Celebró además los acercamientos entre funcionarios de su dictadura y la oposición en Noruega, aunque advirtió: “creo en el diálogo, pero estoy preparando al pueblo para defender la patria”.

Nicolás Maduro sigue su cruzada en contra de la voluntad ciudadana expresada el 6 de diciembre de 2015 y ha anunciado este lunes la convocatoria de elecciones a la Asamblea Nacional, ahora bajo control de la oposición.

“Vamos a hacer elecciones, vamos a elecciones adelantadas de la Asamblea Nacional”, ha afirmado Maduro durante un acto en el Palacio de Miraflores de Caracas convocado para conmemorar el primer aniversario del fraude electoral del 20 de mayo de 2018, con el que se religió.

Así, Maduro ha emplazado a la oposición a medirse electoralmente con el oficialismo antes de diciembre de 2020, cuando expira el actual mandato de la Asamblea Nacional.

“Vamos a medirnos electoralmente. Vamos a hacer elecciones. Vamos a legitimar la única institución que no se ha legitimado en los últimos cinco años. Vamos a elecciones anticipadas de la Asamblea Nacional para ver quién tiene al pueblo, para ver quién tiene los votos, para ver quién gana”, ha planteado Maduro. Esta sería, según Maduro, la “solución pacífica y democrática” a la actual situación en Venezuela.

La Asamblea Nacional se renovó en las elecciones legislativas de 2015, que fueron reconocidas como válidas por gobierno y oposición y dieron la mayoría parlamentaria a esta última.

En su intervención, Maduro ha aprovechado además para valorar la primera jornada de diálogo con la oposición celebrada en Noruega. “La primera jornada con la mediación del Gobierno de Noruega ha sido muy positiva. Soy un hombre que cree en la palabra como vehículo para superar las diferencias”, ha apuntado.

“Ahora, no vayan a creer que soy un bobalicón, un inocentón. Creo en la paz, creo en el diálogo, pero estoy preparando al pueblo para defender la patria donde sea, cuando sea y como sea”, ha advertido.

En cualquier caso, y pese a la propuesta de elecciones para la Asamblea Nacional, Maduro ha defendido la legitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente, controlada por su dictadura, y ha destacado que es la garante de la estabilidad del país.

La crisis política en Venezuela se agravó el 10 de enero, cuando Maduro decidió iniciar un segundo mandato de seis años que no reconocen ni la oposición ni buena parte de la comunidad internacional porque consideran que los comicios presidenciales del 20 de mayo de 2018 fueron un fraude.

En respuesta, el presidente de turno de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se juramentó mandatario interino el 23 de enero con el objetivo de cesar la usurpación, crear un gobierno de transición y celebrar elecciones libres.