Domingo, 12 Noviembre 2017 00:00

Leonado D'Addazio, el hombre que visibilizó a Ciudad Guayana en el mundo del vino

 
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“La buena mesa no es sinónimo de gastar una fortuna. Es sacarle el mejor provecho a la comida, al evento” “La buena mesa no es sinónimo de gastar una fortuna. Es sacarle el mejor provecho a la comida, al evento” Foto cortesía

El presidente y fundador de la Academia de Sommeliers de Venezuela, Leonardo D’Addazio, estuvo en Ciudad Guayana para presentar su primer libro, Vini, Vidi, Vici, con el que busca ilustrar a la ciudadanía no solo en el abecé del mundo del vino, sino su origen histórico, y por supuesto, cómo disfrutar mejor del más antiguo de los licores.

  Sobre Leonardo D’Addazio

Leopequena

 Químico egresado de la Universidad Simón Bolívar (USB).

 Presidente, fundador y profesor de la Academia de Sommeliers de Venezuela (1990 - actualidad).

 Más de 20 años de experiencia como jurado nacional e internacional en concursos de vinos.

 Más de 20 años de experiencia como jurado nacional e internacional en concursos de sommeliers.

 

¿Cuál es el vínculo que une al emperador Julio César con el vino? ¿Cuál es el puente que une las glorias del Imperio Romano con los taninos de un tinto? ¿Qué tienen en común el más grande imperio de la historia con el cosquilleo de un espumante, la sobriedad de un blanco o la gracia de un rosado?

La respuesta, más que un ejercicio de erudición histórica, es la excusa perfecta para que Leonardo D’Addazio (San José de Guanipa, 1958) presente en Puerto Ordaz su opera prima: Vini, Vidi, Vici: un compendio histórico y educativo que busca introducir al público en la cultura del vino. Sus orígenes, que remontan al Medio Oriente de los tiempos de Noé, son el punto de partida para un recorrido que pasa por las mieles de Grecia, Roma, la Edad Moderna, y cómo cada una de estas influyeron en el vino de hoy. Es también, como lo sostiene su autor, “una forma de explicar cómo se fabrica y consume el vino”.

El romanticismo de D’Addazio por la vinicultura no se queda solo en su admiración por el primer emperador romano, Julio César, y en la adaptación de su célebre cita (“Veni, vidi, vici”, en latín. “Vine, vi, vencí”, en español) para bautizar su libro. Ese romanticismo también se cata en su interés por explicar, incluso, cómo un buen vino nace desde la misma cosecha. Qué debe hacerse para que esta dé el preciado fruto, mater del llamado “néctar de los dioses”.

Su recorrido histórico es un camino que une el desarrollo de la civilización occidental con el zumo de la vid. Es una forma de entender cómo en cada sorbo de un Cavernet Sauvignon, un Merlot o un Pinot Noir hay también un trago de historia. “La primera prensa que se utilizó para hacer vino era una imprenta en desuso”, cuenta D’Addazio a manera de anécdota.

El vino en Venezuela

 

Vini, Vidi, Vici: una apuesta
por Venezuela

VINIVIDIVICIEsta es una representación de los venezolanos que luchan por un país mejor | Foto cortesía

Ecapitularl presidente y fundador de la Academia de Sommeliers de Venezuela, Leonardo D’Addazio, condensa en su primer libro, Vini, Vidi, Vici, la apuesta por un país posible. Aquí se reúne el talento de sus más de dos décadas de trayectoria junto con el trabajo de Álvaro Sotillo y Gabriela Fontanilla, de la editorial Ex Libris, responsable del diseño y la impresión de los ejemplares. A ellos se suma el lente del fotógrafo Andrés Manner, reconocido por su fotografía artística y sus documentales. “Somos gente apostándole al país, somos gente que nos quedamos”, acota.BARRA amarillo430MEDIO

 

El Vini, Vidi, Vicino es solo un compendio de historia y romanticismo por el vino. Estambiénuna referencia sobre este mismo proceso en el país: una nación que, como afirma el también presidente y fundador de la Academia de Sommeliers de Venezuela, “siempre ha tenido un consumo de muy alto nivel”.

“Debemos recordar que Ciudad Bolívar era el puerto de entrada de muchas personas de Europa. Ahí se asentaron muchos corsos que se reunían a degustar buen vino y a recitar poemas. De ahí Ciudad Bolívar aprendió a tomar lo mejor”, ilustra D’Addazio sobre aquellos hombres que deslumbraban a los locales con el histrionismo propio de su Sabrage -técnica de descorche que consiste en tomar la botella boca abajo y cortar el fondo con un golpe de sable, aunque en la actualidad se emplea la modalidad de hacerlo por el cuello-.

- Bernard Shappard -francés residenciado en Venezuela, representante internacional del afamado champán Veuve Clicquot- decía que si se ponían en el piso todos los fondos de las botellas de vino que se abrieron en Ciudad Bolívar en ese entonces, se haría un camino desde Ciudad Bolívar hasta El Dorado.

De ahí parte su argumento para dejar muy en claro que el consumo de vino en Venezuela siempre rayó en un alto estándar, especialmente en Guayana, lugar de asentamiento de las empresas básicas, cuyos asesores, expertos industriales de alrededor del mundo, dejaron en esta zona no solo la impronta de su trabajo en el llamado polo de desarrollo como alternativa no petrolera, sino también su cultura por el buen vino. No en vano, el primer restaurante venezolano en figurar en la lista de las mejores cartas de vino de la prestigiosa revista Wine Spectator fue, precisamente, un restaurante de Puerto Ordaz: Divinum, propiedad de Leonardo D’Addazio.

- La gente decía: ‘¿Puerto Ordaz?, ¿Venezuela?, ¿Dónde queda eso?’ fue una forma de visibilizar a Ciudad Guayana y el país en el mundo y fue por la cultura del vino. Fueron siete años seguidos entre las mejores cartas de vino de todo el mundo.

El nuevo sommelier

Pasearse por las páginas del Vini, Vidi, Vici es ilustrarse también sobre una figura nada extraña en la cultura de la buena mesa en Venezuela: el sommelier, ese anfitrión maestro de la ceremonia del buen comer, guardián de la cava del restaurante, bar o enoteca, de exquisito paladar, siempre dispuesto a recomendar las mejores cosechas para nuestros platos. Valga decir que, en esas mismas páginas, el sommelier más reconocido del país hace gala de lo que mejor ha sabido hacer en más de 20 años de trayectoria como jurado en concursos de vinos y sommelieres nacionales e internacionales: recomendar armonías entre sepas y platos.

barra ama130VERTICAL Tip de la buena mesa, con Leonardo D’Addazio: “compra un agua mineral o un agua gasificada, y al momento de comer, toma un sorbo de agua luego de cada bocado. Verás como la comida te sabe mucho mejor”.  

Sobre este respecto, D’Adazzio afirma que el rol del sommelier se ha redefinido en el tiempo reciente. “Ya no es solo alguien que recomienda vino, se ha vuelto también un experto en puros, aguas, aceites, quesos, cervezas…” 

- ¿Es alguien con una visión más holística de la buena mesa?

- Sí, y entender que la buena mesa no es sinónimo de gastar una fortuna. Es sacarle el mejor provecho a la comida, al evento. Porque cuando la gente va a un restaurante no va solo a comer, va a pasar un momento. Y el sommelier está ahí para hacer lo mejor posible ese momento. Tú puedes ir a un lugar donde la comida es muy buena, pero si la atención es mala no vuelves. Ahora, si vas a otro donde te atienden bien, es seguro que vuelvas. Al final la atención lo es todo. 

La otra Venezuela

El hedonismo de la buena mesa es uno de los placeres al que pocos se resisten… pero la realidad de Venezuela es otra. Y si bien D’Adazzio aclara que el buen comer no implica más ceros a la derecha en la cuenta, la crisis país se impone con la misma crueldad con la que el hambre, a causa de la escasez alimentaria y la inflación, mata a decenas de personas en todo el territorio.

Pero también hay otra forma de verlo.

El ingeniero químico egresado de la Universidad Simón Bolívar (USB) confirma que la buena mesa venezolana no es ajena a las embestidas de la crisis. Muy por el contrario, asegura que ha sido precisamente esta carestía la que ha llevado a la cultura del vino en Venezuela a la tendencia mundial: menor consumo, mayor calidad.

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El país y sus paradojas.

“La gente se ha adaptado de esa forma; no como el resto del mundo, donde se prefiere menor consumo y mayor calidad por otras razones, sino por la crisis. Lo mismo ha pasado con la gastronomía venezolana, que ha crecido muchísimo en los últimos años por la situación. Hemos aprendido a ver nuestra propia gastronomía de otra forma, a valorarla y elevarla hasta la alta cocina porque un plátano o un morocoto nos sale más económico que un foie gras que viene de Francia; así como un plátano es más caro para los franceses que para nosotros.

Lo mismo ha pasado con los rones: tenemos rones muy buenos. Siempre los hemos tenido, solo que ahora es cuando les hemos prestado más atención porque antes consumíamos más güisqui”. 

- De hecho, en 2008 llegamos a ser uno de los países con el mayor consumo per cápita de güisqui 18 años del mundo.

- Así es, y ahora estamos viendo más el ron nacional y la cantidad de cervezas artesanales que tenemos y que han surgido recientemente. 

- Entonces, ¿es posible hablar de una buena mesa en estos tiempos?

- Sí, sin duda alguna. La crisis te hace aprovechar y apreciar mejor lo que tenemos. La crisis también saca lo mejor de nosotros. 

- Napoleón solía decir, en su predilección por el champán, ‘en la victoria lo merezco. En la derrota, lo necesito’. Al final de este período oscuro para el país, ¿Venezuela beberá champán por merecimiento o por necesidad?

- Yo estoy seguro de que lo vamos a celebrar. De que vamos a brindar con un espumoso que tenemos acá mismo en Venezuela, con un Pomar Brut, y lo vamos a tomar por merecimiento. Vamos a celebrar y a darle la bienvenida a un nuevo país con productos nuestros y lo vamos a hacer pronto porque Venezuela sigue adelante. Las crisis pasan, pero al final lo que quedan son las instituciones. Al final lo que quedan son las cosas grandes.

LEO2nuevaD'Addazio abrió las puertas de su enoteca, Leo, para presentar su opera prima al público guayanés

Visto 463 veces Modificado por última vez en Jueves, 16 Noviembre 2017 23:29
Ramsés Ulises Siverio

Editor. Profesor de la @UcabGuayana. Amante de la música, la literatura, el periodismo y la formación virtuosa del individuo.

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