Jueves, 26 Junio 2014 00:00

Nuevos actores desplazan al sindicalismo en la protesta

 
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El 14 de febrero de 2014 algunos dirigentes sindicales, entre ellos el secretario general de Sintraferrominera, Rubén González, acompañaron a los estudiantes en su protesta en Alta Vista El 14 de febrero de 2014 algunos dirigentes sindicales, entre ellos el secretario general de Sintraferrominera, Rubén González, acompañaron a los estudiantes en su protesta en Alta Vista Foto William Urdaneta/Archivo

El movimiento sindical ha sido desplazado por los estudiantes en el reclamo de mejores condiciones de vida. En la historia de Guayana, ícono de los sindicatos de vanguardia y grandes gestas laborales que pujaron por la construcción de la región, es primera vez que un nuevo actor se suma al reclamo de derechos civiles y sociales.

Las críticas a la inseguridad, a la escasez y a la corrupción han sido asumidas por los estudiantes en el último semestre, colocando en entredicho la altura de las consignas reivindicativas del sindicalismo tradicional que en los últimos años han sido protagonistas de protestas laborales en el país, de acuerdo con datos del Observatorio Venezolano de Conflicto.

La introducción de este nuevo actor en la dinámica política de Guayana pone de manifiesto una coyuntura, en la que el reclamo laboral parece quedar desprestigiado ante el panorama improductivo del parque industrial, que hoy opera por debajo del 40 por ciento de su capacidad instalada.

En las bases
Los sindicatos exhiben ahora las consecuencias de una política de división promocionada por el Gobierno, que ha llevado al movimiento laboral venezolano al desmantelamiento de sus estructuras representativas y a la promoción del paralelismo para la resolución de conflictos.

Pero ¿qué tan distante es la relación entre sindicatos y movimiento estudiantil?
Entre 2011 y 2012 fue clave la actuación de sindicatos y movimiento estudiantil para la liberación de algunos presos políticos, que en el caso de la región condujeron a la liberación del hoy alcalde de Sifontes, Carlos Chancellor.

Los intentos de confrontación del Gobierno han intentado distanciar y negar la confluencia entre las consignas del movimiento sindical y los estudiantes.

“Las actuaciones del movimiento de los trabajadores en momentos complejos pueden inclinar hacia un lado u otro la puja de poder que un conflicto supone”, expuso el estudioso de relaciones laborales Héctor Lucena, a principios de febrero. “Su participación es entendida con los elementos propios de un movimiento popular y civil, es decir con las armas de la razón, la identidad y la movilización”.

Las marchas de trabajadores convocadas por el Gobierno para disuadir las entonces incipientes manifestaciones estudiantiles son, para Lucena, de particular interés.

El cambio de actor
En otros momentos críticos de la historia moderna venezolana, las reacciones estudiantiles y las protestas obreras condujeron a cambios políticos importantes, como a finales de la década de los años 50.

Lo que estamos viendo no necesariamente se asemeja a lo ocurrido en 1957, sostiene. “Pero lo que se quiere destacar es el peso e importancia de las protestas tanto estudiantiles como obreras cuando apuntan a un mismo propósito”.

En la década de los años 70, las protestas estudiantiles también fueron confrontadas por el liderazgo de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), que para entonces ya estaba en el ejercicio del poder en el país.

“Los órganos de seguridad y policiales se encargaban de reprimir tanto a líderes estudiantiles como obreros de izquierda. A la larga, las protestas estudiantiles fueron derrotadas, y más temprano que tarde, parte de su dirigencia optó por el camino de la rebelión y subversión”.

El modelo de relación entre movimiento sindical y Estado era el determinante, expone, para garantizar un peso favorable del movimiento que encabeza la CTV en las grandes decisiones políticas del país.

A diferencia de entonces, el papel de las organizaciones sindicales en la conducción del gobierno es marginal. “La política laboral no privilegia que los sindicatos tengan organizaciones vigorosas, con capacidad propia de movilización, sino más bien organizaciones subordinadas a las exigencias de un gobierno con predominio creciente de lo militar, que es equivalente a desconfianza con los movimientos laborales”.

En ambos casos, es la ausencia de diálogo en ambos movimientos lo que ha conducido a los más grandes conflictos con el Gobierno. Con la reducción de la producción e institucionalidad en las fábricas, los sindicatos también han marchado al debilitamiento y al aislamiento de los problemas ciudadanos. La sobrevivencia del chavismo ha oxigenado la posibilidad de unas empresas que no son capaces de cancelar su propia nómina, pero que reciben el subsidio estatal a cambio del respaldo político.

Modificado por última vez en Viernes, 27 Junio 2014 01:05