Jueves, 26 Junio 2014 00:00

Los jóvenes encarnan el malestar social

 
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El 12 de febrero sorprendió el poder de convocatoria del movimiento estudiantil en la marcha con la que inició la protesta que sigue vigente El 12 de febrero sorprendió el poder de convocatoria del movimiento estudiantil en la marcha con la que inició la protesta que sigue vigente Foto William Urdaneta

Una fecha patria, Día de la Juventud que evoca la gesta de la Batalla de La Victoria, liderada por José Félix Ribas, y a la que sumó un grupo de jóvenes inexpertos en las armas, fue el punto de partida de un inédito capítulo de manifestaciones en el país.

Los protagonistas de este proceso desplazaron a los políticos tradicionales y tomaron por sorpresa al gobierno que había podido cerrar el 2013 con un asomo de gobernabilidad pero con una crisis económica a punto de estallar.

Parte de la sociedad no dudó en sumarse a las consignas de los rostros frescos de la protesta venezolana, convirtiendo a los estudiantes, como ya había ocurrido en 2007, en un acto clave y preponderante en el escenario nacional.

El sociólogo Demóstenes Pérez destaca que en este proceso político complejo el movimiento estudiantil ha sido un actor social con visión política, recordando que no es novedosa la rebeldía de este sector.

A su juicio, el grupo estudiantil representa también a un movimiento social, haciendo la salvedad que aunque el Gobierno crea sus “movimientos sociales”, en realidad estos no se constituyen como tal, ya que “estos tienen dos características muy fundamentales: ser autónomos del Estado, el Gobierno y partidos políticos; y tener un discurso fresco, de cambio, renovador”.

“Lo hermoso del movimiento estudiantil es su pluralidad en estrategias y acciones... hay un grupo pacifista y otro más radical”, agrega Pérez, lamentando la criminalización que se ha hecho a la protesta.

“La gran debilidad de un Gobierno autoritario es que no cuente con el apoyo de la sociedad civil, porque pierde clientela para sus estrategias políticas”, puntualiza el sociólogo.

Las detenciones, arbitrarias o no, son otras de las luchas que ahora deben enfrentar cualquier manifestante, dada las continuas aprehensiones por parte de cuerpos de seguridad del Estado.

En el estado Bolívar se han suscitado 137 detenciones, de las cuales tres se mantienen privados de libertad, 14 con libertad plena, 99 con medidas cautelares, 14 liberados sin presentación y siete por verificar, de acuerdo a las cifras del Foro Penal Venezolano.

 
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 “Desde el 12F no duermo en mi casa”

Samuel Petit estudia noveno semestre de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello-Guayana. Desde el 12 de febrero ha sido uno de los principales activistas pero sus inicios en la política se remonta cuando cumplió 14 años.
“No había vivido una situación como en la actualidad... desde el 12 de febrero no duermo en mi casa por medidas de seguridad. Eso es lo que ha cambiado en mi vida, no poder ir a nuestra universidad, el tiempo en familia también lo hemos sacrificado, o la vida de cualquier joven, como ir al cine, a la discoteca... no sólo por mi seguridad, sino también por la de mis amigos, que por estar conmigo no sea que también lo quieran perjudicar”, relata Petit.
¿Vale la pena seguir en la calle? Para Samuel, sí. “A pesar que no hemos concretado el cambio, ahora hablamos de los mecanismos. El 12 de febrero hubiese sido imposible hablar de una constituyente, porque la gente lo que quería era salir del Gobierno, pero no se tenía una línea de acción... Esto está valiendo la pena, se reavivó la esperanza de la gente... el sacrificio también ha sido de nuestros familiares”.

 
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Ligia no está sola

Por Betty Lyon Bonucci

Ligia Delfín estudia Educación en la Universidad Católica Andrés Bello-Guayana. 
Desde el principio de las protestas fue pieza fundamental dentro del Movimiento Estudiantil por su voz de mando y su carisma. 
Durante la madrugada del 24 de marzo, Ligia fue detenida por funcionarios de Patrulleros de Caroní, junto con otros cuatro jóvenes, en Las Garzas, cerca de una barricada. 
Fiscalía le imputó siete cargos, incluyendo homicidio en grado de tentativa, pero la jueza le otorgó libertad condicional bajo régimen de presentación. La sentencia no fue limitante para la joven, y con mayor ahínco, y con el respaldo de la ciudadanía, Ligia se convirtió en una de las voces con más convocatoria dentro del Movimiento Estudiantil. 
El 28 de mayo, cuando se cumplían 100 días de protestas, Ligia fue interceptada por un desconocido, luchó para zafarse y sus gritos alertaron al resto de sus compañeros que acudieron a socorrerla. Después de ese inconveniente, la joven fue sacada de la ciudad por su seguridad. Se desconoce su paradero, pero los jóvenes del Movimiento Estudiantil han desplegado la campaña #LigiaNoEstáSola en las redes sociales.

 
 B3RafaelTirado
 
 “He tenido que enfrentar el miedo a la persecución”

Rafael Tirado es otro de los estudiantes que se ha mantenido activo en las protestas. Cursa el primer año de Derecho en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (UGMA), y al igual que sus compañeros, enfrenta la persecución.
“El tiempo no lo hemos perdido, porque lo hemos aprovechado para organizar una mayoría y sumarla a nuestras actividades... pero he tenido que enfrentar el miedo a la persecución”, relata Tirado.
En su momento sufrió intentos de detención arbitraria por parte de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), una de ellas fue durante una actividad de un grupo de mujeres que asistió al Destacamento N° 88 para entregar un comunicado. Fueron ellas mismas quienes impidieron tal acción.
A raíz de ese suceso, Rafael tuvo que mantenerse por algún tiempo en la clandestinidad. “No he podido compartir con mis familiares”.
¿Por qué seguir en la calle? “Tenemos que seguir en la calle para enseñarles a la gente que hay una mayoría que quiere un cambio, una Venezuela de oportunidades... no descansaremos hasta lograr los objetivos que tenemos pautados”, asegura Tirado.

 

 
 B3RafaelRios
 
 “Dimos un vuelco a la ciudadanía”

Rafael Ríos estudia quinto año de Derecho en la UCAB y como uno de los líderes del movimiento estudiantil considera que su logro más importante es haber despertado los ánimos de la gente que “ha visto en los dirigentes estudiantiles la legitimidad que no está viciada de intereses políticos o de partidos”.
“El país ha cambiado, hace cuatro meses estaba inerte... dimos un vuelco a la ciudadanía”, agregó Ríos, acotando que estos cambios no han llegado solos, pues con ello también se les ha venido la persecución y la represión.
“Ese es el costo que hemos pagado... hemos sacrificado nuestra vida privada por completo... también hemos tomado medidas de seguridad al extremo”, relata Rafael, quien recuerda que Ligia Delfín, otra de las líderes del movimiento estudiantil que se mantiene en la clandestinidad, alejada de cualquier manifestación por temor a una aprehensión arbitraria, tomando en cuenta que está en libertad bajo medidas cautelares.
“No nos callará el miedo y la represión... El Gobierno, o mejora o por la vía constitucional tendrá que ser cambiado”, puntualiza.


 B3JorgeOsuna
 “El arma de los débiles siempre será la violencia”

“El movimiento estudiantil nació en 2007 como un grito de auxilio cuando el entonces presidente Hugo Chávez quería violar la Constitución, pero era una lucha distinta; hoy el Gobierno se ha quitado la careta y no discrimina a la hora de encarcelar y reprimir”, dice Jorge Osuna, estudiante de sexto semestre de Comunicación Social en la UCAB.
Al igual que el resto de los dirigentes, admite que ha sacrificado muchas cosas que hoy pudiera estar haciendo cualquier joven de su edad, como el tiempo con su familia y su privacidad, pues su nombre pasa a formar parte de la lista de los “perseguidos”.
“Sólo por el hecho de pensar diferente al Gobierno te conviertes en delincuente... hay carros sin placas persiguiéndonos, también sacrificamos nuestro derecho a estudiar de una manera tranquila, pero todo sacrificio es por un bien”, agrega.
Frente a la represión y la persecución de la que en momentos ha sido víctima, Osuna expresa que “el arma de los débiles siempre será la violencia”.

 
 B3MarcosVera
 
“No es cierto que estamos divididos”

Marcos Vera, estudiante de segundo año de Derecho en la UGMA, es otro de los que se ha mantenido activo en cada protesta, cuya convicción es mantenerse en la calle hasta lograr el objetivo planteado. “Nuestra lucha es hasta el final”.
“Lo que queremos demostrar es que Guayana todavía está activa... se trata de reivindicar nuestros derechos, de seguir siendo la esperanza de los ciudadanos... no es cierto que estamos divididos”, afirma Vera.
Como cualquier manifestante ha enfrentado la represión, considerando que la militarización de la ciudad de ser algo anormal ya pasó a ser normal.
“Es una forma de amedrentar, para que tengamos miedo de salir, pero siempre nos mantendremos dentro del marco de la Constitución”, insiste el estudiante, al rechazar una vez más las insinuaciones del Gobierno sobre un presunto golpe de Estado.
“La técnica de la militarización es demostrar que tienen miedo, y nosotros no abandonaremos la calle”, puntualizó.

 
 B3LirisCarvajal
 
“Estamos dejando un buen relevo”

Liris Carvajal está próxima a culminar sus estudios de Comunicación Social en la UCAB. Participa en el movimiento estudiantil desde 2008 a raíz de las movilizaciones en rechazo a la propuesta de reforma constitucional.
Entre sus sacrificios está el saber lidiar con los que la critican por inclinarse más por esta lucha política al punto de entregarse casi por completo.
Destaca que ha ganado muchos compañeros y ha sido una transformación favorable para el movimiento estudiantil. Estamos dejando un buen relevo para lo que se viene”, asegura.
Recuerda que no se trata de una lucha de tres días, pero más allá de cambiar a un Gobierno, Carvajal destaca que esto ha significado un proceso de formación y aprendizaje, pues también “estamos dejando a los que harán vida en las universidades”, al contar ahora con un apoyo adicional, el movimiento de bachilleres. “Vamos por la democracia y la libertad de Venezuela”.

 
 B3YorbelisBarreto
 
“Siempre tendremos un momento para estar en la calle”

Yorbelis Barreto, estudiante de quinto semestre de Comunicación Social, asegura que estos cuatro meses de protesta en la calle significa estar dando la cara por la Venezuela que quiere, un cambio positivo, insistiendo en que la solución es que la población salga pacíficamente a las calles.
“No nos podemos quedar apáticos, hay que salir a dar la cara... el movimiento estudiantil siempre ha mantenido su posición.., no nos rendiremos frente al atropello”, asegura.
Muchos de los estudiantes han sacrificado sus semestres por estar en la protesta, pero otros hacen un esfuerzo por cumplir con ambas responsabilidades, como el caso de Yorbelis.
“El ucabista y los estudiantes en general somos un ser integral, estamos sacando nuestro semestres y seguimos en la lucha, activando a la gente por cambiar a Venezuela... siempre tendremos un momento para salir a la calle”, destaca la estudiante.

Modificado por última vez en Viernes, 27 Junio 2014 04:19
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