Domingo, 29 Enero 2017 00:00

“A mis cinco hijos les ha dado paludismo. Esta es la segunda vez que me da a mí”

 
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“A mis cinco hijos les ha dado paludismo. Esta es la segunda vez que me da a mí” Fotos William Urdaneta

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williamWilliam Portugués, de Las Morucas: “Allá todo el mundo tiene paludismo, esta es la tercera vez que a mí me da. Vengo a las 5:00 de la mañana para que me den mi tratamiento, cuando hay”.

neglysNeglys Moreno, de 11 de Abril: “Yo agarré paludismo en diciembre en Pozo Verde, ningún en las minas. Ya yo pasé eso, pero vengo a buscar tratamiento para mis hijos de 9 y 10 años, que lo agarraron allá en la comunidad”.

 

El paludismo ancló en Ciudad Guayana en 2016 y desde entonces no hay indicios de una retirada. En el ambulatorio de Vista al Sol reciben en promedio 200 pacientes diarios pidiendo tratamiento contra la malaria, fármacos que son exclusivamente entregados por el Estado venezolano.

La atención para los pacientes palúdicos se abrió a partir de junio de 2016 en este centro de salud, pues la epidemia, otrora confinada a las zonas selváticas del estado Bolívar, ya era palpable en Puerto Ordaz y San Félix.

Luz Alcocer, mujer de 70 años, retiraba este jueves el tratamiento por su cuarto contagio de paludismo. No viene de Tumeremo. Vive en el sector La Victoria, de San Félix, y contó que su esposo, sus hijos y sus nietos, también tienen la enfermedad.

Pero quienes fueron por tratamiento el viernes, no corrieron con la misma suerte. A las 9:00 de la mañana todavía no habían llegado los fármacos. Esperaban que llegara al mediodía o en la tarde… Lo mismo ocurrió el lunes 23 de enero, cuando los medicamentos desaparecieron y fueron entregados a partir del martes de esta semana.

El personal no puede dar información oficialmente, pues perderían su trabajo. Los funcionarios no se atreven a hablar de escasez de medicamentos, sino de sobrepoblación de enfermos. Un trabajador consultado pidió al Estado “fumigación. Si no fumigan, no vamos a hacer nada. Nosotros recibimos pacientes que vienen con paludismo que les repite cuatro y hasta 10 veces, y no son gente de las minas, son viejitos o bebés pequeños de aquí”.

Aumento verificable 

La Victoria, de donde viene Alcocer, es una comunidad ubicada en la parroquia Vista al Sol, lugar que hasta 2015 no presentó ni un solo caso de paludismo, según el último boletín epidemiológico publicado por el Estado, hasta la semana 26 de ese año, cuando en Ciudad Guayana había solo 165 casos de malaria.

La cifra era alentadora, considerando que los casos de toda Venezuela alcanzaban 63.732; ubicados en 95 por ciento al sur de Bolívar.

Los 165 casos de Caroní estaban en San Félix entre Pozo Verde, con 124; Simón Bolívar, con 12; 11 de Abril, con 11; Yocoima, con nueve; y en Puerto Ordaz, Unare, con siete y Cachamay, con dos.

Pero ya Vista al Sol no está exenta. Es la parroquia con más casos de paludismo esta semana, aunque compite con 11 de Abril, específicamente en los sectores 25 de Marzo e Inés Romero.

Una mañana cualquiera en este ambulatorio, se atienden entre 160 y 200 pacientes de paludismo. En las tardes la cifra disminuye entre 80 y 100. A diario reciben entre 240 y 300 pacientes palúdicos.

 

ComillasNEGRASgrandesSi no fumigan, no vamos a hacer nada. Nosotros recibimos pacientes que vienen con paludismo que les repite cuatro y hasta 10 veces, y no son gente de las minas, son viejitos o bebés pequeños de aquí”.

 

Sin cifras oficiales 

 

Deficiente fumigación 

Los pacientes consultados en el ambulatorio de Vista al Sol indicaron que en sus comunidades no han fumigado. Sin embargo, se conoció que en Las Morucas sí aplicaron el insecticida, aunque esto no ha mermado el número de contagios.

En Puerto Libre, Puerto Ordaz, lograron la fumigación luego de protestar por 2 muertes de paludismo dentro de la barriada. La fumigación, que debía ser semanal, vino una sola vez.

Las fuentes consultadas indicaron que hay dificultades con las camionetas para fumigar, y que ya no se utiliza el dicloro difenil tricloroetano (DDT), un insecticida asociado al éxito del control de la malaria a nivel mundial.

Aunque en la década de los años 70 se prohibió su uso por las consecuencias ambientales, la OMS autorizó su utilización en 2006 solo para fumigaciones en interiores, puesto que no hay evidencia de daños a la salud de seres humanos, pero sí de la destrucción del mosquito Anopheles y, con ello, se logra controlar el paludismo.
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Una nota de prensa del Instituto de Salud Pública (ISP), del 6 de enero de este año, indica que la malaria se redujo en un 16 por ciento en el estado Bolívar, desde la semana 26 (julio) hasta el fin de 2016.

La entonces directora de la institución, Ángela Martínez, aseguró que la disminución de contagios se logró en los municipios Sifontes y Gran Sabana, aunque no ofrecen cifras específicas para palpar la comparación.

Entre los logros, destacó el aumento de puestos de diagnósticos fijos e itinerantes, que suman 132 activos en toda la región.

Sin embargo, en Caroní no hay disminución de contagios, a juzgar por lo recogido en el ambulatorio de Vista al Sol. “Nosotros le pedimos al ISP que fumigue. Nos llegan personas reincidentes y nosotros aquí estamos expuestos, porque también hay zancudos, hay calor, no hay aires acondicionados”, dijo el trabajador consultado.

Otro comunicado del ISP, del 17 de enero, indica que este año comenzó una jornada de actualización terapéutica para capacitar a todo el personal médico encargado de diagnosticar y tratar el paludismo en el estado Bolívar, aunado al programa Salud va a la escuela, en el que dictan charlas formativas sobre las enfermedades transmitidas por vectores.

No se obtuvo información sobre operativos de fumigación, que escasean en las comunidades plagadas de paludismo como Vista al Sol, 25 de Marzo, Las Morucas, Platanal, Palo Grande, Los Caratales…

ambulatorio1Las personas que acudieron desde las 5:00 de la mañana al ambulatorio fueron informadas que el tratamiento llegaría después del mediodía a Vista al Sol | Foto Oriana Faoro

Faltan reactivos 

Luz Alcocer se practicó la prueba del paludismo en el Centro de Diagnóstico Integral La Victoria, pues en Vista al Sol hace una semana que no hay colorante Giemsa, utilizado para detectar parásitos en la sangre.

El problema estuvo en que los cubanos le detectaron Plasmodium vivax (una de las dos especies de parásitos que producen la enfermedad), pero cuando hicieron la verificación en Vista al Sol, en los días siguientes, tuvieron que cambiarle el tratamiento: era paludismo mixto.

“Aquí estamos sobresaturados de trabajo y no hay con qué trabajar. ¿Dónde están los microscopistas del ISP? Ellos deberían hacer esas rectificaciones de las muestras para acá, pero no vienen, está a veces una sola persona”, dijo una fuente vinculada al área de laboratorio del módulo.

Hay quienes pueden costear la prueba por fuera, como el caso de quien se identificó como Ana, a secas. También es habitante de La Victoria, y acudió al módulo de Vista al Sol con su esposo a las 8:00 de la mañana del jueves, pero a la 1:00 de la tarde todavía esperaban por el tratamiento de su marido.

Su examen le costó 2.500 bolívares. “El problema también es que uno tiene que estar viniendo a cada rato porque no te dan el tratamiento completo, para que la gente no lo revenda por ahí”.

En el ambulatorio de Vista al Sol faltan aires acondicionados. Trabajadores y pacientes reciben el tratamiento gratuito en medio del calor y la escasa corriente de aire que provee el único ventilador de la sala de entrega.

La única ambulancia del recinto está parada por falta de repuestos. “No hay hidratación, paracetamol ni acetaminofén para esos pacientes que vienen con dolor y fiebre”, dafirmó una enfermera, mientras otra respondió “no hacemos nada con una solución si aquí no hay ni yelcos para pasarlas”.

medicamentoEl jueves por la tarde sí hubo medicamentos para el paludismo. Recortan la dosis para que el paciente beba la toma diaria dentro del ambulatorio | Foto Oriana Faoro

Desvío de medicamentos 

En las minas de Tumeremo, donde siempre ha existido la epidemia de paludismo, el tratamiento completo para los 15 días que duran las infecciones por Plasmodium vivax y mixtas, cuesta 80 mil bolívares.

El problema es que los medicamentos solo son expendidos por el Estado venezolano. Quien venda eso, está contrabandeando fármacos.

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El control es tan férreo que los pacientes deben tomarse la pastilla allí mismo, después que la reciben, “porque es un registro que llevamos, de que el paciente está medicado y no va a vender por fuera eso”.

Sin embargo, el lunes los medicamentos se perdieron del ambulatorio Vista al Sol, testificaron pacientes consultados. Por eso, muchos regresaron jueves y viernes por sus pastillas. “Esta es la cuarta vez que a mí me da, y a mi esposo la tercera. Yo no sé qué vamos a hacer, porque yo no veo que fumiguen. El paludismo entró en mi casa”, acotó Ana, de La Victoria.

El control que lleva el Distrito Sanitario y el ISP es estrictamente manual. El personal rellena en cuadernos las estadísticas manuscritas, aunque la inseguridad no perdonaría cualquier sistema computarizado que se instalara en los ambulatorios.

“¿Quién le dice a uno que la persona que está siendo atendida aquí en Vista al Sol no va mañana a Core 8 a buscar un medicamento y después lo revende? No hay un sistema que verifique eso”, señalaron enfermeras consultadas.

Actualmente el tratamiento se consigue, pero hay que recorrer. La semana pasada, enfermos de Pozo Verde eran referidos de este ambulatorio al de Manoa, y desde allí remiten pacientes a Vista al Sol, aseguró el personal consultado en este centro de salud.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el éxito para erradicar el paludismo está en la constante fumigación y asilamiento de los casos positivos, así como en la colocación de mosquiteros con insecticidas en las zonas vulnerables.

Mientras tanto, en Guayana escasean las fumigaciones, los mosquiteros no existen en las comunidades y la malaria avanza a pasos agigantados.

(Para este trabajo se intentó gestionar una entrevista con la actual directora del ISP Bolívar, Ana Morales, pero la funcionaria estaba fuera de la zona. El contacto telefónico con el doctor Manuel Maurera, jefe del Distrito Sanitario N° 2 Caroní, tampoco fue posible por estar fuera de servicio)

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