Sábado, 10 Diciembre 2016 00:00

El origen y la mística de los derechos humanos

 
Valora este artículo
(0 votos)
La acción de los defensores de derechos humanos es el fruto de hacerse vulnerable al dolor del otro, al amor gratuito, sostiene el autor La acción de los defensores de derechos humanos es el fruto de hacerse vulnerable al dolor del otro, al amor gratuito, sostiene el autor Foto William Urdaneta
 

Sobre el Cinep

El Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep | Programa por la Paz, es una institución fundada por la Compañía de Jesús desde hace más de cuatro décadas. En 1972 se crea el Cinep como una fundación sin ánimo de lucro, con la tarea de trabajar por la edificación de una sociedad más justa y equitativa, mediante la promoción del desarrollo humano integral y sostenible. En 1987, nace el Programa por la Paz como una propuesta cuyo objetivo central es aportar a la construcción de una paz justa y duradera en el país. Y en 1988 el Cinep en alianza con la Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz de la Conferencia de Religiosos de Colombia crean el Banco de Derechos Humanos y Violencia Política como un servicio que hace visible la memoria de las víctimas y denuncia las graves violaciones que ellas sufren.

Posteriormente, en el 2006, el Cinep, el Programa por la Paz y el Banco de Derechos Humanos y Violencia Política, se fusionan en una sola entidad.
barra ama335

 

El Día de los Derechos Humanos se celebra todos los años el 10 de diciembre. Se conmemora el día en que, en 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En 1950, la Asamblea adoptó la resolución 423 (V), invitando a todo los Estados y organizaciones interesadas a que observen el 10 de diciembre de cada año como Día de los Derechos Humanos.

Para ampliar la base de la reflexión de esta fecha y analizar la labor de los defensores en Correo del Caroní hemos considerado oportuno reproducir el siguiente artículo El origen y la mística de los derechos humanos, publicado hace una semana en el periódico colombiano El Espectador:

En los orígenes de la vocación por la defensa de derechos ajenos se encuentra una experiencia humana concreta, generalmente un rostro. La vocación de los defensores de derechos humanos se inicia como la vida: en un grito sentido en carne propia. Porque la opción por los derechos humanos, por la justicia, por combatir la violencia y el dolor, no puede nacer simplemente de la academia, ni de declaraciones universales, ni siquiera de convicciones ideológicas por más hondas que estas sean, sino de un quejido, de un grito, de un ¡ay! sentido como propio. Por supuesto que la academia, las destrezas, las convenciones internacionales, son necesarias, pero esas vienen después de aquella experiencia fundante y fundamental del dolor del otro.

Acercarse a los derechos humanos desde el sistema internacional de protección, o partiendo de una particular doctrina social, o de una postura política es un camino errado. Si se quiere ser duradero y estable, profundo y auténtico defensor, es preciso no desorientarse de la experiencia del dolor ajeno experimentado en el propio ser; es necesario dejar que la exterioridad irrumpa en el mundo íntimo, dejarse tocar, remontarse a la protopalabra, a la palabra primera: a ese ¡ay! de dolor que nos remite a alguien, no a algo, que nos hace vislumbrar a una persona, no a una cosa.

Este grito sentido como propio lleva a la compasión. A padecer. No los principios políticos, ni los pactos y declaraciones. Lo que provoca la compasión es oír el grito del otro y tener la sensibilidad suficiente para responder, para hacerse eco del mismo. La compasión pasa así por las entrañas: es una vocación entrañable.

Los defensores de los derechos humanos afirman, en el fondo, el principio de la sensibilidad, tomando distancia de la influencia cultural de que la razón lo explica y abarca todo. Nadie es capaz de afirmar hoy, en América Latina, que la razón es lo primero y lo último. Y la acción en favor de los derechos humanos testimonia que, como seres humanos, estamos abiertos hacia arriba y hacia abajo de la razón, a lo racional y a lo irracional. Y abajo de la razón está la sensibilidad. La base de la existencia humana es el sentimiento, no el razonamiento cartesiano del cogito ergo sum, sino el sensio ergo sum. No es el Logos lo fundamental, sino el Pathos: la pasión.

Este año, el Día de los Derechos Humanos es una llamada a todos para defender los derechos del otro. Es responsabilidad de todos defender los derechos humanos.

Y me atrevo a decir que en el origen de la vocación a la defensa de los demás no está principalmente la razón, sino el eros: la empathia, la ternura, la solidaridad, el contacto físico. La vocación del defensor es profundamente erótica, con todo y que sea terrible. Es erótica porque las víctimas le atraen, lo conmueven, y suscitan el pathos, la simpatía, la identificación.

Así, quien defiende los derechos humanos adopta siempre el lugar social de las víctimas, no el de los satisfechos ni el de los poderosos. Así, su denuncia tenga más posibilidades de verdad y de justeza con lo real. Ya lo decía magistralmente el poeta uruguayo Benedetti: “todo es según el dolor con que se mira”. Sólo la mirada lanzada desde las víctimas nos hace plenamente humanos.

La acción de los defensores de derechos humanos es, entonces, un monumental acto de amor: es el fruto de hacerse vulnerable al dolor del otro, al amor gratuito. Además, su actividad es veraz porque nada verdadero se hace sin pasión.

Sacerdote jesuita. Investigador del Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep | Programa por la Paz

Visto 1608 veces Modificado por última vez en Sábado, 10 Diciembre 2016 01:28

Ha pasado un año desde la sentencia de desacato del TSJ y desde entonces todos los actos del Parlamento no han tenido materializac...

“¿Quieren batalla? Vamos a darle, pues. Aceptamos el reto de la derecha fascista. A ver hasta dónde aguantan estos cobardes”, prof...

Larry Devoe, representante del Gobierno, solo defendió, en el 161° Periodo de Sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Huma...

El docente jubilado de la Universidad de Carabobo fue privado de libertad bajo los supuestos delitos de “traición a la patria e in...

La mayoría opositora del Parlamento, luego de escuchar a las familias de los presos políticos, aprobó el proyecto de acuerdo para ...