El dictador venezolano y el heredero de los Castro en Cuba se reunieron para aplaudir el “movimiento fuerte de la izquierda”, en alusión a las protestas sociales en varios países latinoamericanos.

Los gobernantes de Venezuela y Cuba, Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel, respectivamente, han llamado la atención sobre “la nueva situación geopolítica de la región”, en alusión al resurgimiento de los gobiernos de izquierda y a las protestas sociales en algunos países, para evitar “el retorno del hegemonismo estadounidense” y frenar el neoliberalismo.

Maduro recordó el domingo desde el Encuentro Antimperialista celebrado estos días en La Habana el “movimiento fuerte de izquierda” que surgió hace años en torno a las figuras de los entonces presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Cuba, Fidel Castro.

Ha señalado igualmente cómo empezó a retroceder con los ceses de Manuel Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay y, más tarde, Dilma Rousseff en Brasil, así como con la salida de Cristina Fernández de Kirchner de la Casa Rosada y de Rafael Correa del Palacio de Carondelet.

“La muerte de Chávez fue un golpe duro, pues Chávez era el jefe de una corriente histórica de gran calado”, destacó su sucesor en el cargo, según informa el diario oficial Granma.

Díaz-Canel, por su parte, apuntó que el cambio de signo político permitió “el retorno del hegemonismo estadounidense que amenaza y actúa brutalmente contra los gobiernos que considera enemigos porque no comparten sus políticas”.

“Todos los líderes latinoamericanos de las dos últimas décadas, vencedores en algún grado de los peores efectos del neoliberalismo a través de sus políticas sociales e inclusivas han sido o están siendo objeto de persecución, acusaciones y hasta de encarcelamientos injustos”, indicó.

Aunque corruptos…

En concreto, se refirió a las condenas por corrupción contra el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, al “linchamiento mediático” contra Maduro y a las renovadas sanciones contra Cuba.

“Después de todo eso, de la férrea resistencia que hemos tenido hoy, a finales de 2019, podemos decir que empieza a configurarse una nueva situación geopolítica en la región y se ha levantado una nueva ola para enfrentar al neoliberalismo”, celebró Maduro.

A este respecto, señaló “tres frentes”. Por un lado, el de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, que enmarcó en la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA). No obstante, denunció que su homólogo boliviano, Evo Morales en Bolivia, está sufriendo una nueva arremetida de “la derecha boliviana y de Estados Unidos”. “Vemos la pretensión de las fuerzas de derecha de escamotearle la victoria”, ratificó Díaz-Canel.

El segundo frente estaría conformado por el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, a quienes atribuyó “un frente progresista que va a desempeñar un papel clave en América Latina contra el neoliberalismo”.

El último frente sería el representado por “los movimientos populares que están en las calles en Brasil, en Ecuador, en Colombia y en Chile”. “En las calles de nuestra América se ha instalado la protesta contra los abusos del neoliberalismo (...) Creo que todos sentimos que se están abriendo las grandes alamedas por donde pasan ya hombres libres para construir una sociedad mejor”, festejó Díaz-Canel.

El presidente cubano defendió que, ya superada la “era de la confusión”, la izquierda latinoamericana “no puede desmovilizarse otra vez”. “La izquierda tiene que aprender y asumir finalmente la dura lección de estos años de lucha en los que la fractura y la desunión debilitaron nuestras fuerzas y la derecha se lanzó a la reconquista y a la destrucción de lo hecho”, instruyó.

“Si queremos ese destino común (...) hay que labrarlo”, indicó Maduro. “Hace falta tomar esos caminos de valentía y atrevernos a derrumbar mitos, chantajes y mentiras. Buenos y mejores tiempos hay en América Latina. Tengamos la fuerza espiritual suficiente para seguir empujando en nuestro siglo y nadie nos lo quitará”, instó. 

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