Domingo, 16 Octubre 2016 00:00

La UNEG se viene abajo por años de nulo mantenimiento e inversión

 
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Los 14 salones del módulo de aulas en la UNEG Villa Asia tienen problemas con las cerraduras de las puertas y falta de iluminación Los 14 salones del módulo de aulas en la UNEG Villa Asia tienen problemas con las cerraduras de las puertas y falta de iluminación Fotos William Urdaneta

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No todas las lámparas de los salones prenden. Tampoco hay escritorios para los profesores. Encontrar un aula con cerradura es cuestión de suerte. También hay filtraciones y grietas en las paredes… son las condiciones del módulo de 14 aulas de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG), en la sede de Villa Asia.

Al presidente de la Asociación de Profesores de la UNEG (Apuneg), Raúl Brito, no le sorprende que la rectora de la institución, María Elena Latuff, haya comunicado el aplazamiento del inicio del semestre 2016-II del 10 al 31 de octubre por falta de recursos, pues son años de denuncia de falta de inversión en la infraestructura, y de sobrevivir con un presupuesto deficitario de hasta 75 por ciento.

Basta recorrer este pequeño campus de la UNEG en Puerto Ordaz para constatar la desinversión. El comedor está abandonado desde hace casi tres años. La cocina está desmantelada y las sillas, apiladas. Siete aires acondicionados split de cinco toneladas están en desuso, quizás dañados.

Ninguno de los filtros de agua potable distribuidos en la institución funciona y, para colmo de males, el alumbrado interno funciona en un 20 por ciento, aun cuando esta universidad tiene su último turno académico a las 7:00 de la noche.

comedor
El comedor de la UNEG Villa Asia tiene un poco menos de tres años sin funcionar

Hacinamiento

Tómese por ejemplo el aula 3, donde se enseña exclusivamente la carrera de Ingeniería Industrial. De seis lámparas de neón dispuestas en el techo, solo encienden tres. Profesores denuncian que estos bombillos muchas veces se apagan.

En este salón hay 41 puestos, escritorios pequeños con sillas, todos muy juntos en las cuatro paredes. El mobiliario no está completo: solo 39 tienen sillas; cinco de estas, en malas condiciones. No hay escritorio para el docente, que debe ocupar otro de estos puestos. El mueble donde debería ir el retroproyector está destartalado. El techo también está en malas condiciones.

Según la II Convención Colectiva Única del sector Universitario (II CCU), el máximo de estudiantes que debe tener un salón de educación superior son 33. Acá sobrepasan los 40, “y cuando hacemos exámenes, que hay que separarlos, nos toca poner puestos en los pasillos (de la universidad) porque no caben”, contó una profesora que resguardó su identidad.

La situación se repite en mayor o menor medida en el módulo de 14 aulas. De la 1 a la 6 no hay cerraduras. Las que funcionan, están deterioradas. La falta de seguridad en las puertas resulta un peligro: durante el curso intensivo, dos salones fueron robados en plena clase, a mano armada. Uno de los docentes robados reveló que “la cerradura de ese salón no cierra bien por dentro y por eso nunca pasamos llave”.

salonLos salones del módulo viejo de aulas de la UNEG Villa Asia tiene problemas en los techos, filtraciones, faltan cerraduras, deficiencias en el mobiliario y, además, albergan demasiados alumnos

Investigación abandonada

El profesor Leonir Gómez tiene 29 años trabajando en la UNEG. Actualmente es asesor del Centro de Investigaciones de Ciencias de los Materiales, unidad de la que fue jefe por mucho tiempo. “Pasar por aquí de noche es una oscurana tremenda”, admite, describiendo el trayecto interno de la universidad hacia la sede de este laboratorio.

No cuentan con materiales para su actividad. Tampoco les aprueban partidas presupuestarias. “¿Cómo investigamos? Con las uñas (…) más o menos hace 10 años para acá ha venido desmejorando la universidad” en cuanto a su sostenimiento, indica quien es PhD en Ciencias de los Materiales. “Aquí se sigue trabajando con las ganas” de formar buenos profesionales, cuenta resignado un docente que no gana un sueldo digno de alguien con su preparación.

El máximo escalafón del tabulador de la II CCU establece un sueldo base de unos 35 mil bolívares para un docente fijo, más el bono de alimentación en 42 mil bolívares. Escasos 80 mil de ingresos en un país donde la última canasta alimentaria ronda los 500 mil bolívares al mes.

Brito recalca que los 12 centros de investigación de la UNEG están igual de desasistidos en cuanto a recursos se refiere. “Lo que hemos venido denunciando estos años ahora lo reconocen las autoridades. Esta universidad no tiene recursos para seguir trabajando”. 

 

Bomberos uneguistas
sin dotación

bomberos

El cuerpo de bomberos universitarios de la UNEG no cuenta con unidades. Hace tres años no hay ambulancia para un traslado de emergencia, la camioneta que lograron por donación a través de Venalum, les fue quitada para uso personal del jefe del departamento de seguridad.

Así lo atestiguaron Irving Navarro, cabo segundo del cuerpo universitario, y Gustavo Guzmán, distinguido. Ambos voluntarios se encontraban soldando parte de una cocina vieja que está inutilizada en los espacios del comedor de la UNEG Villa Asia, abandonado desde hace tres años.

“Aquí tenemos nuestra oficina (…) estamos tratando de recuperar esta cocina con recursos propios y así preparar nuestros alimentos”, dijo Navarro. Las precariedades del cuerpo municipal de Bomberos de Caroní no parece exclusiva.

Los apagafuegos universitarios, que muchas veces apoyan las emergencias en la ciudad, tienen años sin recibir dotación nueva ni recursos para trabajar. Son otra muestra más del deterioro presupuestario en la UNEG, pues todavía cuentan con personal que tiene ganas de trabajar.

 

¿Y el ministerio?

No han sido pocas las veces que alumnos y docentes de la UNEG se han paralizado exigiendo más recursos para los servicios estudiantiles, mantenimiento de la planta física, incrementos salariales y mejores investigaciones.

A pesar de esto, las asignaciones presupuestarias en los últimos años han sido deficitarias. El monto de 2016 alcanzó para pagar los compromisos hasta el mes de abril. Según Latuff, hasta finales de septiembre, el Ministerio de Educación Universitaria no había entregado los créditos por insuficiencias solicitados en febrero.

Es así como se acumularon deudas con los proveedores de comedor y transporte. De hecho, según el miembro del Centro de Estudiantes de Ingeniería Industrial, Néstor López, la empresa de transporte no desea seguir trabajando con esta universidad por el recurrente impago.

“No es posible que las autoridades hayan planificado un semestre sin tener los recursos”, reprochó el dirigente estudiantil, quejándose de que hace unas semanas se reunieron con representantes del Ministerio de Educación Universitaria donde acordaron una inspección del recinto de la UNEG para constatar su precario estado, así como que se otorgaran los recursos para su reacondicionamiento. Nada de esto ha ocurrido.

Por primera vez, la UNEG aplaza el inicio de clases por falta de recursos, con una postura franca de las autoridades, aunque el comunicado de Latuff asegura que están en conversaciones para obtener el presupuesto requerido.

El presidente de Apuneg recordó que los profesores contratados de la UNEG no han recibido pago por sus honorarios profesionales durante el semestre 2016-I, ni tampoco fueron remunerados los docentes que dieron clases en el curso intensivo de este verano.

En la Universidad Nacional Experimental Politécnica Antonio José de Sucre (Unexpo) la realidad es similar. El comienzo de clases se pospuso para el 17 de octubre por la falta de recursos para operar el recinto con todos los servicios estudiantiles. De hecho, corren el riesgo de comenzar sin comedor y sin transporte, lo cual haría inviable para muchos estudiantes asistir a clases.

El descuido de las autoridades venezolanas por mantener las condiciones óptimas que, otrora, caracterizó a las universidades públicas, termina por estallar en lamentables ejemplos como el de la UNEG: la luz de Guayana opacada por años de nulo mantenimiento e inversión.

uneg1Los pasillos internos de la UNEG no cuentan con suficiente iluminación. Además, en una esquina se acumula mobiliario chatarra

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