excarcelación y siguen detenidos. Por ejemplo, que nadie debe prohibirle la entrada a Venezuela al canal humanitario. Lo que hacen las fuerzas democráticas, entonces, es: señores, vamos a cumplir con las solicitudes. 

- ¿Qué se le dice a esa parte del país que cree que negociar es una traición y un irrespeto a quienes fueron asesinados en las protestas?

- Que la negociación por sí no es ni mala ni buena, sino un instrumento como un cuchillo: si lo usas bien, haces un corte de carne espectacular. Si no lo usas bien, te vas a cortar la mano. Lo mismo ocurre con la negociación: es un instrumento que bien utilizado, suele dar excelentes resultados de manera rápida y pacífica. Ahora bien, si no lo sabes utilizar, los resultados pueden ser muy malos. Si hay algo malo es negociar sin estar preparado, sin saber lo que se quiere o si se llega a acuerdos que no son beneficiosos para algunas de las partes. Evidentemente, los precedentes son muy malos porque las fuerzas democráticas han salido muy mal paradas. Habrá que ver qué pasa en este proceso. 

- Y según usted, ¿esta vez sí hay posibilidad de éxito?

- Todo va a depender de la presión que puedan ejercer las fuerzas democráticas sobre la dictadura, de modo tal que tengan la necesidad de entender que la transición hacia la democracia les permita un espacio de participación política. Va a depender de eso pero es muy difícil predecirlo.

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