Jueves, 10 Noviembre 2016 00:00

Partos bajo amenaza de muerte encarnan la decadencia hospitalaria

 
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En la Maternidad Negra Hipólita solo atienden partos en expulsión. La sala de hospitalización no tiene aire acondicionado En la Maternidad Negra Hipólita solo atienden partos en expulsión. La sala de hospitalización no tiene aire acondicionado Fotos Wilmer González

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muertes maternas se han registrado en 2016 en los hospitales públicos de Ciudad Guayana, según cifras del Distrito Sanitario N° 2. “Es una cifra muy alta, son más de dos por mes”, indicó una fuente médica del Hospital Dr. Raúl Leoni.

 

Abundan los reportes médicos y testimonios de familiares que dan cuenta de la escasez de insumos y medicamentos en los hospitales; la suspensión de cirugías electivas es recurrente; pacientes obligados a recorrer todos los centros asistenciales. Son hechos que ocurren con bastante frecuencia en el sistema sanitario público venezolano, y las consecuencias se palpan.

Las muertes por difteria, tras más 20 años de haber sido erradicada de Venezuela, no es el único indicador del retraso y, además, del incumplimiento del Gobierno con la Organización de Naciones Unidas (ONU) en los llamados Objetivos del Milenio, en donde una de las metas planteadas era reducir para 2015, el índice de mortalidad materna a 14,7 por ciento.

Aunque no se conocen cifras actualizadas a 2016, la última información suministrada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en 2012, ubicó el índice de mortalidad materna en Venezuela en 72,2 por ciento, más de 400 por ciento por encima de la meta establecida, y supera con creces al índice de 1998, que era de 51 por ciento.

¿Qué factores inciden en la mortalidad materna? Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y su Modelo de las tres demoras, hay tres aspectos clave: 1. Demora en tomar la decisión de buscar atención. 2. Demora en llegar al centro de salud apropiado. 3. Demora en recibir el tratamiento adecuado en el centro de salud.

En el suroriente del país confluyen todos los factores. En marzo de 2016, Anyileth Dávila, madre primeriza de 27 años de edad, tuvo que venir desde Piacoa, Delta Amacuro, por una cesárea de emergencia para poder dar a luz a su bebé de ocho meses de gestación.

Fue rechazada en la Maternidad Negra Hipólita por falta de insumos. Lo propio ocurrió en el Hospital Dr. Raúl Leoni, en San Félix, y después en el Hospital Uyapar, de Puerto Ordaz. El bebé de Anyileth murió en su barriga y, al mes, ella falleció en terapia intensiva por la complicación de su embarazo fatal.

“No hay ambulancias suficientes, a veces no tenemos insumos para atender todos los casos que se nos presentan. Es bastante difícil”, dijo una especialista en ginecología y obstetricia del hospital de Guaiparo, que prefirió no identificarse, y añadió que el número de pacientes embarazadas que reciben se ha duplicado en este centro de salud.

  El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) calculó el índice de mortalidad materna en Venezuela en 72,2 por ciento en 2012, más de 400 por ciento por encima de la meta establecida, superando con creces al indicador de 1998, que era de 51 por ciento. Las cifras no se actualizan desde hace cuatro años.  


Guaiparo al límite

El 19 de octubre, médicos del Hospital Dr. Raúl Leoni, en Guaiparo, se pronunciaron para revelar la precariedad crítica de la institución, y denunciaron 88 casos de mortalidad materna entre enero y octubre de 2016. La fuente consultada corrigió esta cifra, precisando que en realidad se trata de 27 muertes maternas en todo el municipio Caroní, de acuerdo a números del Distrito Sanitario N 2, 14 de ellas en Guaiparo.

“Igual es una cifra muy alta. Son más de dos muertes al mes” en Ciudad Guayana, especificó. La falta de reactivos para exámenes de laboratorio en el control prenatal, del parto y el post parto, forman parte de las deficiencias que inciden las muertes maternas.

“Semanalmente podemos recibir 40 embarazadas de (maternidad) Negra Hipólita”, dijo la especialista. “Estamos racionando los recursos, a veces no hay oxitócicos, no hay variedad en las suturas, pero hacemos lo posible para atenderlas a todas”, agregó.

A8 maternidadEn el Hospital Dr. Raúl Leoni, de Guaiparo, reciben hasta 40 pacientes a la semana referidas de Negra Hipólita | Fotos cortesía

Hay un solo quirófano disponible tanto para emergencias como para cesáreas planificadas. “Resolvemos con lo que tenemos. A veces usamos suturas que no son las ideales y quizás sean consecuencias que veremos a mediano o largo plazo”, añadió la especialista.

Guaiparo recibe, incluso, embarazadas remitidas de hospitales de Upata o de poblados del estado Monagas y Delta Amacuro. “Ha habido casos que remiten a la paciente de Upata a las 10:00 de la mañana y llegan aquí a las 3:00 de la tarde convulsionando y con el bebé muerto”, por falta de ambulancias en las regiones.

Negra Hipólita en caos

La única maternidad pública de Ciudad Guayana es Negra Hipólita, ubicada en el sector 25 de Marzo de San Félix. Actualmente el centro atiende partos en expulsión porque no hay insumos, informó un ginecólogo de la maternidad que resguardó su identidad.

A diario refieren hasta 10 pacientes al hospital de Guaiparo, “y si se regresan las mandamos al Uyapar, les explicamos que no podemos atender sus casos”, cuando se trata de cesáreas o de partos complicados. “Aquí el banco de sangre funciona a medias. Si una mujer tiene una hemoglobina en siete u ocho, sería irresponsable atenderla aquí”.

La escasez es más crítica en Negra Hipólita. Su dotación depende del Ministerio de Salud y no del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), del que dependen los dos grandes hospitales de Puerto Ordaz.

“A veces hay material para una sola cesárea en el día”, especificó el ginecólogo de la maternidad. “Si hay sutura, no hay anestesia, o no hay lápiz óptico (…) aquí se le ha pedido a los familiares hasta que traigan un bombillo para la sala de partos”, precisó.

A8 laboratorioEn la Maternidad Negra Hipólita ni hay reactivos de laboratorio, ni hay aire acondicionado en esta sala

En Negra Hipólita faltan “antibióticos de primera elección para el control del post parto, como penicilina”. La sala de hospitalización no tiene aire acondicionado. Tampoco hay aire en las consultas ginecológicas ni el laboratorio. “Las pacientes deben hacerse los exámenes en sitios privados” y muchas veces no cumplen con estas evaluaciones, por falta de dinero.

No hay antihipertensivos para controlar casos de preeclampsia. Faltan suturas, compresas, oxitocina… Además, la maternidad no tiene agua sino con suministro de cisternas que han llegado a faltar hasta por un fin de semana entero.

Del Hospital Uyapar fue difícil obtener información. Una fuente vinculada al de salud informó que “en todos los departamentos falta algo. Un día faltan anestésicos, un día no hay quirófano…”.

Para abril de este año, Correo del Caroní visitó este centro de salud y recogió algunas carencias del momento, entre lo que estaba la compra foránea de Cytotec en 15 mil bolívares por pastilla y hasta el suministro de yelcos y agujas pediátricas por parte de los familiares.

A8 partoEn Guaiparo reciben pacientes del sur del estado Bolívar y de poblados de Delta Amacuro y Monagas. El hospital está “al borde del colapso por tantos pacientes”

Propuestas y soluciones

Los especialistas en ginecología y obstetricia consultados para este trabajo coincidieron que para reducir la mortalidad materna y, en general, para mejorar la calidad de vida de las mujeres en el alumbramiento, debe mejorarse el sistema de consultas médicas, accesibilidad y disponibilidad de exámenes de laboratorio, masificar programas de educación sexual y reproductiva.

Según estadísticas de 2009, 18 por ciento de la mortalidad materna estaba relacionada al embarazo adolescente. Para 2016, Venezuela seguía en el primer puesto de índice de embarazo adolescente en el mundo, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Los hospitales Uyapar y Guaiparo se construyeron a finales de los años 60, con remodelaciones en la década de los años 2000. Negra Hipólita, inaugurada en el 2000, tiene la misma capacidad instalada que hace 16 años, pero reduce su atención por falta de insumos.

  maAsinformaciOn

 

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En Ciudad Guayana está proyectado el crecimiento de la atención sanitaria: Un segundo hospital tipo III para San Félix, y un segundo hospital para Puerto Ordaz, en la urbanización Villa Betania de la parroquia Unare.

El de San Félix, se comenzó a construir en 2014 y fue prometido para 2016. Sin embargo, hoy en día no hay más que un terreno baldío en la zona destinada para él en la UD-146. El terreno para el proyecto hospitalario de Puerto Ordaz, fue tomado por la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) sin previa consulta con la Alcaldía de Caroní.

La falta de capacidad para seguir atendiendo a la población regional que va en aumento, pone en los hombros del sector médico privado un gran peso para hacer frente al déficit de camas hospitalarias, que en Ciudad Guayana llega al 60 por ciento.

Una cesárea en una clínica privada puede llegar a costar 700.000 bolívares o más. Además, la Federación Farmacéutica Venezolana alertó que para octubre de 2016, la escasez general de medicamentos seguía sobrepasando el 80 por ciento, lo cual afecta la calidad de la atención en todos los niveles sanitarios.

La semana pasada, en la sesión del Examen Periódico Universal (EPU) que realizó la ONU a Venezuela, los Estados miembros recomendaron al país -entre otras cosas- mejorar las condiciones de salud, el abastecimiento de medicamentos y permitir recibir mayor asesoría en Derechos Humanos por parte del organismo internacional.

Sin embargo, la postura de la ministra de Salud, Luisana Melo, ha sido en firme defensa del modelo vigente de administración sanitaria. “Esto es algo sistemático. Si por arte de magia se mejoraran las cosas hoy, tampoco es suficiente. Bajar los índices de mortalidad materna o de cualquier cosa requiere de años de buenas políticas” sanitarias, concluyó la doctora consultada en el Hospital Dr. Raúl Leoni..

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