Domingo, 12 Noviembre 2017 00:00

"Improvisando y con un sistema de salud caótico, cualquier plan de contingencia contra la malaria es una falacia"

 
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En la última semana el colapso de cuatro módulos de salud en Ciudad Guayana fue evidente, a causa del creciente número de casos de malaria En la última semana el colapso de cuatro módulos de salud en Ciudad Guayana fue evidente, a causa del creciente número de casos de malaria Foto William Urdaneta

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Arco Minero: “Malaria para 100 años”

El ministro de Salud durante el segundo mandato de Rafael Caldera, José Félix Oletta, manifestó su preocupación por el impacto ecológico y epidemiológico que significa la explotación del Arco Minero del Orinoco y que, a su juicio, agravará la incidencia de malaria en el sur y el resto del país.

“El Arco Minero significa una intervención de 114 mil kilómetros cuadrados de territorios vírgenes y protegidos; con la apertura del Arco Minero van a sufrir un impacto muy importante los pueblos originarios repartidos en esos municipios, pero eso va a tener un impacto ecológico y epidemiológico que va a perpetuar la situación de malaria en Bolívar”, alertó.

“Si el Arco Minero continúa en estos términos, esto va a ser malaria para 100 años en condiciones incontrolables porque vamos a tener muchos dorados sin control y sin análisis de impacto. Es un daño terrible hacia el futuro porque no hay plan de contención de impacto”, sostuvo el especialista.

Oletta resaltó que una masiva explotación minera significaría la multiplicación de la realidad de Sifontes, que concentra más de la mitad de los casos de malaria en Bolívar, estado que, a su vez, tiene el 81,1% de los casos del país.barra ama435

 

Los cada vez más numerosos casos de malaria en Ciudad Guayana han excedido la capacidad de respuesta del sistema de salud. El colapso se observa en las decenas de pacientes tumbados en el suelo en espera de tratamientos, en los niños que –por primera vez- han acudido una semana entera al módulo de salud en busca de pastillas, en el inocultable temblor por los escalofríos, en la palidez de las caras enfermas, en el hastío por la larga espera de medicinas.

Cifras de la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología Nacional indican que el número de casos acumulados de malaria, hasta el 14 de octubre de 2017, es de 312.720 solo en el estado Bolívar al agrupar casos nuevos, autóctonos, más las recaídas y las recrudescencias, “una cifra récord en la historia de la malaria en Venezuela”.

Hasta la mitad de 2017, observan un aumento de 63% de los casos en todo el país comparado con las cifras nacionales de 2016, lo que ha provocado que no menos de 17 estados se encuentren actualmente en situación de epidemia o de alarma epidemiológica.

El informe destaca que el número de municipios con transmisión activa, casi se duplicó en los últimos 20 años, al pasar de 49 a 92, una situación inédita en el país.

Sistema caótico

José Félix Oletta, quien fue ministro de Salud durante el último mandato de Rafael Caldera, asegura que el escenario actual es muy complejo tanto por la debilidad del sistema de salud que, calificó, como “caótico”, como por la migración masiva y descontrolada de personas al sur del país atraídas por la fiebre del oro, en medio de un colapso económico que ha empobrecido a la población.

“Las transmisiones que ocurrían en Bolívar tenían patrones estacionales relacionados con periodos de lluvia y sequía, pero de 10 años para acá han cambiado por el componente de migración continua”, apunta.

En los primeros seis meses de 2017, al menos 14.842 casos de malaria adquirida en el estado Bolívar fueron identificados en el resto de Venezuela, indica el estudio. “Es un gran problema de salud pública que requiere de numerosos estudiosos, sociedades científicas, académicos, que los hay pero que no los usa el gobierno”, advierte.

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“Cuando una epidemia no se reconoce y hay desinformación, cuando se oculta una epidemia, los resultados son peores” | Foto Crónica Uno
 

- ¿Qué tan grave es que la epidemia de malaria haya llegado a la ciudad?

- Es muy grave porque hay mayor densidad de población y la transmisión se facilita. Las personas que están enfermas están en contacto con quienes no tienen la enfermedad y supone toda una estrategia de ataque diferente a los ambientes rurales. Aquí tienes que insistir en una estrategia de fumigación intradomiciliaria. Debes hacer una identificación de los vectores que pueden ser diferentes a los selváticos. Son operaciones diferentes a lo que se puede hacer en Sifontes y la participación de la población e institucional al servicio de este problema es indispensable.

Hay que trabajar no solo buscando los casos en los ambulatorios, sino que debe haber una búsqueda activa de los casos. El diagnóstico precoz, la identificación de los núcleos más activos. Hay que trabajar con especificidad, no con líneas maestras y medicamentos y ya está.

El desplazamiento de la epidemia hacia centros poblados representa un reto adicional. El otro reto es que Ciudad Guayana es un corredor de paso obligado, es el camino para la diseminación de la enfermedad a otras partes del país. El resto de Venezuela, todos los estados, incluyendo el Distrito Capital reciben casos originados en el estado Bolívar y el volumen de casos del estado Bolívar que son identificados en otros estados puede estar en el orden del 20% y más. Eso supone la diseminación de la epidemia.

- ¿Qué peso tiene el déficit de fármacos en el recrudecimiento de la epidemia malárica?

- Mucho. No es un problema nuevo, viene desde 2016 cuando se planificó la micro Misión Malaria. Estaba previsto otorgar créditos adicionales para dos años y muchos se retrasaron, no se ejecutaron a tiempo y estaban destinados a saneamiento ambiental, fumigación, mosquiteros y la compra de los medicamentos.

 

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Oletta destaca que Bolívar es un corredor natural de personas, que actúa como diseminador de la enfermedad a todo el país. Monagas es uno de los primeros receptores

 

La suspensión de los tratamientos, la reducción de la oferta y el retraso trajo como consecuencia la pérdida de la sistematización terapéutica. No se podían cumplir esquemas terapéuticos, no solo en Bolívar sino en Sucre, y eso lleva a la disminución de la eficiencia del tratamiento e índices intolerables de fracaso del tratamiento, al punto que cifras oficiales indican que 64% de los casos de malaria en Bolívar producidos por Plasmodium vivax sufren recaídas. Es una cifra gigantesca.

En este año, en la semana epidemiológica 42, de 206 mil casos nuevos en Bolívar, 76% de los casos son producidos por vivax. Hay 100 mil casos de recaídas, 100 mil fracasos que se producen por la carencia de primaquina. Al carecer el estado de la cantidad suficiente de primaquina los pacientes con vivax son insuficientemente tratados.

La cloroquina destruye el parásito mientras está en su fase hemática, pero en la fase hepática se despierta 30 días después porque no se le da la dosis adecuada de primaquina o no se le dio o se le dio otras combinaciones de medicamentos antiparasitarios que estaban tan caducas como es el caso de la combinación de pirimetamina y clotrimazol.

- Pacientes han denunciado en San Félix que en octubre recibieron como tratamiento un par de pastillas de clotrimazol únicamente.

- El propio Gobierno nacional y el Ministerio de Salud han roto las pautas nacionales. Alguien autorizó la iniciación de ese esquema porque era lo único que había y eso es muy malo porque condena a las personas a tener recaídas y tener resistencia al tratamiento. Las recaídas significan costos enormes porque tienes que tratar 100 mil casos más.

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Esta es una proyección de cifras estimadas y ajustadas, realizada por la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología Nacional. Incluye casos autóctonos, recaídas, recrudescencias y no registrados.
 

Aun con el tratamiento normal, podría ser aceptable un 20-25% de recaídas, pero no 64%. Esa combinación (de pirimetamina y clotrimazol) fue desechada hace más de veinticinco años. Si se usa no tiene ningún sustento de orden científico ni médico. Usarlo a conciencia significa un conflicto ético de que quien autoriza eso sabe que no puede servir. Si el Estado provee ese tipo de medicamentos significa el fracaso de ese tratamiento.

Cuando no hubo tratamiento suficiente para el Plasmodium vivax, trataban los casos con la medicación para el falciparum, con el derivado de artemisinina, y eso baja el inventario para el tratamiento de falciparum.

Si hubo fallas en la planificación y la compra de los medicamentos, esas fallas se perpetuaron. No se hicieron las compras anuales que han debido hacerse. No hay evidencias de que para el 2017 las compras planificadas por la Dirección de Salud Ambiental se hayan ejecutado. Lo que sí sabemos es que durante todo el año, de abril hasta octubre, la Organización Panamericana de la Salud a través del fondo de contingencia tuvo que auxiliar al gobierno de Venezuela y aportó hasta el 20% de los medicamentos que eran necesarios para cubrir la demanda.

- En ambulatorios como el del Vista al Sol, en donde también reportaron insuficiencia de tratamientos, informaron que a algunos pacientes los trataban con quinina vía intravenosa.

- La quinina está dentro del esquema, es uno de los tratamientos más antiguos. No se puede usar en todos los casos, sino en casos extremadamente graves, porque los derivados son tóxicos. Eso es un punto de discusión. Mi preocupación es la toxicidad.

- ¿Qué capacidad tienen las autoridades del Ministerio de Salud para enfrentar esta epidemia, que no solo es de malaria, sino de otras enfermedades?

- El sistema se ha transformado en un sistema corrupto con líneas intra y extrainstitucionales. En septiembre hubo una intervención, pero se produce con unas viceministras totalmente inexpertas sin conocimiento de los espacios geográficos y con personas que no han culminado estudios de epidemiología, son médicos comunitarios, no son expertos.

Tienes gente no entrenada, caos en la coordinación de las acciones, conflictos, dificultades enormes para ponerse de acuerdo en el sistema regional y una organización incontrolable. Uno de los problemas más serios es la información, si no tienes un sistema certero y niegas el problema, ¿cómo haces? ¿Cómo haces con cientos de personas que se están muriendo?

- ¿Cómo evalúa el plan de contingencia anunciado la semana pasada para el estado Bolívar?

- Es una falacia. En una situación tan complicada, ¿cómo la atacas sin personal calificado?, haciendo una improvisación completa, sin un levantamiento exacto de la situación, con un sistema de salud público caótico.

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ComillasAMARILLASLa suspensión de los tratamientos, la reducción de la oferta y el retraso trajo como consecuencia la pérdida de la sistematización terapéutica”.

 

Debe haber una coordinación de esfuerzos, armonización del trabajo y resulta que se inventó una nueva misión que tiene más de 20 organizaciones participantes desde el Frente Francisco de Miranda hasta lo que tú quieras.

Es difícil revolver una situación tan compleja en un escenario tan amplio. Por eso OPS ha tenido que echar una mano, hay dos expertos trabajando con el gobierno en su mito de que Barrio Adentro va a resolver el problema.

- La viceministra de Salud habló de la llegada a Bolívar de 200 mil tratamientos, pero las personas se quejan de la dosificación del tratamiento y que deben acudir varias veces en días sucesivos porque no lo consiguen cuando van. ¿Son suficientes estos 200 mil tratamientos para combatir la epidemia actual? ¿Cuánto podría durar este lote?

- Hasta la semana 42, había no menos de 312 mil casos entre nuevos, recaídas y recrudescencias, más 500-600 casos importados, más los no notificados. Al cierre del año, deben contarse entre 400 y 500 mil casos exclusivamente en el estado Bolívar. Esa cantidad de tratamientos no alcanza para tratar la epidemia actual.

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La gente va a protestar y se transforma en un gravísimo problema de soberanía y desarrollo. Cuando tienes países postrados por la malaria, hay conflictos de todo tipo. Nos asombramos mucho en el 2005, cuando el Ministerio compró 300 mosquiteros. Esa es una barrera fundamentalísima, tienes que usar mosquiteros. Si tienes un millón 500 mil personas en áreas de transmisión y no calculas de 600 a 700 mil mosquiteros, ¿cómo proteges a los niños, con qué los proteges, cómo proteges a las embarazadas y eso es igual a muerte fetal o materna o malaria transplacentaria? De todos los casos, 11% es en niños menores de 10 años, eso es brutal.

- El norte de Brasil también tiene altos índices de malaria, pero autoridades locales empiezan a registrar los casos de venezolanos con la enfermedad que migran a esa nación. ¿Representa el caso venezolano una amenaza para Brasil en este momento?

- Sí y lo estudiamos. Venezuela recibe seis casos importados de Brasil y nosotros le mandamos 350, el flujo es de aquí hacia allá. En el 2016, Venezuela exportó el 80% de los casos importados a Brasil y en Colombia la misma cosa.

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ComillasAMARILLASLa cloroquina destruye el parásito mientras está en su fase hemática, pero en la fase hepática se despierta 30 días después porque no se le da la dosis adecuada de primaquina”.

 

En el estado Bolívar, calculo entre quinientos y seiscientos casos importados, la mayor cantidad de Guyana. El problema se transforma en una emergencia de salud pública internacional.

Más del 50% de los casos fallecidos en el continente los aporta Venezuela. En la incidencia de casos, en el 2000 Venezuela tenía el 2,5% de todos los casos de malaria en el continente y hoy ya pasamos del 50% de los casos de malaria de todo el continente.

- ¿Qué se puede esperar en los próximos meses en materia sanitaria?

- Cuando una epidemia no se reconoce y hay desinformación; cuando se oculta una epidemia, los resultados son peores. Cuando no se toman en cuenta valores y principios éticos las cosas van a ir peor y tenemos todas las circunstancias para tener los peores escenarios. Es muy doloroso lo que te estoy diciendo, pero es que antes había un cierto grado de coordinación.

Esto está excedido de ser estrictamente sanitario, es un problema de soberanía que supone seguridad de frontera y una profunda crisis humanitaria. Es un problema de caos social.

Es una tormenta perfecta en el espacio más inhóspito. Arnoldo Gabaldón decía que la malaria en Guayana era muy selvática y la llamaba la malaria inabordable en los 60’ porque no había viviendas formales y no había nada que fumigar. El mosquito pica y se sale de la vivienda a los espacios alrededor. No es el caso de los otros mosquitos.

Cuando hay reactivación de un foco de malaria, se requieren entre tres y cinco años para volver a la situación de control. 

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