Viernes, 25 Noviembre 2016 00:00

Retorno de difteria e invasión del paludismo enfermaron el sistema de salud en Caroní

 
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En el ambulatorio de Vista al Sol reciben más de 100 pacientes diarios con paludismo, casos autóctonos del municipio Caroní En el ambulatorio de Vista al Sol reciben más de 100 pacientes diarios con paludismo, casos autóctonos del municipio Caroní

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Secuelas de militares en el Ministerio
de Salud

Entre 2007 y 2013, el Ministerio de Salud estuvo a cargo de militares y, con ello, la continuación de una política de poca transparencia de cifras, denuncias por corrupción y falta de equipamiento a los hospitales.

La investigación publicada por el Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea), esta semana en su portal web, recopila las fallas más graves de los militares en la cartera sanitaria. Comenzó con la designación del general Jesús Mantilla, en 2007, en el cargo.

Resalta que Mantilla incrementó la figura de créditos adicionales para solapar una insuficiencia presupuestaria, aunque el equipamiento sanitario no mejoraba. Recibió mil millones de bolívares para remodelar los 62 hospitales de todo el país… muchas de ellas inconclusas al día de hoy. A partir de acá comenzó, además, el ocultamiento sistemático de las estadísticas de salud, política continuada por el general Carlos Rotondaro, quien estuvo en el cargo por siete meses entre 2009 y 2010.

Con la coronela Eugenia Sader al mando del despacho, entre 2010 y 2013, continuaron las denuncias por mal manejo de recursos, los pacientes de VIH protestaron por escasez de antirretrovirales y se mantuvieron las fallas de abastecimiento de insumos.

Aunque desde 2014 no se repiten los verdes en el Ministerio de Salud, sí continúan sus políticas. La escasez de medicamentos y recursos va en aumento en los nosocomios de Ciudad Guayana, así como se enfatizó el oscurantismo del boletín epidemiológico desde la semana 26 de 2015.

 

El regreso de la difteria a Venezuela luego de 24 años de controlada en el país es sinónimo de retroceso en materia de salud pública. Y lo es porque la vacuna contra la enfermedad infecto-contagiosa se inventó en la década de los años 40 y su aplicación significó el fin de su expansión masiva.

La difteria regresó al estado Bolívar, lo cual pone en tela de juicio los controles sanitarios por parte del Estado en la región, toda vez que la inyección del toxoide diftérico es administrada exclusivamente por el Ministerio de Salud, institución que no publica las estadísticas epidemiológicas desde la semana 26 (28 de junio al 4 de julio) de 2015.

La ministra, Luisana Melo, admitió el 12 de octubre la presencia de cuatro casos de difteria y dos muertes, con una situación totalmente controlada de la enfermedad. En contraposición, cifras obtenidas por Correo del Caroní en la entidad confirman 23 muertes por difteria desde abril de 2016.

En terminales terrestres y aéreas no se solicita la tarjeta de vacunación como requisito para viajar. ¿Consecuencias? Este 23 de noviembre el diputado José Manuel Olivares informó en rueda de prensa la confirmación del primer caso de difteria en Caracas, una mujer de 32 años, habitante de Petare y trabajadora del mercado de Coche.

La mujer es atendida en el hospital de El Llanito y, según su historia médica, “su hermano está residenciado en Bolívar y trabaja como minero, lo que nos permite presumir que el vector de contagio fue transportado por este familiar”.

Invasión del paludismo

Al sur del estado Bolívar fue donde comenzaron los primeros casos de difteria, específicamente el municipio Sifontes, también líder en número de contagios de paludismo. En 2016, la enfermedad transmitida por el mosquito Anopheles salió de la selva para expandirse al municipio Caroní de forma nunca antes vista.

Los ambulatorios están repletos casi a diario de pacientes palúdicos. Lo confirmaron en los centros de Vista al Sol, San Félix, y sector Gran Sabana, en Puerto Ordaz. En ambos sitios alegan recibir gente de toda la ciudad que busca tratamiento para el paludismo… situación diversa a la tendencia reflejada en el último boletín epidemiológico, publicado en 2015.

Para el 4 de julio del año pasado, la epidemia de paludismo contabilizaba 67.732 casos en Venezuela. Bolívar concentró el 95 por ciento de ellos y, de estos, solo 165 eran del municipio Caroní: 124 en Pozo Verde, 12 en Simón Bolívar, 11 en la parroquia 11 de Abril, nueve en Yocoima, siete en Unare y dos en Cachamay.

Hace una semana, por primera vez, vecinos de Puerto Libre, en la parroquia Cachamay, protestaron por un brote de malaria que a la fecha contabiliza tres muertos.

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Una fuente vinculada a la red de ambulatorios del Estado especificó que “nos mandaron una orden prohibiéndonos dar cifras de contagiados a los medios de comunicación”, pero las proyecciones son factibles.

Una trabajadora del módulo de Vista al Sol accedió a declarar sin revelar su cargo ni su nombre. Informó que reciben más de 100 pacientes a diario. En el reporte de 2015, esta parroquia no tenía afectación de paludismo y 11 de Abril solo tenía 11. Para esta semana, en cambio, los pacientes prioritarios para atender eran los de Inés Romero y 25 de Marzo, pertenecientes a esta última circunscripción.

Al otro lado de la urbe, en Puerto Libre, la vecina Migdalia Acosta informó que tras la protesta vecinal del martes 15 de noviembre, el Distrito Sanitario se aproximó a fumigar y a evaluar a la comunidad. Luego de realizar las pruebas de sangre, las autoridades confirmaron 38 casos confirmados de malaria.

La parroquia Cachamay reportó solo dos casos en todo 2015. Para noviembre de 2016, solo en una comunidad de esta circunscripción hay 38.

Entre las dificultades que nombró la fuente consultada en Vista al Sol, está la falla de distribución de cloroquina (fármaco utilizado en el tratamiento o prevención de la malaria), pero apunta la grave escasez de insecticida a nivel nacional para fumigar las comunidades y así eliminar los vectores. “Aquí estuvo gente de la Dirección Nacional de Epidemiología diciendo que no hay para fumigar”.

A esto se suma el déficit de vehículos a nivel público para efectuar las fumigaciones, debilidad reconocida por el Ministerio de Salud en su memoria y cuenta de 2015. La fumigación en Puerto Libre, por ejemplo, se hizo en una camioneta de Ferrominera Orinoco. La comunidad informó no recibir el operativo desde hace cinco años.

Estimaciones de la Red Nacional Defendamos la Epidemiología, en la voz del ex ministro de Salud, José Félix Oletta, ubican el aumento del paludismo entre 2015 y 2016 en más del 70 por ciento, con tendencia a aumentar. Enfermedades desaparecidas como la difteria, regresaron. El Ministerio de Salud sigue sin rendir cuentas.

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