Domingo, 26 Junio 2016 00:00

Migración de jóvenes profesionales: un altísimo costo de la crisis social

 
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De izquierda a derecha: Jesús Vásquez, ingeniero informático; Luis Rodríguez, cocinero; Eduardo Ávilez, ingeniero electrónico De izquierda a derecha: Jesús Vásquez, ingeniero informático; Luis Rodríguez, cocinero; Eduardo Ávilez, ingeniero electrónico

Tres ingenieros de Guayana abandonaron su tierra natal. El progresivo deterioro del país acabó con sus sueños de independencia y madurez. Sentía que estaba perdiendo oportunidades y mi juventud. Y entonces decidí emigrar”, relata uno de ellos.

ComillasAMARILLASLo que más me motivó a irme fue el hecho de que no importaba qué tan fuerte trabajara, no veía el momento en que pudiera reunir, comprarme mis cosas, mudarme solo, comprarme un carrito, un apartamento, para poder empezar a hacer mi vida independiente”. Las palabras resumen el origen del exilio de Jesús Vásquez, guayacitano de 26 años.

Cuando Vásquez egresó de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG) como ingeniero informático, en 2013, sus sueños de ejercer la carrera que tanto le apasionaba se vieron entorpecidos: la inflación cerró ese año en 56.2%, según el Banco Central de Venezuela (BCV); la escasez recién tomaba auge y el miedo a perder la vida a manos del hampa estremecía a no pocos. Todos estos factores nublaron por completo los planes de Jesús: convertirse en un programador exitoso.

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Raúl Vejar es estudiante del séptimo semestre de Comunicación Social, de la UCAB Guayana, y pasante en La Casa de las Ideas desde septiembre del 2015. Sus intereses más resaltantes son la escritura de cuentos y prosa, y la lectura de autores latinoamericanos. Siente pasión por el cine y el mundo audiovisual, y admira la importante labor que tiene el periodismo en todo el mundo. Planea cursar la concentración de Periodismo y luego la de Artes Audiovisuales en lo que le queda de vida universitaria.
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Tuvo dos trabajos en Venezuela como ingeniero, el sueldo apenas le alcanzaba para subsistir. En consecuencia, emprendió nueva vida en Ecuador tras investigar y evaluar posibilidades en diferentes rincones de Latinoamérica. En enero del 2015 tomó la decisión de marcharse.

Salir de las penurias venezolanas requirió de sacrificios y esfuerzos: largos papeleos dentro de la engorrosa burocracia del país, reunir dólares de todas las formas posibles y, quizás lo más doloroso para él, la despedida de amigos muy cercanos, familiares, e incluso un amor: “De Venezuela solo extraño a mis seres queridos. Si pudiera traérmelos a todos a Ecuador me los traería”.

Ahora mismo es analista de sistemas en una empresa de marketing digital. Y a pesar de que aún no gana lo que quisiera en Quito, tiene en claro la hilera de oportunidades que se asoman ante sus ojos: la independencia, el chance de montar un negocio propio y rentable; acceso a una moneda más fuerte que el bolívar; disfrutar, recorrer el país, conocer.

Sabor a independencia 

Luis Rodríguez es ingeniero industrial egresado de la UNEG. Pero tiene otras inclinaciones diferentes a los números y los planos. Lo suyo es llenar de sabor el paladar de las personas, y por eso en Venezuela se instruyó como cocinero. Ahora está en Brasil, y hace lo que verdaderamente le gusta.

“En Brasil he podido encontrar oportunidades de progreso laboral y personal, ya que no existen tantos factores limitantes, como en mi país de origen”, expresa Rodríguez y entre sus sueños está usar lo aprendido en Venezuela para montar su propio restaurante.

“Trabajo en el área que me gusta que es la gastronomía y he tenido un montón de oportunidades como la de trabajar al lado de un Master chef brasileño”.

Su día a día en Brasil es monótono, según comenta: está concentrado en trabajar y hasta ahora no ha encontrado amistades tan buenas como las que dejó en Venezuela. Pero extraña muchas cosas, entre ellas a su familia, amigos, la gastronomía venezolana, “muchas cosas que solo recordarlas me colocan lágrimas en los ojos”.

Todo al alcance 

 

Proyecto Juventud 

35% de los jóvenes opina que el gobierno maneja la economía de forma incorrecta.

31% de los jóvenes admite que el gobierno no combate la corrupción de manera eficaz.

42% opina que la razón principal por la que les gustaría emigrar a otro país, a los jóvenes entre los 15 a 29 años, es para mejorar económicamente.

22% por motivos de estudios, un 8% para conseguir empleo o mejorar actual y un 6% por la inseguridad ciudadana.

Fuente: Resultados del Proyecto Juventud, a cargo de la UCAB, a partir de 4.021 encuestas nacionales realizadas en 2013.

 

Para Eduardo Ávilez llegar a Brasil fue una experiencia que le cambió la vida. Aunque el idioma fue una limitante, tuvo que aprenderlo por su cuenta, mientras se comunicaba con otros.

Ávilez, de 25 años, que es ingeniero electrónico egresado de la Unexpo (2013), inició sus primeros pasos en Brasil estudiando una especialización en un programa de formación de diseñadores de circuitos integrados, en el área de señales analógicas y mixtas. Una vez tomó vuelo, no pudo resistirse a quedarse.

“Tengo muchas oportunidades: viajes, estudios, familia, todo lo que pueda pensar en hacer está a mi alcance”, expresa el joven que ahora mismo trabaja como ingeniero electrónico analógico.

“Aquí en Brasil existe una crisis actualmente y yo estoy consciente de ella, pero no se compara en nada a lo que pasa allá. A pesar de eso, como dije, mi actitud convenció a la empresa de darme empleo en menos de un año”.

La nostalgia a veces le ataca con su golpe. Cuando ve alguna cosa especial que le recuerde a algún familiar, piensa: “Si mi mamá estuviera aquí...”, “si mi hermana viera esto...”.

MigraciOn2Para Vásquez irse de Venezuela significó viajar e independencia económica / Foto cortesía

Visto 3609 veces Modificado por última vez en Viernes, 01 Julio 2016 01:41