Jueves, 08 Octubre 2015 00:00

Escasez de divisas también impide importación de vacunas

 
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La escasez de vacunas afecta especialmente a niños menores de 12 meses y de edad escolar La escasez de vacunas afecta especialmente a niños menores de 12 meses y de edad escolar Foto Archivo

RamsEsSiverio

“Suprema Providencia, al fin llegaron / a tu morada los llorosos ecos / del hombre consternado, y levantaste / de su cerviz tu brazo justiciero; / admirable y pasmosa en tus recursos, / tú diste al hombre medicina, hiriendo / de contagiosa plaga los rebaños; / tú nos abriste manantiales nuevos / de salud en las llagas, y estampaste / en nuestra carne un milagroso sello / que las negras viruelas respetaron. / Jenner es quien encuentra bajo el techo / de los pastores tan precioso hallazgo. / Él publicó gozoso al universo / la feliz nueva, y Carlos distribuye / a la tierra la dádiva del cielo”.

Así alabó Andrés Bello las bondades de la cura a la viruela en su Oda a la Vacuna. Su pieza, además de venerada por su construcción literaria, es el reflejo del pensamiento del hombre decimonónico, que vio en la ciencia creadora de vacunas -y las expediciones auspiciadas por Carlos IV de Borbón para su masificación en el nuevo mundo- el elixir de la vida del hombre nuevo.

Pero si Bello resucitara en la Venezuela de ahora, volviera la vista y se topara con el sistema de salud de sus sucesores, notaría una realidad que antagoniza con la luz del desarrollo que vislumbró en 1804; pues, aunque la ciencia haya desarrollado más y mejores vacunas, estas aún están lejos de Venezuela. No por falta de un rey patrocinante, sino de divisas para su importación.

La queja es un coro unísono entre médicos y pacientes. La carestía de vacunas en todo el país ha significado una penuria más para padres y niños, que además de la precarización del sistema de salud venezolano, no encuentran la forma de prevenir cierto grupo de enfermedades que pueden evitarse gracias a este aporte de la ciencia.

La Droguería Lupaca, distribuidora de vacunas a nivel nacional, confirma la escasez del producto. La gerente de ventas, Rosa Quintero, explica que los laboratorios no han recibido las divisas por parte del Gobierno para la importación de las vacunas desde sus propias casas matrices: una situación que, según sus estimaciones, ronda ya los cuatro meses.

Esto afecta la importación, distribución y comercialización de las principales casas productoras de vacunas: Pfizer, Novartis, Sanofi Pasteur, MSD y Glaxo Smith Kline, reconocidas no solo por la calidad de sus productos, sino por ser los únicos fabricantes de cierto tipo de preventivos. “La única vacuna que no está escasa es la vacuna contra el Meningococo porque se fabrica en Venezuela, con esa no tenemos problema”, añade.

Quintero confirmó el cierre de la división Sanofi Pasteur de Venezuela, pero aclaró que esto no significa que las vacunas de la marca ya no vendrán al país, sino que ahora serán administradas por la división de medicamentos de la firma, de nombre Sanofi Aventis. “Los laboratorios no quieren decir más nada. Nos dicen que es por la falta de divisas y ya. Tienen miedo de decir algo”.

Sin divisas

La carestía de divisas ha representado un 90% en la disminución de ventas para la gerencia de Droguería Lupaca, mientras que para los pacientes, esta merma se traduce en la falta de vacunas para la hepatitis A, hepatitis B, Fiebre Amarilla, Meningococo para el caso de niños en edad escolar, Toxoide, las Anti influenza, Rubeola, Sarampión, y las Hexavalente (seis vacunas en una que incluye prevención contra Hepatitis B, Tosferina, Poliomielitis, Tétano, Meningitis y Neumonía).

Quintero insiste en que la gravedad del problema es mayor, al recordar que estos laboratorios son los únicos fabricantes de cierto tipo de vacunas, por lo que los interesados no podrán suplir la falta acudiendo a la red pública.

“No hay sustitutos para estas privaciones. Como distribuidor lo que espero es que se tomen medidas rápidas para tratar de evitar que lleguemos a una crisis epidemiológica. Ya hay brotes de lechina, sarampión, y eso podemos evitarlo porque existen las vacunas para hacerlo. No puede ser que por cuestiones de divisas no podamos contar con eso”.

Riesgo latente

Alejandro Rísquez, además de epidemiólogo, pediatra y bioestadístico, es el director del instituto Vacuven: una agrupación de servicios médicos especializados en vacunas. Rísquez no solo da testimonio de la escasez del insumo, sino de la preocupación de los pacientes que no consiguen inmunizarse contra enfermedades que, en principio, estaban controladas.

“La vacuna contra la varicela no se consigue desde finales del año pasado. No la tiene ni el sector público ni el privado. Vemos con preocupación una gran cantidad de niños que viene buscando vacunas porque no las consiguen en el sector público, y no les podemos dar respuesta porque ya no podemos comprarlas. No las hay”, refiere el especialista.

Pero lo que más preocupa a Rísquez no es la clientela, sino el aumento del riesgo epidemiológico a partir de las flaquezas de la prevención. “Las enfermedades inmunoprevenibles por las vacunas van a aumentar. Hay enfermedades que están bajo vigilancia nacional e internacional, y si estamos desprotegidos sin duda que hay riesgo de epidemias mayores y la disminución de la expectativa de vida”, advierte.

El epidemiólogo lamenta el retraso que esto supone en materia sanitaria, resultado de una política que, pese a las dificultades, hasta el año 2014 podía solventarla demanda de vacunas.

“Ojalá que se resuelva el problema de las divisas porque las vacunas son vitales para la prevención. La herramienta fundamental de la prevención y la atención primaria de la salud es la educación sanitaria y las vacunas”, concluye el epidemiólogo.

Por nuevas 'expediciones'

El viacrucis y el clamor por soluciones son de ánimo compartido, mientras el Gobierno nacional, aún solapando rendiciones de cuentas, sigue sin responder a los requerimientos sanitarios de un país cuyo sistema de salud pública fue modelo latinoamericano en los años 70.

Pero ahora, en la segunda década del siglo XXI, más de dos siglos distancian la realidad nacional de las luces del progreso que inspiraron a Bello en su Oda a la Vacuna. Ciencia y derecho en 211 años de evolución para que la humanidad dignificara su condición en contra de las pestes que la azotan; mas Venezuela, una vez más excepción a la regla, se aleja progresivamente del estándar de vida resultante.

Ya la varicela es enfermedad controlada en el mundo. Ya la América exorcizó sus pestes mortecinas y la monarquía española es solo un símbolo de gobierno. La responsabilidad queda en manos de la administración nacional, que a falta de un Carlos IV pueda cumplir con su deber de liderar las importaciones -expediciones de la nueva era- para que Venezuela vuelva a recibir, como diría Bello, sus “salutíferos efectos”.

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