Edición Aniversaria 2016
Domingo, 26 Junio 2016 00:00

La ruina y el empobrecimiento de Guayana necesitan ser revocados

 
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El otrora orgullo de los trabajadores de Sidor por su aporte al país hoy es solo un sentimiento de vergüenza ante la paralización y el quiebre de la misma El otrora orgullo de los trabajadores de Sidor por su aporte al país hoy es solo un sentimiento de vergüenza ante la paralización y el quiebre de la misma Foto cortesía

El quiebre de las empresas básicas, el repunte de las importaciones de productos que producíamos y la inigualable corrupción del chavismo hacen necesario un cambio político por la vía del revocatorio.

Ncapitularunca en su historia de más de 50 años, la Guayana industrial que llegó a ser la “alternativa no petrolera de Venezuela”, fue reducida a un triste y vergonzoso 20% o menos de su capacidad de producción como en 2014 y 2015, incluyendo que varias de sus empresas más emblemáticas están hoy por debajo de ese magro porcentaje. Nunca, en esas más de cinco décadas, Sidor estuvo como hoy, seis meses paralizada totalmente, sin producirle a la patria ni una gota de acero líquido -y por tanto ni una cabilla, ni un laminado, ni un tubo, ni un rollo de alambrón- como resultado de la destrucción que la revolución le ha causado a ella misma, sus equipos, acerías, los laminadores, el stock de insumos y por el irresponsable abandono y corrupción en las obras del sistema eléctrico nacional que transformó uno de tantos años Niño que hemos tenido, en un apagón nacional.

Nunca tuvimos menos patria que hoy. Nunca perdimos tanta soberanía nacional como hoy. ¿O acaso tener soberanía es pegar chillidos invocando soberanía mientras se condena al país a un espantoso retroceso en capacidad independiente para producir sus propios alimentos y sus productos industriales para pasar a ser más dependientes que nunca de otros países y de poderosos intereses? Hasta hace unos años se había reducido la dependencia del rentismo petrolero aunque había mucho por mejorar y superarnos. Teníamos un avance acumulado de soberanía nacional productiva y económica -y por tanto mayor capacidad política de decidir en base a nuestros propios intereses. No dependíamos de nadie para cubrir -por ejemplo- nuestras necesidades energéticas, ni en los tan decisivos productos de acero y aluminio (de los que incluso éramos exportadores), tanto primarios como semi terminados y finales. No dependíamos de nadie para cubrir las necesidades alimenticias de nuestro pueblo en muchos rubros como café, azúcar, leche, carne, pollo, harina de maíz, así como en productos industriales para la higiene, el hogar, los semi terminados para otras industrias. Ahora importamos acero, aluminio, cemento, leche, carne, café, soya, papel tualé, pañales… ¡hasta petróleo liviano le estamos comprando a EE UU! ¡Qué vergüenza!

  Damian
Periodista dedicado al análisis de temas políticos, laborales, económicos e industriales. Columnista del diario Correo del Caroní, productor y conductor del programa radial Público y Confidencial, transmitido por Pentagrama 107.3 FM, autor del libro Guayana: el milagro al revés (Editorial Alfa, 2012). Su columna la reproducen medios como Tal Cual y runrun.es.
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Guayana era la base de una cadena industrial y económica para toda Venezuela que nos permitía cubrir cerca del 25% del PIB y activar centenares de industrias productivas en todo el país que adquirían aluminio o acero en forma de productos semi terminados y/o finales que a su vez daban pie a cubrir las necesidades nacionales en muchos rubros e incluso exportar para traer divisas no solo petroleras. Del acero y el aluminio de Guayana se surtían cientos de empresas y se facilitaba la construcción de escuelas, hospitales, obras públicas, viviendas, comercios, lugares para la recreación. Aquí se sembró el petróleo. Podía y debía ser mejor. Era necesario ensanchar y mejorar mucho. En lugar de eso, la robo-lución hizo un Milagro al revés.  Destruyó el 80% de la producción de acero, cabillas, laminados, hojalata, alambrón, tubos petroleros. Destruyó el 80% de la producción de aluminio llevando a la ruina docenas de empresas transformadoras. Por varios años esa destrucción fue disfrazada con masivas importaciones de laminados de acero, tubos y aluminio, hasta que los dólares, derrochados y robados, ya no alcanzaron. Perdimos soberanía nacional económica y productiva. El gobierno malbarató miles de millones de dólares en importar lo que antes aquí se producía en lugar de usar esos dólares en mejorar servicios, infraestructura, nuevas inversiones. Y, ¡claro! la mega corrupción del súper corrupto control de cambio, los guisos de importaciones. Al final la cosa derivó en desabastecimiento, escasez, más corrupción.

La robo-lución destruyó una de las bases del avance en soberanía nacional: la industria de Guayana. Y en el camino destruyó también el progreso social de decenas de miles de familias trabajadores que su vez potenciaban la cadena económica de progreso de otras decenas de miles de familias más. Hoy el trabajador de Guayana está severamente empobrecido, igual que ocurre con las familias de trabajadores de toda Venezuela. Un dramático retroceso social.  Hay hambre, hay privaciones, hay pobreza como nunca antes. Y todo en nombre de un falso socialismo y una farsa de revolución en la que solo los jerarcas rojos se han enriquecido groseramente.

A revocar esa ruina

Esa ruina, ese retroceso, ese proceso reaccionario hay que revocarlo.  Recuperar el parque industrial de Guayana y hacerlo mucho mejor de lo que era antes. Crear un archipiélago de industrias transformadoras que vayan de la mano de una Ferrominera, Sidor, Sidetur, Bauxilum, Carbonorca, Venalum, Alcasa altamente productivas y generadoras de progreso social. Esa es la meta. Cientos de miles, millones de familias en progreso social a la par de soberanía e independencia económica de la patria. El primer paso es revocar esta tragedia política, económica, social y humanitaria que es el actual gobierno. Revocarlos con mucha determinación de lucha como la demostrada por cientos de miles de ciudadanos con sus firmas, superando trampas y obstáculos del gobierno, el CNE y el tesejota. Revocarlos imponiéndoles la Constitución y el camino electoral. Luchando organizadamente y en Unidad.  

TIP 1:  Correo del Caroní, adalid de dignidad y libertad de expresión. Voz de la Guayana que lucha, trabaja, estudia, se esfuerza. Son 39 años siempre dando voz a la gente y la región. Me consta. Soy testigo de eso desde el primer número. Por 7 años como amigo externo y 32 años siendo parte de sus páginas.  En estos años de predominio de la gran corrupción en el poder, de cerco contra el periodismo libre, de intentos de imponer la hegemonía comunicacional, Correo del Caroní ha resistido y no se rinde ni se doblega. Guayana triunfará con su Casa de las Ideas. Gran aniversario 39 el de hoy.

TIP 2: OEA le saca tarjeta amarilla a Maduro y su desastre. Lo amonesta y queda abierta la discusión sobre aplicación de la Carta Democrática si el gobierno insiste en las violaciones a la Constitución, de no corregir el desastre humanitario que han creado y mantienen. Si insisten en violar derechos humanos y en desconocer los derechos constitucionales y electorales del pueblo. 

TIP 3: Venezuela ganó el jueves en la OEA. Fue derrotado el gobierno de Maduro. Los hechos son los hechos. La canciller pretendió que el Consejo Permanente negara el orden del día y que el secretario general de la OEA, el muy digno @Almagro_OEA2015 no pudiera presentar su denso, muy documentado y veraz informe sobre la crisis grave de Venezuela. ¿Resultado? Perdió el Gobierno de Venezuela la votación Veinte votos en contra de ellos y en favor del pueblo de Venezuela. Y Almagro presentó su contundente informe causando un enorme impacto. El caso queda abierto. Ya no podrán violar los derechos de Venezuela ni la Constitución impunemente. Como dice la nota oficial de la OEA: “Hoy #OEA23J comenzó evaluación colectiva de Venezuela bajo Art. 20 de la Carta Democrática Interamericana”. Que nadie se confunda.

TIP 4: El pueblo derrota los abusos de poder del gobierno y del CNE. Los enormes obstáculos que el siquiatra perdedor ordenó que las 4 rectoras colocaran, no detuvieron la determinación del pueblo. Dejaron docenas de ciudades sin puntos de validación ni máquinas, como El Tigre, Cantaura, Guarenas, Guatire, El Vigía y/o municipios como Lechería, Puerto La Cruz. Otra trampa saboteadora fue colocar apenas 300 máquinas en lugar de mil que debían ser por el número de firmantes. Así era imposible que el millón 300 mil personas que admitieron como firmantes (sin contar los 600 mil ilegalmente eliminados) pudieran ejercer su derecho. Y dejaron ciudades grandes, como nuestra Ciudad Guayana con míseras dos maquinitas impidiendo a decenas de miles poder validar sus firmas.

TIP 5: La maldad y el abuso les salió mal. Docenas de episodios de coraje, lucha y determinación ahora muestran cuan hondo es el deseo de cambio de Venezuela. Gente que hizo colas por horas, que viajó centenares de kilómetros para firmar. Gente que superó sabotajes, que cruzó ríos y caminos. Es un triunfo de la gente y de la Unidad. Del pueblo y del liderazgo político de la Unidad Democrática. Habrá más trampas y más obstáculos. Los jerarcas corruptos están aterrados y no quieren ver al pueblo votando. Serán derrotados.

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